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La independencia trucha o ‘en la medida de lo posible’

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Una historia construida en mentiras siempre se puede revertir si es que deseamos salir de esa mentira.

LA HISTORIA DE CHILE está plagada de mentiras y de mentirosos; si desde el fusilamiento de los hermanos Carrera o del propio asesinato a Manuel Rodríguez existe un embuste —aunque ya antes de la independencia armaban mentiras— para que la chusma ignorante se las creyera, como fue el hecho de levantar un Cabildo entre un grupo de vecinos de Santiago, mayoritariamente colonos españoles, que solo pretendía ese 18 de Septiembre de 1810 instaurar una junta provisional de gobierno mientras el rey permanecía en prisión. Pero, nosotros nos convencimos de que fue un acto de independencia y lo celebramos por más de dos siglos.

Así, entrada ya en la república el pipiolo Diego Portales, ese endiosado como gran Director Supremo de la nación, siendo uno de los más traidores a la hora de recordar su paso por el poder. También modificó la ruta y usó la mentira como una forma de organizar su mandato: muy posiblemente aquello dio razón para que le terminaran asesinando, seguramente creó más de un enemigo a su paso en el gobierno o cuando andaba en sus tertulias nocturnas por la Posada del Corregidor.

Más tarde llegará la Guerra del Pacífico, llena de trampas y muy lejanas a defender la patria, solo se hacía frente a una guerra para salvaguardar los intereses de una oligarquía inmigrante que explotaba a nuestro pueblo y hacía lo mismo con los vecinos de Perú y Bolivia. Pero, los necios de siempre se creyeron eso de ‘defender la patria’ y terminaron matándose en una guerra que, a la vista de los años, fue bastante absurda y sin sentido.

Y cómo no recordar los embustes sobre la Pacificación de la Araucanía, esta acción que solo pretendía usufructuar de un territorio y someter al pueblo indómito y, luego, con los años se vio más que demostrado; mas la mentira no quedó ahí y convencimos a nuestro pueblo ancestral de ser ‘flojos’ y ‘borrachos’ y fuimos testigos cómo muchos de ellos hasta se cambiaban los nombres u ocultaban sus apellidos. Fue tal la mentira que el wingka terminó asumiendo que los mapuche eran ‘ladrones’, ‘borrachos’ y ‘una lacra’ que hasta en los garabatos les incluimos el adjetivo de indio, para que resultara este más insultante.

Nos mintieron tanto sobre José Manuel Balmaceda y su deseo de capitalizar el salitre y con los años mucho se pudo saber —y se escribió— de aquello; así también sobre la matanza en la Escuela Santa María de Iquique; construyeron falsedades en torno al salitre y las pulperías y convirtieron a Arturo Alessandri Palma en un gran presidente. Pero sabemos que esas fueron otras mentiras, aunque entre los políticos siempre las intrigas y los embustes son una práctica habitual; total, para eso siempre habrá un milico que cierre el círculo: en este caso Carlos Ibáñez del Campo, que se tomó el poder y luego con sus aliados convencieron a la misma ‘chusma inconsciente’ que él era la mejor alternativa para la patria y lo sacan presidente.

Años más tarde, Gabriel González Videla no solo nos mintió, sino que además traicionó a los suyos y se transformó en la debacle de los radicales: sus dos antecesores (Pedro Aguirre Cerda y Juan Antonio Ríos) habían intentado hacer un buen gobierno, pero González Videla llegó al más estilo Piñera a desmoronarlo todo y, como respuesta a los opositores, instaló la Ley Maldita con la represión como su forma de diálogo.

Nos mintieron sobre el desabastecimiento durante el gobierno de la Unidad Popular (UP), y desde esa forma crearon el mercado negro. Desestabilizaron todo: armaron sabotajes, utilizaron la intriga y la conmoción social para que el caos se impusiera y el diario El Merculo sirvió para que la mentira se plasmara en titulares y portadas de ese pasquín. Nos mintieron asegurando que ‘habían cubanos que estaban en Chile para hacer frente al —hasta entonces, supuesto— golpe’, y luego nos siguieron mintiendo para convencernos de que ‘era necesario el derrocamiento de Salvador Allende’, y nos mintieron por dos décadas donde afirmaban de que ‘los comunistas se comían a las guaguas’, además de que ‘la UP había dejado en bancarrota a Chile’, armando una ‘reconstrucción nacional’ que comprendía entregar a la patria joyas de oro y, al final, todo fue una gran estafa: el círculo más cerrado en torno a la tiranía de facto, compuesto por civiles y militares, se quedó con las joyas y el tirano se las regalaba a sus amantes o compinches. Para sustentar su discurso, acrecentaron la fobia anticomunista y todo lo malo de Chile era responsabilidad de estos, los cuales, al final, solo pusieron las víctimas, las desapariciones y los muertos, para abrir de esta manera la puerta a la tragedia y el horror de lo que no habíamos vivido antes en la historia que nació en la mentira, así, ocultando evidencias y los muertos.

Nos recrearon la verdad por medio de la prensa y sus vehículos oficiales, armando una historia llena de trampas y más embustes, y desde todo este teatro de la locura nos armaron un escenario con ‘los salvadores de la economía’, presentándonos a los Chicago Boys, esos que impusieron el sistema de las AFP y propiciaron el debilitamiento extremo de los sistemas de salud y educación para imponer un negocio privado de estos dos pilares: fue así que convirtieron estos derechos en privilegios. Era conveniente para los mentirosos hacer creer a los ignorantes que lo que ellos traían era lo mejor y nos impusieron una Constitución espuria y fraudulenta, y nos siguieron mintieron hasta llevarnos a un pugilato de un Plebiscito que era ‘para recuperar la democracia’, esa que quedó amarrada y tutelada por los amigos del tirano, con una Constitución escrita por uno de los más grandes mentirosos de los últimos 100 años de nuestra historia: Jaime Guzmán Errázuriz, quien corrió la misma suerte de Portales: se hizo merecedor del odio de un grupo y los dos tiros, que por cierto también fueron adjudicados a los zurdos, son otra parte de la mentira escrita por los criminales, ya que las balas fueron entregadas por Manuel Contreras Sepúlveda para que unos ‘tontos útiles’ del Frente Patriótico Manuel Rodríguez ejecutaran la hazaña; así, el Mamo se deshizo del ser que le complicaba su caminar por el tenebroso mundo de la tiranía.

Luego, cuando se comenzaron a saber todas las mentiras, se armaron otras nuevas para tapar las anteriores y así fuimos conociendo actos deleznables como los Pinocheques, las cuentas del Banco Riggs, los sobres con platas truchas, la mentira de la supuesta enfermedad de Pinochet en la London Clinic y la traída de este por el gobierno de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, tan sólo ocho días antes de que asumiera la primera magistratura del país Ricardo Lagos Escobar, otro farsante que se las dio de ‘estadista’ y embolinó la perdiz a los ignorantes de siempre que le creímos porque cierto día, en un debate televisivo, había enrostrado por sus crímenes al tirano señalándole con el dedo, lo cual le hizo figurar en medio de los figurones de ese momento. Y nos mintieron los democratacristianos con la proclamación de Patricio Aylwin Azócar cuando en esa mañana, él se jodía a sus dos contendores internos: Gabriel Valdés y Eduardo Frei Ruiz-Tagle para que depusieran sus candidaturas a la Presidencia de la República y luego, como presidente electo, nos mintió en la medida de lo posible. Así nos siguieron mintiendo con el hijo de Eduardo Frei Montalva y sus muchos viajes y convenios que no hicieron más que consolidar el modelito económico de la tiranía de facto donde fuimos a mentirle al mundo y les hicimos creer que éramos ‘los jaguares de Latinoamérica’ —aunque no alcanzábamos ni para güiña— y en este embuste volvió a aparecer Lagos quien mintió con el CAE, con las concesiones, con el Mop-Gate…

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Nos mintieron los curas con su prédicas de mojigatos, y nos hicieron parte de su discurso pedorro donde hablaban del divorcio, pero avalaban la separación por acciones de mentira, donde bastaba con decir que no era real la dirección de alguno de los cónyuges para que la justicia disolviera ese acto, pero no llegar nunca al divorcio porque eso terminaría con la institución de la familia y nos mintió su papa Juan Pablo II, que vino a Chile a detener las Teologías de la Liberación y luego se hizo ‘el santo’ y los mentirosos con sotana lo canonizaron llevándole a los altares. Y nos mintieron los pastores evangélicos, jugando con la fe de los crédulos, quedándose así con el diezmo para ‘expiar culpas’ y los dos frentes religiosos se metieron como sepulcros blanqueados a obstaculizar la Educación Sexual, el Aborto y otras materias que, según ellos, ‘atentaba contra los mandatos de Dios’: otra gran mentira, ya que Dios es imposible que sea tan elemental para darle mandato a esta manga de cretinos zánganos predicadores de esquina.

