El mayor enemigo de Chile

El mayor enemigo peligroso de Chile sigue actuando y hay un parlamento que debió hacerse cargo de detener sus actuaciones. Creo que hoy no es más que cómplice, desde ese día que no hizo que la acusación constitucional prevaleciera, el resto de argumentaciones es una verborrea que sólo hace que esta clase política sea vista como parte del problema y no como lo que debería ser: garante de un orden social y así detener la barbarie que nace desde el Estado.

Por Manuel Martínez Opazo (@capitancianuro)

Si el mayor enemigo de Chile hubiese ideado la forma de crear el caos y la destrucción del estado y sus instituciones, no pudo ser otro más que el actual Presidente de la República. Ése que fue por el mundo con un papelito, que hasta hoy dudo si en verdad lo escribieron los 33 o él tomó un pedazo de papel y puso la frase “estamos bien en el refugio los 33”; ese mismo que donde estuvo , cual niño obsesivo, regalaba piedras de la mina san José, inclusive irritando una vez más a su propia esposa Cecilia Morel, la que tiempo más tarde en tres palabras definiría la crisis de la explosión social: “estamos sobrepasados, son alienígenas, hay que bajar privilegios”. Hablo del mismo que hizo gárgaras que había votado por el NO en el plebiscito del 88 y que al año siguiente se convertiría en el jefe de campaña del candidato de Pinochet, Hernán Büchi, que posteriormente sería el mismo que estaría sirviendo de orador único para que los ingleses devolvieran al dictador de las semanas que permaneció recluido en “The London Clinic”.

Este enemigo peligroso y con muchos recursos, es el que por más de año y medio trató de burlarse del pueblo y también de sus electores. Sí, porque hay un número no menor que votaron por él y le creyeron, también han marchado en su desprecio y en su contra.

Los ultras han tratado de ponerle palos al puente, afirmarlo a como dé lugar, pero se sabe que su respaldo decae a porcentajes nunca antes vistos en un presidente electo: Piñera no supera el 6% de aprobación a su gestión y repuntar no es fácil, es literalmente imposible, más cuando se empeña en responder a las demandas sociales con represión, montajes y terrorismo de Estado, usando a la Carabineros de Chile para hacer el trabajo sucio y con ello sepultar a esta Institución , la cual pierde todo tipo de respeto por el ciudadano a pié, no sólo por ese que protesta o se declara en contra de este gobierno.

Chile despertó y muchos de los actores del gobierno y algunos que cohabitan en la oposición les ha causado muchas complicaciones este despertar, ya los corderos no están en el corral de los manejables, están mostrándose empoderados y también les cuestiona a cada uno de los “representantes” legislativos su mal actuar.

No olvidemos que se han cometido muchas imprecisiones y torpezas, desde tratar de embolinarnos a todos con un “acuerdo de paz”, donde aún me pregunto por qué le llamaron así, si entendemos que nadie -aparte de Piñera que estaba en guerra- al parecer que los trasnochados de la noche del 15 de noviembre sí pensaron que era real la guerra de Piñera y por eso coaccionadamente crearon ese “acuerdo de paz”, el cual fue mal cocinado y hoy vemos las consecuencias, cuando hay que intentar convencer a la UDI y a sectores, del convulsionado ChileVamos en los puntos que no se supieron aquella noche amarrar. Por eso creo que las cocinas trasnochadas no son buenas y sólo hacen que se pueda mostrar una foto descompuesta con luces artificiales y sin nitidez para los que estábamos de observadores, recordando que ellos al hacer este tipo apresurado de acuerdo, instalaron de las demandas sociales ésta (la nueva constitución) como la prioridad y las otras quedaron bastante congeladas o en un segundo plano.

Hoy lo que algunos advertimos en aquella noche queda absolutamente confirmado, con la carta que han emitido este 7 de enero miembros de la bancada de RN encabezados por el eterno candidato Allamand.

Sigo preguntando a muchos parlamentarios (y claramente no tengo respuesta): ¿quiénes y cuántos cupos tendrá la Convención Constituyente en total, incluyendo paridad, pueblos originarios e independientes?. He preguntado insistentemente a varios y ninguno me ha sabido responder, ahí también noto que ellos incluso al usar RRSS están muy preocupados de hacerse notar, pero ni en eso prestan atención a los electores para responder.

El país está en manos de un enemigo, sin conducción de ninguna índole, ni políticos son capaces de mostrar un camino a seguir, nos fuimos quedando solos, sin cabezas ni líderes, solo autoconvocándonos, las RRSS han sido una única forma de reconocernos y saber lo que pasa en el Chile de hoy; medios alternativos que han ido copando espacios de credibilidad por sobre los medios tradicionales que responden a un poder económico, los cuales son manipulables y se dejan sus profesionales manipular, ética lejos está de los profesionales de la prensa, principios son estados congelados claramente y valores sólo se pueden percibir cuando se hacen pagar por el mejor postor.

Hemos llegado a una parte de este túnel que es aún difícil descubrir dónde está de distante la salida. El enemigo de Chile, aunque se empeñe a decir que lo peor ha pasado, es claro que lo peor aún se mantiene muy activo y es peligroso cómo se podría vislumbrar el futuro esplendor.

Cuando no hay gobierno y el desgobierno comienza a dar sus verdaderos frutos y la gallada desespera, esto se ve muy lejano a terminar, esperemos que quién aún se mantiene en el poder por la fuerza de la sinrazón, en algún instante tenga un minuto de lucidez y se decida a renunciar; ya está pasando a la historia, junto a su furibundo gobierno, como un violador permanente de DDHH. Y con toda la fortuna que mantiene es imposible que logre disfrutarla, menos cuando esto trae otro tipo de complicaciones a la hora que sea requerido por cortes internacionales y más de alguna corte nacional le ponga el cascabel y determine procesarlo por sus claras implicancias a los delitos que en estos meses de explosión social se ha involucrado y que, como cabeza de un gobierno presidencialista, debe responder.

El mayor enemigo peligroso de Chile sigue actuando y hay un parlamento que debió hacerse cargo de detener sus actuaciones, creo que hoy no es más que cómplice, desde ese día que no hizo que la acusación constitucional prevaleciera, el resto de argumentaciones es una verborrea que sólo hace que esta clase política sea vista como parte del problema y no como lo que debería ser: garante de un orden social y así detener la barbarie que nace desde el estado.

La calle sigue viva y es ahí donde se lograrán todas las exigencias que el soberano pueblo quiere y requiere, en justicia social, esta que es la única que puede devolvernos la tan anhelada paz, pero no por nombrarla se materializará.

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