Capitalismo…¿revolucionario?

La diatriba de Sebastián Izquierdo parece ir en aumento a medida que el tiempo transcurre. Parece muy resuelto y, la verdad de las cosas, con el ánimo de aquel que sabe lo que está haciendo y que no le va a costar nada. Ni siquiera una reprimenda o una citación al juzgado. Ni pensar en ir a prisión. Todo esto, a vista y paciencia de cientos de seguidores y millones de usuarios de las Redes Sociales.

Por Equipo Chile Libre (@chilelibre4)

Octubre de 2019 parece no haber terminado para la sociedad chilena. Han sido los ochenta días muy controversiales de nuestra historia republicana moderna. Lejos parece verse el epílogo de esta gesta social que ha cobrado muertes, heridos (muchos de ellos con daños permanentes), detenidos y torturados.

Sin embargo, la clase política chilena parece que hasta ahora ese estado de cosas no le hacen mella a sus propósitos iniciales. A tan sólo 48 horas de haber sido sorprendido en un restaurant de Vitacura celebrando el cumpleaños de su nieto con trozos de pizza, un Sebastián Piñera que aún se percibe desconcertado, sin el sentido republicano que la sociedad espera, decide declarar la guerra a su pueblo. A ese mismo pueblo que, de una u otra forma, el grupo social al que realmente representa (los grandes empresarios y multimillonarios) ha decidido arrinconar económicamente mientras arrebata sus derechos laborales y previsionales, derechos de acceso a la cultura, a la educación, a la salud… y en general, cada campo en lo que la gente ha levantado la voz para exigir justicia.

No obstante lo enumerado antes, la reacción ante tamaña declaración de guerra no surtió el efecto esperado. Convengamos que eso ha sido una gran suerte, de lo contrario el desastre humanitario sería aún mayor en Chile. Las violaciones a los Derechos Humanos han sido constantemente denunciados por organismos internacionales y en Chile, a través del INDH, se han documentado tales atropellos. Tanto en el modo de operar de los agentes del Estado como en el corazón del gobierno (Ministerios del Interior y Secretaría General de Gobierno, entre otros) ha habido acciones sistemáticas: los primeros en sus procedimientos y los últimos, en sus declaraciones que niegan lo que está pasando en Chile.

Sin embargo, este llamado a un eventual combate armado y patrocinado por el gobierno contra el estallido social ha tenido ecos en otros grupos que, hasta este momento, han dejado los roles protagónicos más ecuánimes y equilibrados para sumergirse en una seudo clandestinidad de tipo guerrillera. En el fondo, la propaganda -o autobombo, según quiera verlo el lector- de estos grupos pasa de un perfil filosófico al activismo en terreno.

En esta ocasión haremos la verdadera reseña de uno de ellos: Capitalismo Revolucionario.

Ir a este movimiento implica necesariamente revisar la historia de su fundador: Juan Sebastián Izquierdo Almarza. Si bien la declaración de principios -o manifiesto, si es que se desea usar el lenguaje más «guerrillero»- data de 2016, las apariciones de Izquierdo son de a lo menos unos 10 años atrás.

Sus orígenes mediáticos datan de 2006, específicamente para el velatorio de Augusto Pinochet. En dicha ocasión fue fotografiado por varios medios haciendo el saludo nazi ante el ataúd del tirano en la Escuela Militar. Para entonces, Izquierdo no pasaba de los 18 años.

En el funeral del dictador Augusto Pinochet, llamó la atención este grupo de jóvenes haciendo el saludo nazi ante el ataúd. En la parte superior de la imagen se ve a Sebastián Izquierdo.
Imagen vía @gambacl

Posteriormente Juan Sebastián Izquierdo Almarza desapareció de la escena mediática masiva por bastante tiempo, mas no bajó los brazos por inculcar su ideología de extrema derecha. Se sabe que estudió en el DUOC: prueba de ello es una denuncia hecha por una estudiante en la que dice que Sebastián anda permanentemente armado… con un cuchillo. Menudearon en su juventud encuentros con grupos pro nazis de menor interés público. Por lo mismo desconocemos los resultados de aquellas reuniones, aunque lo más probable es que hayan influenciado aún más sus ideologías fascistas.

Izquierdo viene de una familia más ultraconservadora que neoliberal: tanto él como sus hermanos ostentan nombres bíblicos, mientras que su padre se ve en un video de YouTube (anunciando la detención de su hijo por porte de arma blanca a fines de 2019) delante de un crucifijo y la imagen de un santo. Lo anterior no impide al joven «revolucionario» a emprender una tarea tan compleja como árida: establecer un movimiento que ayude a expandir su idea sobre el neoliberalismo.