Nos mintieron los milicos y los pacos con los robos defraudadores al estado —PacoGate y MilicoGate—, esos militares sin honor ni gloria.

Así, nos sumieron en una gran estafa de un sistema neoliberal que nos comenzó quitando derechos de educación, salud, vivienda; si hasta el agua se la apropiaron con embustes. Los árboles fueron parte de sus mentiras, creando una institución como Conaf, para delinquir legalmente y luego —para tocar fondo— elegimos al gran mentiroso de la historia como presimiente, con su desastre de gobierno y todo lo que ello implica hasta hoy día y tenemos que soportar hasta marzo del año próximo.

Nos mintió la UDI popularsh, nos mintió la Concertación, nos mintió el pelado Rodrigo Rojas Vade, como antes nos había mentido el cóndor Rojas y la Kenita Larraín; nos mintió Don Francisco, ese que hace caridad con la desgracia de los que poseen capacidades diferentes y lo que más le importa es pasar el pandero para limpiar la imagen de sus amigos empresarios: amigos tan miserables como Carlos Choclo Délano y las familias Luksic o Matte.

Cuando leas este resumen de una historia de mentiras no te cierres a abrir los ojos: algunxs pusieron sus ojos a tu disposición para la Revuelta Social. Tú puedes salirte de la gran mentira, tú puedes acabar con parte de tu ignorancia: está en ti querer moverte y modificar posturas, está en ti estar atento y no olvidar que los sedientos del poder de ayer y de hoy te seguirán mintiendo sin asco para seguir manteniendo su estatus y privilegios, para lo cual no escatimarán usar todos los medios a su alcance.

Cuídate de los mentirosos, que la mayoría de ellos han sido parte de reportajes, columnas y editoriales de El Merculo, que también miente por décadas y los mentirosos se sienten incluso agradados de aparecer en sus páginas sociales o leer las mentiras de su editorial.

Cuando levantes tu copa de vino, solo ten presente que nuestra independencia quedó sellada un 12 de Febrero de 1818 y que, hoy, puedes solo tomarte ese trago festejando la gran mentira de esa independencia que existe desde su origen en la medida de lo que hicieron los mentirosos, posible.

Convención Constitucional y aceptación de Quórums ContraMayoritarios: Mujeres y Hombres Libres, queriendo ser Esclavos…

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BIEN DISCUTÍAN en Carolina del Sur (EE.UU.), sobre el propósito real de la guerra de independencia: ¿Solo por orgullo ciudadano, o para cambiar realmente las cosas? (En pos de la nueva nación americana) … porque ciertamente 3000 tiranos a una milla en rededor (asamblea de ‘honorables’), podían ser tan autoritarios como un Tirano a 3000 millas de distancia (el Rey de Inglaterra).

Cuando estalló la Guerra de Independencia (contra Inglaterra), había esclavitud en EE.UU. Se le denominaba como ‘El Nuevo Mundo’, pero era igual que el viejo

Los patriotas ofrecían libertad futura a los ESCLAVOS por unirse y luchar junto a la milicia patriota; pero en el intertanto, soldados blancos racistas, solían vituperar públicamente a los milicianos afroamericanos: ciertamente, su idea de libertad era tan pálida como su piel…

Los ingleses por otra parte —tras la invasión— prometían libertad (otorgada por el rey) a los esclavos que lucharan por la corona; y a los que ya eran libres, les pregonaban que tendrían el honor de unirse a las huestes del ejército de Su Majestad

Muchos de esos esclavos, por medio de sus postreras generaciones, contemplaron como miembros del pueblo afroamericano (que otrora luchó para obtener la libertad, incluso para aquellos que les esclavizaban) debieron dar una segunda guerra por su libertad; por ejemplo, por medio de la valentía de Harriet Tubman, quien se caracterizó por no negociar con la tiranía en pos de un futuro mejor…

Como se ha pregonado desde los tiempos de Temístocles: “¿A qué Nación le ha ido bien, negociando con la Tiranía?” 

El ejemplo moderno de Harriet Tubman fue tomado no solo por decenas de generaciones de Defensores de Derechos Fundamentales del Commonwealth, sino también a nivel planetario, ya que todo litigante de DD.HH. sabe que en este tipo de gestas se está escribiendo la historia.

El ejemplo de Harriet Tubman no es irrelevante para los Defensores de DD.HH. en Chile, pues tal como ella lo representó en su oportunidad (en que se rehusó a detener las liberaciones clandestinas de esclavos —por el ‘presunto peligro a la causa abolicionista’— mientras se esperaba que estallaran los aires de la Guerra de Secesión —que hace tiempo se sentían venir—, pero que no terminaron inmediatamente con la subyugación, la que solo inició un verdadero y muy lento camino de real abolición a partir de la ley de derechos civiles bajo la administración de LBJ):

[…] “Mi pueblo aún sigue sufriendo, todo tipo de abusos y execraciones, no solo enmascarados, sino también a plena luz del día…”

Chile, a lo largo de su historia ha tenido esclavitud, a plena luz del día, y también enmascarada; cuyos enclaves autoritarios persisten hasta el día de hoy, en las más diversas y sutiles formas jurídico-institucionales, como el legalizar el ejercicio de una labor humana sin protección —que es una forma enmascarada de esclavitud—, según lo establecen los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Denegación Inconvencional de Titularidad Sindical; Denegación de reclamación de Indemnización por enfermedad profesional para funcionarios públicos en sede laboral; Privación de nulidad del despido por el ejercicio de una labor humana en organismos públicos —aun cuando estén impagas las cotizaciones previsionales—; Denegación Inconvencional del Derecho a Huelga para Funcionarios Públicos; Impunidad incluso Institucional en Casos de Acoso Sexual Laboral; etc, etc, etc).

Harriet Tubman vivió el flagelo de la desnudez forzada. Sufrió aquella execración. Hoy, en Chile, el desnudamiento forzado de mujeres detenidas es legal (conforme a la operatividad jurídica meramente interna —regulación chilena— sin considerar las prohibiciones y proscripciones establecidas en Tratados Internacionales).  

Luego, resulta atingente representar (para el tema que motiva esta publicación) que, en la actualidad, una muy relevante comunidad internacional (Federación Internacional de Derechos Humanos; Centro para la Justicia y el Derecho Internacional; Instituto Interamericano de Derechos Humanos; Comisión Internacional de Juristas; etc, etc, etc), ha puesto en boga la temática referente a los límites inconvencionales al Poder Constituyente, sobre todo cuando esos límites los impone un poder constituido que ha caído en ilegitimidad.

La paradoja del proceso Constituyente, es que nació para poner fin al Abuso Institucionalizado, pero por otra parte, muchos que son parte de aquel proceso, defienden la imposición de quórums contramayoritarios —dos tercios— que es, precisamente, una manifestación de ese Abuso Institucional, aún cuando saben que los mismos son contrarios a la naturaleza misma de una República Democrática, pues importan dar más peso a los votos de una minoría que privilegia el statu quo, por sobre la mayoría que quiere cambiarlo.

Frente a lo anterior, aparecen entonces aquellos que sostienen que ‘desde noviembre del 2019, Chile votó eso’, olvidando que En el Caso Gelman versus Uruguay la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) ya resolvió que hay un ámbito de materias no susceptible de ser decididas por las Democracias:

Las Mujeres y Hombres libres no pueden pedirle a una República Democrática que les devuelva su esclavitud, por la sencilla razón de que en una verdadera República Democrática no pueden haber ‘Revueltas’ de ‘Esclavos’… y cuando las hay, es entonces cuando nos enfrentamos a una Tiranía de Facto

Y ese es el peligro de negociar con la Tiranía (bien lo sabía Harriet Trubman: como siempre, una mujer dando el ejemplo): […] Volver a una esclavitud en que, por el paso de los años, dicha cárcel se haga costumbre (obnubilando la dignidad), para terminar aceptando aquellos barrotes, desterrando todo halo de valor y anhelo de libertad…

Reconocimientos que marcan la historia

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ME PIDIÓ UN AMIGO hace un tiempo atrás escribir sobre Salvador Allende. La verdad es que, más que un tema que fluye es un desafío.

