El miedo en la historia de Chile. La campaña del terror de 1964 y el gobierno de Frei Montalva (Parte V)

Por Felipe Pezoa Dittus

Caricatura publicada en El Siglo, 12-7-64. El diálogo dice así:
«El cochero de la muerte:
Está listo el coche, don Salvador…
Allende:
Yo estoy muy ocupado, úsalo tu no mas«.

Hace más de medio siglo nuestro país volvió a polarizarse en una elección presidencial, aunque al igual que en 1938 se desarrolló en un principio a tres bandas: los candidatos fueron Salvador Allende (Frente de Acción Popular o FRAP, conglomerado de izquierda), Eduardo Frei Montalva (Democracia Cristiana y partidos de derecha) y Julio Durán (Partido Radical). Tal como en 1920 y 1938, en esta campaña se utilizó el miedo al Otro, a sus ideas y proyectos reales o presuntos, para perjudicar a los rivales; no obstante fue la candidatura de Frei la que más se destacó en este punto, por cuanto recibió un considerable apoyo financiero y propagandístico del gobierno de EEUU, a un nivel inédito para entonces, y además por el apoyo que recibió de parte de la derecha tradicional y sus medios de comunicación (diarios y radios).
Esta “campaña del terror” lanzada contra el abanderado de izquierda se expresó de diversas formas, pues por un lado sus adversarios lo acusaron de que, una vez en La Moneda, instauraría una dictadura marxista alineada con Cuba y la URSS, con todo lo que ello implicaba: represión, fin a la libertad de trabajo, expropiación de tierras rurales y urbanas, asesinato de inválidos, cierre de hipódromos y casinos (como ocurrió en Cuba con Castro), etc. Todo ello acompañado por una variedad de avisos radiales y propaganda escrita de diverso tipo (libros, folletos, carteles). También se denigró a Allende, señalándose su presunta presencia en el Seguro Obrero durante la masacre ocurrida en 1938 (o sea Allende como nacista), de no tener título de médico (especie que volvió a circular hace poco tiempo, esta vez contra Michelle Bachelet y afirmada con pertinacia por varias personas a pesar de su falsedad) e incluso de padecer una enfermedad terminal, que lo incapacitaría para ser candidato a la presidencia. La caricatura que ilustra esta columna (en donde aparece Frei como un cochero de funeraria y Allende ejercitando, pues sólo padeció de laringitis en ese entonces) ironiza con aquel rumor difundido por los adherentes de la candidatura DC, y que volvería a circular en la campaña siguiente y durante la Unidad Popular. Por último, el anticomunista de Durán declaró públicamente que, en caso de ser elegido el candidato del FRAP el 4 de septiembre, al día siguiente los santiaguinos se resbalarían entre los cuajarones de sangre derramada; esta fuerte amenaza de un golpe de Estado o guerra civil si ganaba Allende le valió las burlas de la izquierda (lo apodó “Cuajarón Durán”) y también críticas, al interpretarse su discurso como parte de una campaña psicológica de la derecha para provocar aquel golpe. Con todo, Frei fue elegido presidente de la República ese agitado año de 1964, aunque ello no significó el fin del miedo y la desconfianza hacia el nuevo gobierno, por parte de la elite tradicional y las fuerzas de izquierda.

Debido al carácter unipartidista y excluyente del gobierno democratacristiano (situación inédita en el siglo XX chileno), los dos extremos políticos de la época temieron que llegara a implantar una dictadura totalitaria de corte fascista o marxista, dependiendo del sector que expresara tal miedo. De allí que circularan muchos rumores sobre autogolpes de estado, que se harían más frecuentes durante la UP; también circularon muchos rumores sobre golpes de estado por parte de los militares y la derecha tradicional, debido a la reforma agraria y la mala situación económica de las FFAA, e incidentes como el Tacnazo de octubre de 1969 dieron pábulo a ese miedo a una toma violenta del poder, por parte de sectores reaccionarios. Asimismo los grupos opositores expresaron públicamente sus críticas y reparos a las reformas sociales efectuadas por Frei, como la creación de juntas de vecinos (vistas como un órgano de soplonaje político) y la Reforma Agraria: en este caso los adherentes de derecha señalaron en varias oportunidades que esta reforma llevaría a la destrucción de la agricultura local, que los asentamientos pasarían a ser una especie de “koljoses” (a semejanza del caso soviético) y una máquina electoral que favorecería a la DC; también se rumoreó que el gobierno llevaría a cabo una “reforma urbana”, es decir la expropiación de sitios eriazos y propiedades abandonadas.

            El propio presidente fue objeto de críticas y rumores por parte de la derecha e izquierda, ya que por las masacres ocurridas durante su mandato (en el poblado de El Salvador en 1966, y en Pampa Irigoin en Puerto Montt en 1969) fue tildado de “masacrador” y “reaccionario”; también fue considerado como un “títere” del gobierno norteamericano, lo que en cierta forma podría decirse que no estuvo muy lejos de la verdad, como lo demuestran los documentos desclasificados de la CIA y el informe de la Comisión Church (1975), que muestran el fuerte apoyo norteamericano a las campañas de 1964 y 1970. La derecha más conservadora por su parte no dudo en considerar a Frei como una marioneta de los marxistas o de los jesuitas, por sus reformas sociales, acusándolo también de que pondría fin a algunos feriados religiosos (como Corpus Christi), lo que llevó a efecto en 1968, con la ley n° 16.840 (artículo 144°). También se acusó al gobierno de corrupción y de negociados, por parte de funcionarios y del propio hijo del presidente. Con el paso del tiempo, y como causa y reflejo a la vez del creciente clima de polarización sociopolítica que fue viviendo Chile, estas críticas y rumores se fueron haciendo cada vez más numerosos y alarmistas, llegando a su culminación en la campaña presidencial de 1970 y el gobierno de la Unidad Popular.  

Deja tu Comentario

comments

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *