Como el dinosaurio…los culpables todavía están allí

“Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”… el micro relato de Augusto Monterroso puede aplicarse a los políticos que, luego de setenta días de movilizaciones y protestas populares, persisten en engañar y expoliar al país real.

Por Arturo Alejandro Muñoz (@artamumu)

En honor a la dura verdad, la muchachada estudiantil tiene tambaleándose en la pitilla a la mayoría de los politicastros corruptos y mentirosos que hacen nata en el Congreso y en las tiendas partidistas del antiguo duopolio.

Para bien o para mal, esa juventud estudiantil carente de dinero, de armas, de medios de comunicación y sin redes poderosas apoyándola, logró que el país diera un golpe de timón a su cansino servilismo quieto y denso.  Durante setenta días, y sin haber disparado un solo tiro, los jóvenes han logrado que las venales cofradías políticas y sus patrones megaempresariales huyan a esconderse como ratas escapando de la nave pronta a zozobrar.

El gobierno derechista, siempre atento a mejorar su servicio en beneficio de los grandes predadores, y siguiendo la misma tónica de sus antecesores concertacionistas, optó por jugar al engaño mediante ofertas de escuálidas migajadas y poner en práctica lo de siempre, una represión brutal que, además, ha permitido calibrar la mínima estatura moral e intelectual de gran parte de los miembros de esa institución llamada Carabineros de Chile, misma que robó al fisco una cantidad superior a los treinta mil millones de pesos y hoy mantiene la inefable esperanza de que la gente ame y respete a sus componentes. ¡Qué vergonzoso espectáculo a nivel mundial ha dado el cuerpo uniformado de la policía de la élite! No son los únicos en provocar vergüenza nacional.

En la madrugada del viernes 15 de noviembre, y luego de haber transcurrido más de 26 días desde el inicio del estallido social de octubre, los dirigentes políticos se esmeraron y se apuraron en construir una nueva engañifa con la que pretendían marear a los jóvenes, embaucarlos y enviarlos de regreso, derrotados, a sus lugares de estudio y/o de trabajo. A tal intento lo bautizaron con el nombre de “Acuerdo por la Paz”. Pero, no les resultó, pese a que hicieron una ‘majamama’ con las demandas populares y con el grito nacional mayoritario que exigía una nueva Constitución Política.

El llamado Acuerdo por la Paz, firmado en la madrugada del 15 de Noviembre de 2019 tras 18 horas de ardua negociación. Se alcanzan a ver las firmas de Fuad Chahín (PDC), Álvaro Elizalde (PS), Jaquelin Van Rysselberghe (UDI), Catalina Pérez (RD), Heraldo Muñoz (PPD), Mario Desbordes (RN), Luis Felipe Ramos (PL), Hernán Larraín Matte, (EP) Javiera Toro (PCom), Carlos Maldonado (PRSD) y Gabriel Boric. (Nota del Editor)

Para ello, para adornar el engaño, recurrieron a mentiras insostenibles, como aquella de un posible “pronunciamiento (vulgo ‘golpe de estado’) militar si antes de 48 horas no alcanzaban un acuerdo (¿lo olvidaste, Mario Desbordes?). O esa otra de llamar ‘cocido’ al pan y ‘jugo’ al vino, al cambiar maquiavélicamente el nombre de una exigencia popular, la de Asamblea Constituyente por Convención Constituyente, cuestión que dejó en manos de los parlamentarios el desarrollo de ese delicado asunto, y no en brazos de quienes el pueblo designase posteriormente mediante una elección democrática y soberana.

Hoy, como ya es y ha sido habitual, los políticos del oficialismo –y muchos de la oposición– rasgan vestiduras, enloquecidos, transidos de pavor ante la continuación de las movilizaciones y protestas, mismas que –como bien dijimos en otras notas– irán incrementando su grado de belicosidad debido a la nula respuesta por parte de un gobierno que insiste en apostar a la técnica del desgaste, pese a que ya comprobó que ella ha derivado en un total fracaso.

Sabemos que este es un año de elecciones múltiples (gobernadores, cores, concejales, alcaldes, diputados… y senadores en regiones pares), y que el próximo mes de marzo asoma cual punta de un iceberg gigantesco de problemas, paros, movilizaciones, huelgas, protestas y enfrentamientos callejeros con la policía y con grupos defensores del status quo.