Tenía cuatro años cuando, en hombros de mi padre, vi a la distancia al Doctor Salvador Allende. Estaba recorriendo Chile; yo, en Constitución, mi ciudad natal. Algo tenía —al parecer— este señor que ha sido odiado y querido, pero jamás ignorado. ¡Cómo! Si es parte del vuelco en la historia histérica que nos tocó vivir desde 1970 en adelante. Luego, mi relación siguió con esa mañana del 11, cuando habló por última vez al país: un discurso de los mejores que he conocido en mis años de vida. Emotivo, preciso, un legado al que las generaciones venideras han de dar el sitial que corresponde.

Allende, más allá de entrar a defenderlo o condenarlo, representa esa savia emergente de hombres que se entregan por sus ideales y son capaces de marcar un sello para lograr una estatura mundial. He tenido el privilegio de conocer muchos países. Siempre la figura de este hombre es recordada en una plaza, una avenida, un busto, una calle, un museo. Nuestra pequeñez nos impide ver más allá del ombligo y descubrir que el mundo hace reconocimientos a los nuestros. Obviamente, para algunos estas muestras sobran, son impropias y atrevidas. Sabemos que el grupo que aplaudió el golpe poco ha de reconocer en Allende. Pero el pueblo, los trabajadores, los sindicatos, los intelectuales, la buena política, las dueñas de casa y los jóvenes de la época son parte de ese discurso final. A muchos ese momento les llegó y caló profundo. Se perpetuó en la memoria y por mucho que nos la quisieron extirpar, se multiplicó, creció y se hizo gigante.

Ese hombre se enfrentó a la traición. Cuando amanecía, percibió un Chile diferente, como vaticinando que ese momento sería para nuestra patria un antes y un después. Allende supo acercarse, siendo laico, a personalidades como el cardenal Raúl Silva Henríquez, otro grande entre los grandes. El orador perfecto, fue ingenuo al no ver la traición entre sus cercanos y morir en un acto de oblación que pocos harían.

No escribo esto para hacer un homenaje póstumo y repetir como papagayo lo que se dice cuando alguien muere: ‘Que era el mejor de todos…’, ‘nunca será reemplazado…’ y todas esas frasecitas de buena crianza. No deseo llenar esta columna con esas expresiones. Al contrario, quiero plasmar un reconocimiento al que nace y muere por un ideal, seguro algo adelantado y extraviado, en una sociedad enfrentada y llena de odio, delirante y con grandes necios que ocupaban cargos dirigentes en su gobierno. Algunos aún están vigentes, siguen iguales o peores que entonces, desvariando y olvidándose de quiénes fueron, dónde estuvieron y cómo se les trató, esos que por mantener una cuota de poder son capaces de transar sus principios, si es que alguna vez los tuvieron, con la Derecha…

Aquí, veo la figura de Allende indicándonos qué significa un idealista y lo que es un acomodado a las circunstancias. Desconocer es algo que nos cuesta poco; reconocer, un ejercicio que debiéramos practicar más a menudo, pero muchas veces supeditamos a nuestros reconocimientos, que nos impiden ver en el adversario capacidades y actos que lo destaquen. En eso hay grandes de la historia como por ejemplo el almirante Miguel Grau Seminario —peruano— capaz, en su momento, de hacer un reconocimiento al Capitán chileno Arturo Prat Chacón.

Allende es ese personaje que ve lealtad en el desleal y comenta en sus últimos minutos —preocupado— qué será de Augusto, para luego darse cuenta de que el que encabeza el golpe es ese que le ofreció lealtad unos días antes. Así se escribe la historia, entre valientes que dejan huella y cobardes que crean desprecio.

Me siento honrado de ser parte de esta historia. Nadie me la puede contar. Reconozco en este hombre de Estado, a alguien enclavado en nuestros emblemas y consignas, difícilmente posible de desconocer.

¿Para qué una Nueva Constitución?

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LA PREGUNTA PODRÍA RESULTAR para algunos evidente, pero en la evidencia muchos también pueden no entender qué es una Constitución y cómo se usa y sirve. Es bueno explicarlo para que no sientan que en este lineamiento de articulados elementales y profundos se deben dejar fuera temas de importancia que darán a la convivencia nacional y al buen entender como sociedad una guía de navegación en los ámbitos: sociales, culturales, económicos y —por sobre todo— en centrar al ciudadano como principal gestor digno que tiene derechos así como también debe responder por sus deberes. En otras palabras, una Carta Magna donde se impriman normas fundamentales, donde se establezcan regulaciones para regir jurídicamente al país, fijando los límites y definiendo las relaciones entre los poderes del Estado: el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, diferenciándolos de sus independencias, pero haciendo ver en claro sus correlaciones como poderes de Estado.

Cuando se generó la Revuelta Social y se puso paños fríos —o se pretendió cambiar el rumbo de navegación de lo que la calle pedía— y se armó un tinglado de trasnoche aquel 15 de noviembre y se planteó derechamente armar todo para que se diera una Nueva Constitución, dejando atrás la fraudulenta carta que nos rige desde 1980, es cuando la Revuelta vuelve a tener un nuevo giro y nos enfrentamos a un proceso constituyente único en la historia de esta República, en que 155 electos ciudadanos sean quienes, de diferentes zonas del país, con pluralidad de pensamiento y culto e incluidos cupos especiales para pueblos originarios, se comience a dar vida a esa Constitución que debe nacer de una diversidad que se aplaude, pero que no está ajena a cuestionamientos de todo tipo y fuertemente cuestionada por una suerte de boicot de los sectores conservadores de la derecha, la cual se ha visto muy disminuida y con una escasa participación, como bien relato en columnas anteriores.

Desde su instauración, han proliferado las críticas a la Convención Constitucional a través de RRSS. Por ello, un equipo interdisciplinario de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) firmó un convenio con la presidencia del organismo para realizar ‘un monitoreo sistemático del discurso de odio en el contexto digital’. Lo aclaro para esos que, levantando sus fake news, no hicieron más que declarar que poco menos les espiaban las cuentas personales y que, en una suerte de vigilancia remota estaban siendo presas de una persecución, donde se llegó incluso a plantear que esto era claramente un atentado a la libertad de expresión.

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Gracias a este trabajo realizado por la PUCV se detectaron en Twitter aproximadamente ocho mil cuentas truchas, es decir, que conforman una ‘tropa digital’ cuyo principal objetivo es atacar en forma coordinada a la Convención Constitucional y a su presidenta. Esto no tiene otro objetivo más que debilitar con infundios el proceso, infectar las RRSS de estas mentiras y, con ello, desarticular el proceso en su desarrollo, hacer que la opinión pública —desde este tipo de desinformación— se crea esa falsa imagen y termine por ver como un error su instauración y desarrollo.

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No solo se logra descubrir este tipo de acciones orquestadas, sino que, además, en el frontis del ex Congreso Nacional —epicentro de la actividad constituyente— un grupo reducido de individuos han llegado a insultar y agredir a Convencionalistas, como es el caso de la Machi Francisca Linconao, quien recibe insultos por parte de un grupo de mujeres y un individuo poseedor de una bandera chilena; claramente son patriotas (no se olviden que este concepto de ‘patriotas’ es muy usado por un sector de la derecha extrema). Agrede a un corresponsal de un medio digital, todo esto a vista y paciencia de Carabineros de Chile, esos mismos que con todos sus méritos —los cuales hemos retratado en más de una columna— deben claramente ser refundados como policía y no reformados que es lo que algunos proponen.

Hago un paréntesis: la Constitución del ‘80 es refundada en el proceso que estamos viviendo, porque el maquillaje y las muchas reformas no pudieron mejorar lo medular que era, justamente, la que convierte a esta carta en lo que es: un documento muy distante de lo que requiere la gran mayoría del pais, con un modelo agotado, además por ser escrita en dictadura y aprobada fraudulentamente.

Entonces, si eso se está realizando hoy, ¿por qué a Carabineros, que ha demostrado su debilitamiento desde hace décadas, su accionar criminal desde sus altos mandos y lo poco profesional que resulta ser, se debería reformar? Hace unos días atrás, en la comuna de la Ligua, disparan dando muerte a una persona y luego aluden que fue el muerto quien intentó agredir a un carabinero con un machete y por eso se vieron en la obligación de disparar. Me pregunto: ¿no saben, como policías, reducir? No tienen suficiente formación para ello y solo si se ven agredidos disparan a matar: móvil exactamente igual usado en contra del malabarista de Panguipulli. Puede que estos ejemplos sean muy particulares pero, la verdad, el actuar de Carabineros deja mucho que desear y no es posible que quienes han obrado mal, terminen luego no siendo separados de la institución sino dando clases de formación para nuevos miembros de esta institución; o sea, las prácticas seguirán siendo las mismas y el profesionalismo… al carajo. Se debe crear una nueva policía profesional.