El fundamental problema que debe sortear Izquierdo es el financiamiento de su movimiento (y por cierto la captación de adherentes). Desde el comienzo de su emprendimiento publica los datos de su Cuenta Rut y decide poner una campaña en Patreon. Indica el lanzamiento del periódico «El Capital», el cual nunca vio la luz.

Y en este mismo orden de cosas, inserta en su canal de YouTube (una de sus redes favoritas de difusión) un curioso video («Sebastián Izquierdo sale del clóset») donde solicita que no le suspendan sus tocatas en bares ni le bajen las propinas en las cantatas en las micros por tener ideas de derecha:

El año 2017 parece ser de gran auge para Sebastián Izquierdo, en parte porque ya lleva un año madurando el movimiento, pero además porque se inicia la campaña presidencial de José Antonio Kast. Tanto el exparlamentario como sus adherentes deben plasmar la grotesca campaña de Redes Sociales, copada de cuentas bots que permiten dar cierta resonancia a sus mensajes, a la vida real. El resultado ha sido menos que regular, aunque los votos de Kast permiten a Piñera alcanzar la victoria en la segunda vuelta presidencial.

Teniendo una votación de un 7,93% (523.213 votos) en un sistema de voto voluntario, al que están inscritos 14.347.288 votantes, al ahora excandidato de la ultra derecha criolla no le quedó más remedio que comenzar su nueva campaña cuanto antes. Y es así como en marzo de 2018, tanto Kast como sus sicofantes inician campañas a diversas partes de Chile. Alguien convenció al blondo político que ir a la Universidad Arturo Prat en Iquique podía ser un buen comienzo. El resultado: Kast fue golpeado y expulsado del campus por los mismos estudiantes detractores del fascismo.

Este tipo de reacciones espontáneas de la gente fueron capitalizadas por los movimientos y grupos menores de ultra derecha, como al que pertenece Capitalismo Revolucionario. A estas alturas, Sebastián Izquierdo había convocado a una piropotón, en abierto desafío a la ordenanza municipal de Las Condes donde se prohíbe hacer insinuaciones de carácter sexual a mujeres en la vía pública. Para evitar un bochorno mayor, Izquierdo junto a sus 5 convocados desistieron de su performance. Asimismo, protagonizó un altercado con miembros de la CUT, lo cual fue documentado por el diario electrónico El Dínamo.

Poco antes de eso, el líder de Capitalismo Revolucionario se aseguró la atención mediática que su movimiento se merecía (o decía merecer): se hizo de un stock de poleras («Pinochet Helicopter Tours»), las cuales fueron exhibidas en un encuentro que José Antonio Kast tuvo con sus adherentes. Tanto el sitio web donde se comercializaban como el mismo excandidato salieron a desmarcarse de tal implemento.

Pero la pérdida no fue tanta para Izquierdo: aseguró una amplia cobertura en The Clinic, Publimetro e incluso El Desconcierto. En este último periódico digital, aseguró sin preámbulos que el Frente Nacionalista Patria y Libertad (disuelto a dos días de haberse concertado el Golpe de Estado en Chile) era un movimiento de izquierda. Sí, así es: de izquierda.

“Nosotros hicimos una revisión de estos movimientos de extrema derecha: Acción Identitaria, Patria y Libertad, Movimiento Social Patriota… lees su estatuto y económicamente son de extrema izquierda, están a la izquierda del Frente Amplio, más cerca de Artés. Y se les tilda de extrema derecha por un sentimiento nacionalista, ¡el día del pico!, con un pensamiento económico tan nefasto…”

Sebastián Izquierdo en entrevista a El Desconcierto

Si contextualizamos los hechos sociales que van ocurriendo en Chile, el teatro de acciones de Capitalismo Revolucionario tiene como escenario el estallido feminista en nuestro país. Y es en una de esas marchas donde comienzan las acciones más violentas de este grupo: llaman a acosar derechamente a quienes participen en las protestas.

Para fines de 2018, Sebastián Izquierdo ha abandonado definitivamente la cara más festiva de su movimiento y sobre todo de sí mismo, donde se identifica a sí mismo como «facho pobre» o identifica a grupos de extrema derecha como izquierdistas. Durante 2019, a través de su grupo, sufre la metamorfosis total. O, por lo menos, una sinceración de sus propósitos.

Durante agosto y septiembre, los grupos más radicales deciden explotar la veta de la inmigración y la creciente disconformidad de las masas respecto a la situación del país: a través del desempleo o de una creciente incertidumbre económica. Vemos ya los primeros indicios del estallido: en Mayo de 2019, movimientos sociales confluyen en la Plaza de la Dignidad para ejercer su libertad de manifestación a través de la consigna #NosCansamos. Miles de personas asisten a aquella manifestación.

