ELEGIA

              ELEGÍA

A LOS TORTURADOS Y ASESINADOS

 POR LA DICTADURA CHILENA

I

Chile es invadido

No por manos extranjeras

El asesino sale de su vientre

Aprieta fuerte su garra contra la niña

Joven adolescente

Contra el joven desvalido que por tierra yace

Contra el anciano con aliento desmayado.

II

He vuelto al lenguaje de mi infancia

He debido retornar obligada

 A los recursos léxicos escondidos

Me han obligado a desenterrar los ecos del pasado

Para que en el viaje lejano

Las palabras encuentren el acojo

Para que mis compañeros comprendan

Sin traducciones nefastas

La voz ahogada

Que retiene el llanto.

III

Me dicen que los militares matan

Me dicen que los carabineros torturan

Me dicen que bombas, incendios, puñales

Balas, ráfagas de fuego hirviente

Rinden la fuerza y el alma se extingue.

III

Me dicen que el hambre ronda

Que la sed no se aplaca

 Que la vida se oscurece

 En la esquina de la Plaza.

IV

Me envían fotos e imágenes

Y comprendo

 Que la muerte llega insolente

Desvelando las noches de madres

De padres desvalidos

Ante el destino que se empecina

Y que retorna para revivir el pasado.

V

Son estas faces sin aire humano

las mismas que mostraban

¿Los asesinos del pasado?

¿Son estas, las mismas fieras enrabiadas que ayer mataban?

¡Si! Son estas fieras feroces,

 las mismas fieras que ayer se regocijaban

torturando implacables, con hocicos espumantes.

¿Las mismas que mataron hace cuarenta años?

 ¿Son estos tanques que hoy aplastan las hierbas de la Plaza?

Arrastrando por las calles

la vida de la juventud

 ¿Transformándola en despojos?

¿Son éstos, los mismos tanques blindados que ayer, aplastaban cuerpos por las calles en duelo?

¿Es ese dictador que hoy gobierna, el mismo dictador implacable?

Es el mismo pueblo que antaño

¿Se vistió de negro en la Plaza?

Levanto sus brazos al cielo y con ardor

¿Grito el himno de la Libertad al mundo?

VI

Dicen que la historia jamás se repite

Dicen que todo cambia con los años

Dicen que el tiempo cicatriza

 Lo que la mente se empecina

En guardar al abrigo de impertinentes vientos.

Dicen que el olvido llega al fin

Para poder seguir viviendo

Mas, tú sabes que esos dichos son mentiras

Tú sabes con acierto

Que todo lo que dicen

No son más que consolaciones vanas

Que se resisten ante el eco de nuestros muertos

Que llegan desde lejos

De ese espacio sin comienzo

 Donde no vemos el fin

Donde nos arrastra el recuerdo

 Donde deja nuestro presente sin sosiego.

Ese lugar indefinido

Sombrío, frio

La voz del fango que ahoga

Y que suspende el aliento.

VII

CASTIGO

Debemos dar castigo inmediato

Sin tardar, a los militares debéis despojarlos 

De cascos y abrigos blindados.

Debéis volcarlos en una ráfaga implacable

La ráfaga invisible del silencio

Donde sus llamados no sean escuchados

Donde sus voces sean ahogadas

Donde conozcan lo que es ser vulnerable

Donde sepan lo que es la desnudez del alma.

Sáquenles cascos y chalecos blindados

Sáquenles las botas con que pisotean

Tierra, juventud

Naciente a la vida.

Despojen, los salvajes, de metralletas y pistolas

Despójenlos de granadas, y bombas

¡Y condúzcanlos ahora mismo!

En esos mismos tanques hacia terrenos baldíos.

Mamá me decía

Que estaba contra la pena de muerte

Mamá me decía

“No hay que ensuciarse nunca el alma

Piensa que la muerte se da en un instante

La tortura en cambio

Se prolonga infinita no tiene fin”

La muerte no resuelve nada

Mamá me decía:

“No te inquietes

No hay nada peor para el Hombre

Que verse solo en una celda

En la sombría caja sin espacio

En la soledad absoluta

 Esa, la verdadera, de la que él sabe

No saldrá jamás.”

VIII

Compañeros chilenos

No os ensuciéis las manos

No dejéis que vuestras manos cometan el castigo

No ensangrienten sus mentes

Del mismo crimen

Despojen de cascos y chalecos blindados

Carabineros y militares

Llévenselos en los mismos tanques asesinos

A un terreno baldío.

Déjenlos tirados en el espacio sin fin

Donde sus llamados pidiendo ayuda

No tengan más que un eco

Sin retorno.

Porque Mama me decía

“No hay nada peor como castigo

Para un Hombre asesino

Que la soledad eterna.”

Porque esas bestias asesinas

Esas que acaban de matar y torturar

Deben recibir la respuesta

Esa que implacable

Dirá al mundo

La medida y la extensión

De la herida.

Carabineros y militares son cobardes

Solo las armas y sus chalecos blindados

Les dan el coraje de matar sin reparo.

Quitémosles las armas

Llevémoslos a un campo baldío

Y, en esa lejana soledad absoluta

Sin ensuciarnos las manos

Si ensangrentarnos la mente

Conocerán lentamente

Si ayuda de nadie

El lenguaje del Infierno.

Nadezhda Gazmuri-Cherniak

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