Volviendo a la Convención y tomado el tema de lo que significan ataques constantes y permanentes desde dentro del organismo, encabezados por varios que tienen claro domicilio político en la Derecha y desde ahí a los medios ——principalmente La Tercera y emol.com— el monopolio de comunicación de masas encabezan una línea editorial muy propia de intriga de estos dos grupos consorcios de medios. Estos han generado titulares de portada, entrevistas tendenciosas, columnas de opinión malintencionadas e incluso Cartas al Director, entre otras acciones. En definitiva, una nutrida artillería para darle al pleno de la Convención.

Los ataques se han centrado en la persona de la Presidenta de la Convección usando, por ejemplo, el hecho de que ella se dirigió a la Asamblea hablando en su lengua del Mapuzungun, y desde ahí generar una serie de infundios hasta decir que no era apta para el cargo e incluso creando el hashtag #DestitucionDeElisaLoncon; es bueno eso, pero conviene hacer una salvedad para los ignorantes que hacen observaciones al respecto: en España, frente al rey, los miembros de las comunidades Vascas y Catalanas se dirigen en sus lengua propia y nadie les altera aquello; en Perú, por mencionar otro ejemplo, ante actividades sociales e incluso protocolares, diferentes pueblos-naciones hacen lo propio y hablan en sus lenguas: Ashaninca, Shipibos, Aymaras, por mencionar algunas naciones que conforman el gran Perú. Entonces me pregunto ¿cuál sería el problema que los Mapuche ­—u otra nación originaria— hiciera aquello? ¿Allá si, acá no?

Por otro lado —y comprendiendo que aún la gran mayoría que votó por esta Convención no se ha dejado del todo influir— podemos hacer mención que cifras de O.P. del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CEIA) en un estudio reciente denominado Pueblos Originarios y Nueva Constitución exponen que en la actualidad la presidenta de la Convención se ve enfrentada a la Derecha, a la que acusó de ‘fomentar’ las críticas al órgano constituyente e inventar ‘realidades inexistentes’.  Lo destacable de este estudio es que por sobre el 70% validan medidas que se han implementado en la Convención, como lo son incorporar intérpretes de las lenguas, la traducción de documentos oficiales de la convención, uso de las banderas de los pueblos originarios y, lo que mayor aceptación alcanza en esta consulta es que más del 90% está de acuerdo con entregar reconocimiento constitucional a los pueblos originarios que habitan Chile.  

Sin duda, los ataques no disminuirán la desesperación de la Derecha enfermiza; seguirán así, creando cada día mayores infundios, intentando que una vez expuesto al país la nueva propuesta constitucional se haga una nueva campaña para rechazar esta Carta Magna. Esperemos que la gente no se deje influir; esperemos que ustedes se hagan parte activa de lo que se está dando en la Constituyente y desechen a los que, desde su miseria, sólo intentan mantener la fraudulenta constitución del ’80 que para una gran mayoría es parte de una mala historia.

Continuará

En Tránsito por la Constituyente

‘QUE SE SUBIERON el sueldo’, ‘que pretenden acabar con la república’, que están incluso ‘por cambiarle el nombre al país’, ‘que no han avanzado nada’, ‘que son una tropa de ineptos’, ‘que les gustó llegar a la Convención Constitucional y se olvidaron de la gente’… y así leeremos en estos primeros meses no solo este tipo de comentarios e infundios, sino además siempre estarán los obstruccionistas que esperan el fracaso del proceso; como no pudieron rechazar la creación de la Convención y, por cierto, no lograron votos suficientes para obtener los dos tercios para asegurar la inmovilidad de esta, entonces desde dentro —y con la ayuda de los medios serviles de la derecha enfermiza— se hacen cada ciertos días de pantalla y salen al ruedo a desinformar, mentir, tergiversar o simplemente boicotear el proceso el cual, por suerte, aún goza de buena salud.

En los casi dos meses que la Convención se instaló —ese frío 4 de Julio del presente año— puedo advertir que se ha logrado cimentar bastante bien todo lo que este proceso requiere para su desarrollo previo, entendiendo además que no puede superar los 12 meses como máximo plazo para poner en público lo que será la nueva Carta Fundamental de la república.

La Convención Constitucional estableció ocho comisiones transitorias para definir su funcionamiento interno las cuales son: Reglamento, Ética, Presupuesto, Derechos Humanos, Comunicaciones, Participación y consulta Indígena, Participación Popular y Descentralización Territorial. Todas funcionan bajo un lineamiento de artículos que se van estudiando, analizando y se votan diariamente, uno puede como ciudadano común y corriente hacerse presente en cualquiera de esta comisiones por medio de los canales de YouTube que están habilitados para quien desee ver el desarrollo de la comisión de su interés y participar en los respectivos chat.

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Pero la conformación de las comisiones no han estado exentas de polémicas de sus participantes e incluso se han dado situaciones muy desagradables como que el Almirante (R) Jorge Arancibia integrase la comisión —nada menos— que de Derechos Humanos, tema que traté en su momento en la columna denominada El Negacionismo y que sin duda fue algo que trajo revuelo y la primera moción de pedirle a un Convencionalista de no asistir a las audiencias a la hora en que las personas que fueron víctimas de violaciones a DDHH durante la tiranía —de la que él fue miembro y parte— se sientan una vez más violentadas por la presencia de este individuo.

Me detengo en este punto porque si bien siento que la presencia de Jorge Arancibia es provocadora, puede ser también leído de otra manera y es que gracias a su necedad hoy se está poniendo en tabla la posibilidad de hablar abiertamente del negacionismo, tan usado por sectores de la derecha para ocultar parte de nuestra historia reciente; además, se ha logrado de igual forma analizar lo que son las fake news y de qué manera la prensa descaradamente usa y utiliza en todo momento este tipo de mentiras inventadas y las convierte en noticias sin resquemor, pudor o vergüenza. Hemos sido testigos como los medios de comunicación, manejados por los grupos de poder, han utilizado varias veces imágenes que están lejanas a la realidad y luego las pasan como que así fue y listo… o cómo algunos Convencionalistas han trabajado creando noticias falsas: ejemplos hay varios, de muestra Martín Arrau, quien sin filtro y mintiendo declama en su Cuenta de Twitter que la Comisión de Ética de la Convención estaría generando una suerte de suspensión de voto y voz para quienes no piensen como la Izquierda, atendiendo esto a que dicha comisión levantó una clara propuesta definiendo qué es lo que se debería entender por negacionismo, donde en ninguna parte lo que asevera Arrau eso se advierte. Lo digo porque he podido asistir a todas las sesiones de esta comisión y, al parecer, sus cercanos no le han informado en forma debida y correcta sobre este punto y tema. Mas este constituyente, en vez de investigar, reparte infundios. Arrau, Convencionalista por Ñuble, que junto a sus hermanos posee cuatro derechos de agua por un total de 199 litros por segundo, es quien recibe un sueldo dentro de la Convención para ser, cada día, un obstáculo permanente para que la entidad por la que fue elegido pueda avanzar.

En medio de este tipo de embustes que luego reproducen los medios serviles del capital, otro ejemplo gráfico es el caso del Convencionalista Arturo Zúñiga, el cuestionado subsecretario de Salud, quien en su cuenta de Twitter advertía con la misma ligereza que se habían subido el sueldo los constituyentes. Por este tipo de acciones deliberadas e injuriosas es que en la Nueva Constitución deben incorporase este tipo de temas para que los absurdos de la mentira no se normalicen en medio de la sociedad y terminemos dándole crédito a lo primero que se nos muestra o se nos dice desde quienes hacen el rol de autoridad.

La Convención en sus distintas comisiones se dio un plazo de un mes para darle vida a una reglamentación que estamos en las puertas de conocer, y quienes hemos decidido hacernos parte desde nuestro computador somos testigos que sí están trabajando muy comprometidamente con lo que se les encomendó. Ojalá el órgano legislativo aprendiera de esta Constituyente y su forma de trabajo: posiblemente muchas de las leyes que duermen en el Congreso Nacional habrían ya visto la luz o entrado al menos a la etapa de discusión del pleno. No deseo comparar, solo relaciono aquello que en su momento conocí desde dentro, cuando trabajé en la Cámara de Diputadas y Diputados y lo que hoy visualizo en esta Convención; y distan bastante la una de la otra.