Los políticos, durante treinta años (sí, treinta años) hicieron oídos sordos a las demandas de la gente. Incluso, se burlaron de ellas, siempre amparados en una supuesta pusilanimidad del pueblo y en la creencia de tenerlo dominado, subyugado, vía tarjetas plásticas y matinales de televisión. Personajes vomitivos, como Andrés Zaldívar, Felipe Harboe, Sergio Bitar, Jorge Burgos, Mariana Aylwin, Juan Pablo Letelier, Andrés Chadwick, Iván Moreira, Carlos Larraín, Felipe y José Antonio Kast, Sebastián Piñera, Jacqueline van Rysselberghe, Fuad Chain, Ignacio Walker, Pepe Auth, entre otros, miraron al pueblo por sobre el hombro, lo ningunearon y trataron de verle las canillas a la juventud.

Esos personajes han formado parte de la pandilla que originó el caos y que ahora lo nutre e incrementa con su estulticia política y tozudez clasista, que no es sino efecto de la dependencia que tienen respecto del gran capital. Son culpables. Lo saben, pero tratan de pasarse de listos en cuanto a no reconocer que son también merecedores de las críticas y desprecios manifestados por los millones de chilenos que se han movilizado desde septiembre-octubre de 2019 a la fecha. 

La frescura de cutis de esos personajes alcanza grados dignos de estudio psiquiátrico, pues, ¿cómo pueden pretender que ellos, causantes directos de la crisis junto a los megaempresarios, sean quienes estructuren una ‘salida’ a la misma crisis que vienen creando desde el año 1990, cuando entregaron el triunfo del pueblo del ‘NO’ a las patotas pinochetistas encabezadas por agradecidos empresarios y financistas vástagos de la dictadura, apellidados Claro, Ibáñez, Angelini, Luksic, Vial, Frei, Piñera, Ponce Lerou, etc.? ¡¡Los ladrones dictaminando las sanciones para ellos mismos!! De locos…sólo puede caber en las mentes putrefactas de muchos de nuestros ’representantes’ en el Legislativo.

¿Habrá que recordarles todo lo que lenguajearon, pontificaron y ácidamente criticaron durante años respecto de nueva Constitución, asamblea constituyente, nueva previsión social, ley de pesca, renacionalización de nuestros recursos estratégicos como el cobre, el litio, la energía eléctrica, el agua, etc.,etc? Nunca estuvieron dispuestos a legislar de verdad, en serio, sobre ello. ¡¡Nunca!! ¿No es así, señor Zaldivar Larraín, señor Burgos, señor Escalona, señor Desbordes? Del presidente Piñera prefiero no hablar… no me agrada criticar a un desquiciado que cree tener rango de estadista internacional y que no es capaz siquiera de solucionar el más mínimo problema interno en el país.

Todos ellos, incluidos Aylwin, Frei, Lagos, Bachelet y Piñera, son responsables de la crisis actual, ellos y sólo ellos. Se sentaron en las demandas de colegios profesionales como los profesores, médicos, arquitectos, psicólogos, trabajadores sociales, ingenieros…y en lo impetrado razonablemente pro federaciones sindicales y agrupaciones poblacionales. Mas, ahora que la chiquillería tomó las riendas y saltó los torniquetes, despertaron. Y despertaron mal, con pésimo genio, con ínfulas de ‘grandes personajes’. Ya están sobrepasados. Quedó demostrado que nunca escucharon a nadie, y que solamente a través de la violencia contra el tránsito vehicular, el comercio establecido y la policía cavernaria, prestaron atención a las demandas. Pero, pese a ello, nada han resuelto favorablemente para el pueblo.

Es por ello que las movilizaciones no sólo van a continuar, sino que se incrementarán este 2020, el cual será un año duro para todos. Pero la culpa no es de quienes protestan, sino de aquellos que mintieron, traicionaron, se corrompieron y miraron en menos al país real, pues siguen en lo mismo, continúan mintiendo, traicionando, corrompiéndose y burlándose de la mayoría de los chilenos.

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