En Agosto les tocaba el turno a la extrema derecha, la que decidió que era hora de poner de manifiesto su poder de convocatoria. En las convocatorias por parte de su movimiento, Sebastián Izquierdo llama a marchar con armas. La intendenta -a esas alturas- Karla Rubilar negó la autorización, por no reunir las condiciones de seguridad necesarias. Ante el conflicto suscitado sin necesidad, Izquierdo emite un comunicado bastante confuso, deshaciéndose de la convocatoria. Más tarde, no participó en la de la marcha de septiembre, pero no importaba mucho: se contaron menos de 100 personas en aquella concentración del 7 de septiembre. Izquierdo, en su canal de Youtube, explicó las razones.

40 días después de eso, Chile hace crisis. Sebastián Izquierdo, también.

’Al que pille manifestándose le voy a sacar la conchetumadre’. Hay que estar todo el rato con ese mindset, con ese esquema mental para hacerlo. Este es el momento, diciembre es el mes de nosotros. Si no lo aprovechamos, cagamos. Así que… movilicen a sus amigos, movilicen a todo el mundo: salgan a pintar, salgan a hacer rayados, salgan a pegarle a estos hueones, salgan a pasarles el auto por encima, salgan a agarrarlos a balazos. Y nada de andarse entregando a los pacos como el John Cobin, a pegar directo y fondearse. Una cosa guerrillera.

Sebastián Izquierdo

Este es el diálogo que se escucha de uno de los videos que andan circulando en RRSS de Sebastián Izquierdo. La apología a la balacera protagonizada por John Cobin en noviembre, el que disparó cuatro veces, hiriendo a una persona. Otro video, difundido por la misma organización que encabeza, a través de su cuenta de Twitter, muestra la quema de pancartas y lienzos de organizaciones ciudadanas. Aunque se le ve tan sólo a él, el camarógrafo y otra persona más, la presentación deja bien en claro las intenciones de Izquierdo: llamar a golpear, atropellar, humillar a los manifestantes ciudadanos. “Meterles plomo”, como él dice.

… pero el amigo John Cobin hizo lo correcto. Ya estaba bueno… que los chilenos entiendan que tú no podís andar parando gente en la calle. Voh no soy paco. Voh no soy rati. Voh no tenís derecho a parar la gente en la calle, NO TENÍS DERECHO A PARAR GENTE EN LA CALLE Y PUNTO… A mí me para un hueón en la calle y lo pesco a puñalás al toque: yo no ando en auto, ando a pata. Yo no ando con pistola, ando con navaja. Si un hueón me llega a decir que ‘Alto, ahí y te detenís’ y yo le digo ‘¿Tu placa…?’ ‘No hay placa’ y pa, pa, pa, pa, pa… le coso la guata, le saco las tripas, no estoy ni ahí…

Sebastián Izquierdo
https://twitter.com/openSUSEX/status/1193711335814713345

La diatriba de Sebastián Izquierdo parece ir en aumento a medida que el tiempo transcurre. Parece muy resuelto y, la verdad de las cosas, con el ánimo de aquel que sabe lo que está haciendo y que no le va a costar nada. Ni siquiera una reprimenda o una citación al juzgado. Ni pensar en ir a prisión. Todo esto, a vista y paciencia de cientos de seguidores y millones de usuarios de las Redes Sociales. Una de las razones puede ser su idea de la violencia de la ley: en una entrevista hecha por Publimetro hace poco menos de dos años, “la ley ha sido siempre violencia física y yo estoy en contra de la violencia física. Un parte es ’pásame cierta cantidad de plata porque hiciste algo malo o te encierro en una jaula o, en su defecto, si te resistes, te mato’, eso es un parte. Cuando tú no pagas el parte, lo que llega a tu casa no es una persona simpática con una cara amable a decirte ‘oiga, se le olvidó a pagar el parte’, llega un carabinero con una pistola.”

Así, se ha podido apreciar la historia de una persona que se abrió paso dentro de la escena de ultraderecha chilena a fuerza de pasión, empuje pero además de un notable sentido histriónico. Porque, para desazón de muchos, Juan Sebastián Izquierdo Almarza hizo exactamente lo mismo que aquellos grupos de los que llegó a renegar al comienzo de su recorrido: jugar a guerrilleros, mientras la selfie apunta a su fusil de fogueo y fuma con la oscuridad de una ciudad de fondo. Alardea tras una formalización por porte de armas y acusa al «Estado Profundo» de su detención, pretendiendo ignorar el comunicado de un grupo antifascista donde aclara los hechos.

Pero, lo más importante, es el momento en que debemos tomar conciencia acerca del manejo de Izquierdo en lo que respecta a la ejecución de estrategias de la guerra no convencional, cuyo objetivo es aterrorizar a la gente para conseguir el dominio e intentar disuadir la valiente lucha que el pueblo está llevando a cabo.

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