Chile, a pesar de los agoreros de siempre, de los que se quedan con lo que les cuenta la desinformación de RRSS en momentos o esos pseudos líderes que reinventan la realidad y la acomodan a su conveniencia política o electoral, podrá ver un nuevo texto de Carta Fundamental en los inicios del 2022.

Cuando algunos dicen que todo está lento, como el propio Eduardo Frei Ruiz Tagle el pasado sábado 21 de agosto advertía aquello, y claramente no tiene la información adecuada el expresidente o lee mucho El Merculo —que sabemos que ese pasquín desinforma— entonces entiendo que, si un exmandatario esgrime este tipo de comentarios es que no dimensiona lo que se realiza en esta Convención y por lo mismo es entendible que un grupo de la población esté en las mismas.

La Convención, con todas las limitantes que hasta hoy siguen manteniéndose —porque desde su origen aún tiene en momentos problemas de sala para reunirse o detalles técnicos, sumado a que todavía hoy, después de casi dos meses de funcionamiento, no hay ni siquiera una cafetería y nada que sea un espacio donde al menos puedan realizar su lunch de medio día— así y todo, la mayoría de estos convencionalistas han trabajado incansablemente, con jornadas que superan las 8 horas laborales, y de lunes a viernes; no usan —como se dice por ahí— una semana distrital o algo así, pero sí utilizan los fines de semana, muchos de ellos, para estar en contacto con sus distritos —al menos por Zoom— en Cabildos y Conversatorios donde comunican los avances a quienes deseen estar enterados.

Importante resulta que tú, que sólo criticas esta Convención Constitucional, seas más proactivo y te hagas presente en alguna de las 8 comisiones; escuches y te enteres de primera fuente en qué van, qué se está discutiendo y si también lo deseas, hagas tu aporte a la discusión por medio de los respectivos chats. Porque siempre es mejor estar en vez de hacerse eco de los que, sin estar, levantan infundios que nacen justamente de los obstruccionistas de la Convención Constitucional que componen ese grupete de los 37.

Continuará

La ex Concertación muere antes que la vieja

VER EL PAPELÓN DE este sábado 21 de agosto y el espectáculo ofrecido al país por una suerte de fundamentalistas suicidándose en pantalla; tres candidatos designados cupularmente, como lo dije en la columna anterior donde decía que no votaran por ellos. Hice ese llamado porque todo lo que intenta mantenerse oliendo a gladiolos es mejor que definitivamente descanse en el patio de los callados.

La televisión hizo un paneo para entrevistar a dinosaurios y momias que poco podían aportar al proceso que fue viciado desde su origen; se mostraron como lo que por años fueron: una cofradía de gente que hoy solo es material para investigaciones y, por el otro lado, para llenar algunas cuantas hojas de los manuales más baratos de historia.

No quisieron sintonizar con la gente y, simplemente, no hicieron caso a la calle; se mantuvieron como una oposición paupérrima en medio del gobierno más nefasto de los últimos treinta años: acudieron varios de ellos vestidos de blanco a La Moneda a darle vida al show de Sebastián Piñera mientras estaba en guerra sucia contra el pueblo. Pero, como siempre ‘en la medida de lo posible’ la ex Concertación jugó una nueva mala carta: se prestaron para ser el tinglado de un Acuerdo de Paz trasnochado, y luego le pusieron palos al puente para que el presimiente terminara su período porque había que salvar la ‘democracia’. Así como en pleno ejercicio de su superioridad parlamentaria y presidencial habían dicho que se mantendría la Constitución maquillada por Ricardo Lagos y que era la espuria carta fundamental que Chile ha tenido que mamarse durante mas de 40 años; pero como los que queríamos una Nueva Constitución éramos fumadores de opio, estaba claro que no tenían ninguna intención de zafarse de lo que hasta ese momento les hacia grato y cómodo el sillón que se habían pegado al culo del poder.

La ex Concertación, esa que si en algún momento hizo su aporte al desarrollo de armar una forma tutelada de hacer que chile transitara hacia una democracia, ha quedado demostrado que jamás se logró esta transición en forma plena y solo se aceitaron motores: armaron lo que se podía armar y desarmar, pero con los años y diciendo siempre que no tenían mayoría en el Congreso y por eso no se podía modificar lo que era urgente y necesario, se acostumbraron a fabricar el discurso simplista, acomodadizo y justificador para volver a la carga y hacer que los ilusos de siempre le creyéramos.

Sí, porque fui parte de ellos, a buena hora me hice un lado, en el momento que uno deja de ser pendejo y ve que las cosas no están funcionando: no porque no se quiera, sino porque no hay voluntad política y, bueno, ahí uno dice ‘hasta acá no más llego en esta micro amarilla y destartalada, mejor camino de a pie, como un ciudadano más’, entendiendo que hacer las cosas diferentes siempre será no solo una esperanza sino un posible, que depende de todos y de todas entender que un Chile solidario y digno se puede, pero no con estos que, al final de los días, se convirtieron —al igual que la Derecha criminal— en parte del problema y no de la solución.

La ex Concertación —o ex Nueva Mayoría, actual Unidad Constituyente o como la quieran rebautizar en jornadas futuras— este 21 de agosto marcó su fin como tal, son brasas de pino que están listas para no dar más fuego y poder calentar a nadie.

Es impresionante cómo se siguen convenciendo de creerse que son una tercera fuerza: mienten y se mienten; si hasta Daniel Stingo —y no es desmerecer a este convencionalista en lo absoluto— logra tener más votación que esta primaria concertacionista.

Ustedes pudieron ser más, retomar la ruta desde donde la perdieron; pero no, se alejaron del camino y por sobre todo le perdieron el respeto a la gente desde el momento que ignoraron hasta sus bases. Se olvidaron de que hay un soberano que se llama Pueblo y ustedes son empleados de este; pero claro, llegar a ustedes era casi imposible, no les bastó con comprometer sus manos en relaciones truchas y de contenido reñido con la ética como recibir no de uno, sino de varios de sus militantes —que aún hoy siguen activos— platas de SQM. Si hasta instalaron a Jorge Pizarro en la Vicepresidencia del Senado y no les importó que este individuo siguiera militando, sin sanción alguna, solo les interesó mantener la cuotita de poder. La ética de la política fue algo que se perdió en algún acto del olvido, al parecer no solo los de Penta deberían ir a clases de ética, también muchos que conforman este grupete de políticos vetustos, decrépitos y sin gloria ni honor. Bueno, es muy posible que no les dé ningún resultado o terminen desde ahí pensando cómo seguir manipulando desde la ética a la sociedad.

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Si me tocara reescribir el pasaje de la historia de este conglomerado que llegó en su momento a movilizar a millones de chilenos y que abrazó la esperanza de todos ellos, de los que sólo querían alejarse de la noche oscura de la tiranía de Pinochet y que estos supieron aprovechar aquello para contar historias y luego transformar esas historias en discursos vacíos, como los cuentos de quimeras, para al final hacer lo del gato pardo, que todo cambie para que al final todo quede casi igual, entonces diría que corrió la misma suerte de los radicales: que se durmieron en los laureles; que se creyeron que eran parte de la solución y terminaron siendo parte del problema; que levantaron una primaria aparte, como una suerte de sentirse distintos, diferentes, especiales y solo quedaron al descubierto que no son nada, que representan en el padrón electoral a menos del 1%; que la candidata sin valores ni principios, que hace solo tres meses decía que ella no estaba dispuesta para ir de candidata y que era una falta de respeto proponérselo y también era faltarle el respeto a doña Ximena Rincón, se olvidó antes de esos tres meses ese discursito facilista, se presentó a formar parte del papelón y el resultado ya lo vimos, una muerte anunciada que el candidato con menos votación de la derecha, Mario Desbordes, logra obtener más votos que todo el conglomerado junto…

En definitiva, si escribo esta parte de la historia, tenga clarísimo su final: ‘Cuando agosto era 21, la ex Concerta se murió antes que la vieja Lucía’.

No votes por ellos

ESTE 21 DE AGOSTO la ex Concertación, o ex Nueva Mayoría —o como hoy se hace llamar, Unidad Constituyente— tendrá sus primarias y derechamente te digo: no pierdas el tiempo y no concurras a votar, no avales un proceso viciado por candidatos designados a dedo.

Carlos Maldonado, presidente del Partido Radical, fue en diciembre del 2020 cupularmente designado como precandidato presidencial sin una elección interna participativa de las bases… bueno, pocas bases tienen también en este partido de dinosaurios.

Luego, el Partido Socialista nominó ‘por encargo’ —al más puro estilo de Juan Guaidó— a Paula Narváez, cuyos únicos méritos son ser la protegida de la expresidenta Michelle Bachelet y haber conformado el gabinete de la exmandataria. Acá, solo la cúpula del partido se dio por enterada y sin hacer tampoco consulta a las bases repitieron la fórmula de los radicales; en otras palabras, para ellos las bases son solo instrumentales, pero para tomar tan profundas decisiones la militancia sobra

 Así para completar el tinglado el Partido Demócrata Cristiano también hizo un juego muy pedorro y designó ‘a dedo’ y mirando la encuesta Cadem —esa que no le apunta a ningún pronóstico electoral y es un instrumento de lo más manejado y mojado por el interior de La Moneda— quien hacia aparecer a Yasna Provoste con un alto porcentaje de posibilidades, por sobre la Senadora Ximena Rincón, la cual sí había sido elegida en una primaria interna en la cual participaron más de 27 mil militantes y simpatizantes de la DC (muchos más de los que se están pronosticando ahora en esta consulta ciudadana). Pero esto no le sirvió a la cúpula de este partido y atendiendo el requerimiento de Álvaro Elizalde, presidente del PS, quien se oponía ir en una primaria entre Narváez y la senadora Rincón, optaron por levantar a dedo a Yasna Provoste.

De esta manera, tres candidatos a dedo han viciado un proceso que, además, debió realizarse del mismo modo y tiempo que lo hizo #ChileFuimos y #AprueboDignidad. Pero no, ellos se sienten distintos, son distintos y cómo no, si este grupete es parte del problema y no de la solución.

Qué futuro de país podría ofrecer Maldonado quien mantiene en las filas del partido a traidores como el ex ministro de Justicia Jaime Campos que prefirió esconder el proyecto de Michelle Bachelet acerca del cierre de la cárcel de Punta Peuco y dejarlo perdido en un cajón del Ministerio de Justicia en su momento y no darle salida; así, la expresidenta quedó como la que no quiso cumplir una promesa de campaña. Este militante del PR jamás fue sancionado por su partido, es más se sienta como un distinguido señor.

Qué garantías dan los radicales con diputados que se cuadran con el gobierno de Sebastián Piñera, no en uno sino en varios proyectos que sabemos cómo vienen desde el gobierno de este presimiente. Además, es este el partido que con algunos de sus votos han salvado de acusaciones constitucionales justamente a Piñera y a otros ministros que no deberían estar ya en sus cargos, por no solo mala gestión, sino por actuar en algunos casos en forma negligente en extremo.

Luego, vemos al Partido Socialista y uno se pregunta: ¿qué garantías podría dar Paula Narváez para lograr un gobierno de inclusión? Si justamente a las bases de su partido las excluyen del proceso de partida en la nominación de ella. Si, además, detrás de ella está un Álvaro Elizalde, un José Miguel Inzulsa, un Camilo Escalona —por mencionar más de un dinosaurio— los que de alguna manera fueron quienes provocaron, con sus malas maniobras, desidia y despreocupación, siendo gobierno, el estallido social. Los sociolistos hoy no son parte de la solución para el país, sino del problema que Chile vive, manteniendo una cuota de responsabilidad de este partido cupular.

La Democracia Cristiana, esa que prometía que ganaría la gente, solo hicieron de aquello un eslogan con ritmo, pero al final no fue más que challas: se alejaron tanto de la gente que esta, hoy, no solo se hastió de ellos, sino que los siente también como parte del problema y no los ve en lo más mínimo como abanderados de la oposición; es más: varios de ellos que hoy alojan en #ChileFuimos —como el propio candidato de la derecha, Sebastián Sichel, y algún apoyo como Mariana Aylwin, al nivel de Cubillos— terminamos viendo cómo este partido tomó asiento en la Derecha y si bien aún hablan de sentirse de Centro Izquierda, a la hora de verles votar en el Congreso Nacional —como por ejemplo Matías Walker, en la negativa de hace unos días de dar luz verde a la acusación constitucional contra el ministro de Educación, vota en bloque con la Derecha y gracias a su voto el ministro se salva— sumado a los otros de la ex Nueva Mayoría, hacen comprender que ellos no responden a las bases y mucho menos al sentir de la gente. Este es el partido donde milita Yasna Provoste, ese en el que también la vicepresidenta, Joanna Pérez, con su voto permite que el proyecto de despenalización del aborto no prospere. Entonces uno los mira y se pregunta:  qué garantías ofrece este conglomerado de ‘Centro Izquierda-Derecha’.

El tiempo pasó y el Chile de los ilusos, de los ingenuos, de los que se les podía meter el dedo en la boca y el pic… en el ojo, en gran medida, no resulta tan fácil hoy; por lo mismo, ir a participar de esta ‘consulta ciudadana’ no es un acto loable, menos cuando las cúpulas impusieron sus criterios entre cuatro paredes.

¿Dónde está la democracia que tanto hacen gárgaras y dicen vestirse de ella? Más de uno responderá que esto que sucederá este sábado es un acto democrático, pero la democracia no es ir a las urnas y con ese ejercicio tengo lista la justificación para que ella exista: la democracia es participación de todos los actores sociales, en todos los planos del desarrollo de algún acontecimiento tan trascendental y relevante como el que se vive en este país cada 4 años, elegir las máximas autoridades.

Nos acostumbramos a manosear la democracia, así como en nombre de la libertad enarbolan banderas los negacionistas de la Derecha. La democracia que vivimos viene mal gestada: primero le llamaron democracia tutelada, luego, en la medida de lo posible, cupular, sin hacer participar a los muchos de la determinación de unos pocos; en definitiva, se impone un criterio uniforme, se hacen unos cuantos discursos, se va a los medios de comunicación y se anuncia que el partido dijo o determinó y, con eso, listo el entuerto para que la chusma inconsciente —como un presidente dijo hace más de un siglo atrás— vaya y vote. Los horrores de que la democracia viva en manos de un grupo de inescrupulosos dan pie para que las deshonestidades y otro tipo de vicios se impongan en medio de la sociedad; por lo mismo, llegamos al momento de crisis en que hoy vivimos, donde un presidente mantiene el poder en una forma muy extraña, casi ilegitima, si vemos que su aceptación popular es paupérrima y solo se sostiene por una oposición alicaída y cómplice de una Derecha arrogante y espuria.

Este sábado 21 de agosto no pierda su tiempo: no vaya a votar; estos, como lo dije, no representan la solución para Chile, solo son y seguirán siendo parte del problema y no la solución para calmar las aguas y poder navegar en un futuro más solido y menos complejo.

El negacionismo

‘MÁS MUERTOS DEBIÓ generar Pinochet, hay muchos que no deberían estar’. Suena fuerte, pero es una de las frases que le escuché al padre de un amigo en medio de una discusión hace no mucho tiempo atrás; sin duda, él es un habitante dentro del universo en donde se hacen este tipo de sentencias, pero a la vez niegan que aquello de lo cual afirman hubiese sido real. Este tipo de personas las conocemos y sabemos quiénes son, HABLO DE LOS NEGACIONISTAS.

El negacionista parte de la base de cuestionar la realidad desde un apoyo ideológico que cambia los hechos a su conveniencia negando, de esta manera, la realidad, aunque ella esté comprobada en testimonios de otros seres vivientes igual a al negacionista: quienes estuvieron como testigos de tal o cual acto aberrante realizado por su sector o por los que participan y son parte de su convicción ideológica.

El negacionista es ese que ante una serie de pruebas razonables, amplias, confiables, comprobables, reproducibles; ante todo ese argumento, se niega a acatar lo que otros muchos afirman. Tienen la tendencia de convencerse de lo que le conviene y desechar lo que no es conveniente para la construcción de su discurso, una suerte de cherry picking (literalmente recolectar cerezas: seleccionar lo mejor de algo, o bien seleccionar lo peor de algo, o bien seleccionar algo ‘a la medida’) o falacia de la evidencia incompleta; en otras palabras, la supresión de pruebas, usar la evidencia selectivamente y desde ahí decir que lo que para muchos es una realidad concreta, para este negacionista no lo es y solo forma parte de una difamación maquinada por sus adversarios ya sea ideológicos, políticos o religiosos.

En mi país, podemos ver a negacionistas que en momentos se visten de defensores de la vida —por lo mismo, los llamados ‘providas’— y van de esquina a esquina, como frenéticos, pidiendo derechos del feto o indultar a los viejos estandartes genocidas que se mantienen encerrados en la cárcel ‘modelo’ de Punta Peuco; son los mismos que no escatiman argumentos mayores para pedir que se reponga la pena de muerte. O sea, de contradicciones vitales que rayan en la estupidez.

Hace unos días escuché a Jorge Arancibia, Almirante en Retiro de la Armada y actualmente Convencionalista Constitucional, que se hizo parte de la Comisión de Derechos Humanos de la Convención, donde al ser interpelado por la machi Francisca Linconao —entre otros varios— por su incorporación en esta comisión, él se limitó a responder que se sentía orgulloso de haber sido el edecán del presidente Pinochet; ese que se autodenominó Presidente, ese genocida que murió como un delincuente, ladrón y criminal y que, hasta hoy, a los negacionistas les cuesta llamar por su nombre de TIRANO y siguen reescribiendo su historia con el nombre de presidente. Bueno, aunque eso también lo hacen los que dicen no ser negacionistas, como algunos miembros —incluso— de partidos de la pseudo izquierda, ex Concertación y actual Unidad Constituyente.

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No ahondaré en lo que una gran mayoría sabe de Pinochet y lo que le hizo a Chile, pero no puede ser posible que un cómplice pasivo sea parte de una comisión de DD. HH. ¿Qué garantías podría ofrecer este sujeto en una Convención Constitucional, donde esta materia es de un nivel sensible y que debe ser tomada y tratada con alturas? Es como ver a un criminal de guerra nazi trabajando en el Tratado de Nuremberg.

Los negacionistas no son solo locales: hay negacionismo en Argentina, desde sus propios detenidos desaparecidos y que un grupo de la sociedad argumenta que no existen; en España los negacionistas aún mantienen viva la figura de Francisco Franco y ondean banderas falangistas donde aplauden para silenciar lo aberrante que fue para ese país aquella parte de la historia. Hay negacionismo del Holocausto y todo lo que significó no solo para el pueblo judío. También los sionistas no solo de Israel, sino que todos alrededor del mundo son negacionistas que justifican los crímenes en contra del Pueblo Palestino. Para la China hay negacionismo, convertido en invasión ante el pueblo-estado tibetano. Hay negacionismo en la historia errónea que le contaron al actual rey de España, quien hace unos años decía que los indígenas americanos debían pedir perdón a la corona. El Estado de Chile ha mantenido una política sistemática de negación y exclusión a todo lo que no representa la identidad europea. Nuestros ancestros llegaron de manera forzada a los territorios, en calidad de objetos más que sujetos de derecho. La trata esclavista es uno de los delitos de lesa humanidad más grandes de la historia, donde Chile también fue parte.

El negacionismo se impone como una corriente política en muchos estados y en muchos aspectos es sinónimo de ignorancia condimentada con estupidez. Los que no ven ni oyen, nunca hablarán de las atrocidades que se cometen en ciertos periodos de la historia, por conveniencia, complicidad, desidia o inopia.

El Almirante (R) Arancibia se siente orgulloso de ser quién dice que fue. De la misma forma, en un programa de televisión el Senador Felipe Kast defiende al Almirante, argumentando que él no era responsable de lo que cometió la Armada durante la dictadura. La facilidad de palabra y argumento pobre se cae al saber que esa rama de las Fuerzas Armadas nunca ha colaborado con la justicia, jamás hicieron un mea culpa e incluso este propio Almirante reconoce en una entrevista, no hace mucho tiempo atrás, que “si seguimos así yo pesco un fusil y me voy al cerro a matar comunistas”.

Hoy es un Convencionalista, que cuando cumplía 81 años en su cuenta de Twitter levantaba el siguiente tweet:

Pronto aquello se le olvidó y se presentó de candidato obstruccionista, entendiendo que los 37 electos de la derecha para esta Convención, en su gran mayoría llegaron —a juzgar por su comportamiento— a tratar de impedir o dificultar el desarrollo normal del proceso, especialmente en las asambleas, con el fin de retrasar y obstaculizar la aceleración de las materias que se han venido discutiendo en las últimas semanas.

Así, al parecer se tendrá que convivir en esta instancia donde se desea escribir una nueva Carta Fundamental, con este tipo de especímenes negacionistas y descarados, en donde queda claro que no llegaron a aportar sino solo para atornillar al revés. Esperemos que esto no se traspase a la centroizquierda, esa que en su momento participó de orgías entre derecha y centro e izquierda neoliberales, donde comían —y comen— de un mismo plato y se defeca en el mismo.

Ojalá la memoria esté presente; no se construye una historia sin su pasado, mucho menos se puede armar una Carta de Navegación sociopolítica ignorando por dónde y cómo se caminó. Todo exige de equilibrio, sin negar nada del pasado, sin restar nada al futuro.

Es importante la medida que se toma con relación a Jorge Arancibia, quien si bien sigue conformando parte de la comisión de DD. HH. no podrá participar en las audiencias públicas. Es justo y necesario no poner a un defensor y negacionista de violaciones a los Derechos Humanos en audiencias donde irán víctimas, revictimizar a los invitados, una forma de dar tranquilidad a quienes concurran.

Esperemos que Arancibia y los otros guarden la compostura y la decencia o de lo contrario reinaría el caos, y eso no hace avanzar bien a ningún grupo que desea, además, adentrarse tan profundamente en cimentar la Constitución que nos ha de regir por las próximas décadas.

Continuará

Memoria. Identidad. Revolución

Querida familia, hermanos y amigos:

Acá estamos, a pesar de tantas vueltas de tiranos y falsas democracias encubridoras.

Acá nos juntamos, con la moral inquebrantable después de tantos asedios y luchas libradas por la libertad del pueblo.

Acá nos vemos, unos a otros, a pesar de los velos que intentan lanzar los falsos políticos para encubrir nuestras Revoluciones verdaderas, de la mano de obreros, campesinos, estudiantes y pobladores.

Acá nos sentamos, para recordar las acciones de Miguel, Bautista, Andrés, Sergio, Dagoberto y tantos otros que siguieron el sueño de la amada isla, que permanece erguida aun cuando el Imperio continúa difamándola.

Acá nos reunimos, porque aún tenemos mucho por hacer. Y es que la batalla contra la sumisión y el silencio está en su punto más álgido y hay un Pueblo que salvar del hambre, la miseria y la desigualdad.

Acá nos sentimos, todos, como uno solo. A pesar de tu media bandera negra y mis letras azules, tenemos el fondo rojo como la pasión revolucionaria y contornos blancos como las ideas de justicia social que tanto anhelamos.

Acá nos vinculamos en la idea de la Revolución y el pensamiento de los pueblos. Esos mismos pueblos que sienten el dolor de una represión feroz y tiránica, entregada por gobernantes bastardos que les declararon la guerra sin cuartel.

Acá nos pensamos, con la memoria de Fuenteovejuna y Corpus Christi. Con el anhelo de Neltume y Los Queñes. Con la razón de Miguel y Raúl. Y la verdad de Fidel.

Hace 56 años, un grupo de incansables revolucionarios hicieron ver que la política chilena de entonces no implicaba la alternativa a la justicia social que el Pueblo necesita. Para eso, era necesario derrocar el movimiento capitalista que ya se iba integrando en el país. Y lo lograron, al cabo de poco tiempo. Es que las esperanzas de los más necesitados se esfumaban una y otra vez cada vez que se depositaban en la izquierda equivocada.

Igual que en estos días. Nada ha cambiado.

Hoy, el Pueblo ha dado un claro mensaje: “No estamos en guerra”. La voluntad soberana se respeta, y eso nos pone consecuentemente en el lado de aquellxs que han perdido sus ojos, su libertad… o su vida. Lamentablemente, quienes van todos los viernes a la Plaza de la Dignidad desde octubre de 2019 confían solo en su rebeldía como instrumento para derrotar al sistema, ese mismo que se reconstruye infinitamente para mostrarnos que todo cambia, pero nada cambia.

Leí a cierta persona una vez, que dijo: “lo contrario al amor es el miedo, no el odio”. Por eso, no es de extrañar que acá estemos todos después de 56 años, amantes de la vida, la libertad y la justicia. Y que idealicemos el sueño de la Revolución para hacerlo realidad, aunque se nos vaya la vida en el intento. Amor y acción a raudales. Jamás miedo.

El MIR logró su cometido: durante 1000 días el Pueblo fue feliz. La Revolución estuvo al alcance de la mano de obreras y obreros, dueñas de casa, estudiantes, pensionadas y pensionados. Solo una mano, la más siniestra y que aún se siente en estos días, pudo aniquilar ese momento. Lo que no podrán acallar ni modificar es la consecuencia de este gran movimiento. Y en los rincones de todo el Chile proletario se espera La Bandera del movimiento.

No se confundan: no es mi bastón sino mi fusil. El mismo con el que defiendo mi vida y mi dignidad, así como lo hice antes por todo el Pueblo cuando juré en mi organización. Aun en las encrucijadas de mi vida, acá estoy. Acá estamos. Acá estaremos.

La corrupción va por dentro

EN UN PAÍS DEL FIN DEL MUNDO donde todos eran probos o al menos se habían comprado ese título muy convencidos que acá no —pero en otras muchas latitudes sí— vale la pena preguntarse: ¿siempre esa sociedad fue corrupta o sólo cuando algunos corruptos, para no verse pillados como únicos en el tablero de ajedrez, trataron de imponer este acto y así generalizarlo? Total, si tú no comes empanadas, qué importa si la gran mayoría come y con eso se afirme que el plato nacional es la empanada.

Bueno, si alguien quiere dar el sermón diciendo que en tal o cual país son más corruptos que en otro, o que esto es parte de la raza humana, le explico que no voy por el empate y mucho menos deseo comparar con nadie lo que sucede en las últimas décadas en el país-sur.

Queda claro que la corrupción está reñida cien por ciento con la ética, palabra que muchos desconocen y otros que la conocen solo se la atribuyen a un tema de filosofía y Aristóteles que, al parecer, como es muy antiguo este pensar y se enredó en el mal llamado progreso, terminó supliendo aquello por la corrupción.

Este país al fin del mundo tuvo una dictadura y los primeros atisbos de corrupción se trataron de ocultar; total, tenían el control de todo y los militares de corruptos jamás —o sea jamás, jamás tampoco para tanto—. En un periodo sin libertad de expresión y sabiendo que solo el compadrazgo o el pituto era parte de un buen currículum para acceder a algún trabajo, se convencieron que la honestidad iba por delante y el robo por debajo del mantel y que, obviamente, no se tenían los problemas de los vecinos de la cuadra, que esos sí son corruptos.

Tres días antes de entregar el poder el dictador de ese país dictó la ley de amarre basada en que ninguno de los exfuncionarios de confianza saliente podía ser despedido por los nuevos gobiernos democráticos; y si estos decidieran renunciar, entonces se les tenía que pagar una indemnización millonaria, muy superior a la que era hasta entonces vigente.

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Así, convencidos de que no se vivía la corrupción, se creó una Comisión Nacional de Ética Pública, la cual terminó convertida en la Ley de Probidad y Transparencia; de modo que ‘hecha la ley, hecha la trampa’ y cómo no, si desde el año 2000 en adelante se comienzan a conocer diferentes situaciones de anomalías; por ejemplo, los sobresueldos a ministros y otros funcionarios de Estado, una forma de contratar personal sin mayor trámite. Luego, se conocieron que un Ministerio, que realizaba Obras Públicas, generó una triangulación de valores, en lo que se llamó el escándalo MOJate, lo cual era un tema acerca de cómo las concesionarias de carreteras supieran mojar para que todo funcionara aceitado. Paralelamente, se conocían platas salidas de quién sabe cómo al Banco Riggs —donde el dictador eligió depositar sus sueldos, que con tanto esfuerzo y sacrificios se los ganó— jodiéndose a este país de fines del mundo. Bueno, no fue lo único daditativo que realizó en su periodo sino también traspasó gran parte de empresas públicas a sus amigos, que obviamente las convertirían en lucrativas fuentes de recursos para empobrecer al país del sur del mundo. Empresas de trenes a privados croatas por el norte, líneas aéreas por los aires para un joven emprendedor, que con los años se le conocerá por su desfalco al banco de una ciudad que suena a trueno y que luego, para desgracia de muchos, nada menos que por dos periodos le conoceremos como presidente de ese país del fin del mundo.

En la medida que avanzaba el país otros escándalos de corrupción se fueron conociendo; por ejemplo, las boletas ideológicamente falsas —qué nombre más elegante para señalar la forma en que se jodieron al fisco— y lo hicieron desde la honorable Cámara de Diputadas y Diputados. Otros recibieron dádivas, y no eran de un solo sector político sino del abanico casi completito; un empresario del Litio, que se la había adjudicado en tiempos de dictadura por ser yerno del dictador, esta minera tan poco apreciada en esos entonces y, hoy, uno de los recueros más apetecidos por toda la industria de la informática. Este hombre, además, fue  en su entonces director de una corporación que fomentaba la producción y, en periodo paralelo, fue uno de los creadores de otra corporación que dictó normativas, para que luego con algunas leyes aprobadas al calce de los intereses de las forestales, se pudiera robar bosques nativos y explotarlos sin límite, sustituyéndolos por pino y eucaliptus, con el fin de hacer crecer la materia prima de la celulosa, sin complicaciones; total para eso se armaba esta corporación donde un castor fue designado Director Nacional.

Así, un don Nadie tenía el Litio a destajo y recursos para mojar desde el jugador-de-Rugby-Senador —que se fue a un mundial de la disciplina, dejando tirada su circunscripción en medio de un terremoto— hasta darle algunos pesitos al que pedía un raspado de olla.

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Es importante saber que en este país del fin de mundo muchas veces se escandalizan con este tipo de hechos, pero a la hora de ver cómo esos individuos se presentan a cargos de representación pública y son electos, se tiende a pensar que la corrupción es algo muy internalizado en la población, de lo contrario, esta gente nunca debería estar donde está; como el presidente que tiene ese país del fin de mundo, que utiliza información privilegiada para defraudar, usa contactos para hundir a sus adversarios empresariales o hacerlos crecer según su conveniencia, implementa incluso en tiempos de pandemia un negocio con vacunas, con la salud pública y recintos privados arrendados sin razón de ser por cifras que no le rinde cuentas a nadie.

Entonces, este país del fin del mundo sufre el flagelo de la corrupción en todas sus escalas, y en momentos se observa que si los que están abajo pudieran acceder a un poco de poder, posiblemente estarían generando las mismas malas prácticas de los que están arriba.

Si usted conoce de este país y le cuentan que la corrupción no es tal, le resumo que sí ya está carcomida gran parte de la plataforma donde se sustenta su economía, las instituciones armadas también entraron al juego de la corrupción, los tres poderes del estado no solo tienen corrupción, sino que dictan leyes para evitar que sean investigados algunos miembros de estos poderes; leyes que luego algún vocero —de nombre igual al papa— dice que se debe mejor tapar los ojos y un candidato a senador se hace el loco frente a actos que le comprometen o al menos hizo lo posible para que la entidad fiscalizadora de impuestos del país no pudiera investigar.

Un Caso Cascadas que se evapora en el recuerdo, una sociedad de inversiones que evade brutalmente impuestos y que la pena impuesta por tribunales es mandar a sus máximos ejecutivos a Clases de Ética, entendiendo además que uno de ellos era nada menos que el presidente del directorio de la fundación para las personas con capacidades diferentes del país del sur donde, con obras de caridad, todos los corruptos lavan su imagen.

Así se ven en ese país del fin del mundo casinos instalados con actos truchos y mañosos; trasnacionales que instalaron sin cumplir con las mínimas normas de medioambiente sus contaminantes termoeléctricas de carbón; otras que llegaron a explotar carbón y un juez del tribunal ambiental les detiene su accionar y del mismo modo paraliza al presidente un proyecto de 400 millones de dólares, justamente por no cumplir con los reparos de la ley, este es sancionado por la Ministra de medio ambiente y pide expresamente al Senado que se deje de lado a este juez y se presente una terna nueva de personas que sí les puedan servir libremente en lo que se requiere para armar el tinglado de la corrupción medioambiental, entendiendo que al menos uno de los senadores —de la misma zona del Litio—  votantes de la comisión tienen negocios con la ministra.

Como podemos ver, la corrupción va por dentro y si no le ponen atajo, ahora que es tiempo, el problema se agudizará y será difícil sacarse desde dentro algo que carcome la médula y se convierte en cáncer… por cierto, ya que me referí al cáncer, la salud es un negocio que lucra de una manera asquerosa y la corrupción también, en este ámbito, se expande hasta las farmacias coludidas.

Continuará