Chile: El ataque frontal está a la vuelta de la esquina

… la derecha tiene preparado el ataque frontal mientras nuestros insignes representantes, nuestros inteligentes, doctorados y audaces líderes de múltiples niveles y colores, duermen el plácido sueño de la autocomplacencia academicista sobre el colchón de la egolatría y apoyados en la almohada del ideologismo deshuesado.

Por Arturo Alejandro Muñoz (@artamumu)

En «El 18 Brumario de Louis Bonaparte» (1852) Marx describe un instante de indecisión política: «…todo lo que fue propuesto, intentado, expresado en el curso de este periodo no lo fue sino provisoriamente.» El dominio de una cierta pusilanimidad determinó que «Nada ni nadie osó reclamar para sí el derecho a la existencia y a la acción verdadera.» El resultado es conocido: un golpe de Estado caricatural, con un dictador de pachanga, del cual se rió Victor Hugo y que Proudhon condenó. Pero dictadura al fin y al cabo…

Circula en redes sociales una especie de ‘paper’ (texto que presenta los resultados de una investigación teórica) apuntando a la posible respuesta que tendría la derecha chilena respecto del proceso constituyente. Interesante asunto, y preocupante, además.

Se menciona las dos alternativas que, supuestamente, tendría ese sector de la política chilena sobre la materia mencionada, aunque bien sabemos cómo y cuánto reacciona si se produce el fracaso de sus intereses en un sistema democrático (y con mayor razón en uno supuestamente democrático, como el que nos rige hoy). La Historia permite aseverarlo, y el panorama no es halagüeño.

Los hechos acaecidos y las reacciones de las cofradías políticas, así como la respuesta entregada por los medios de prensa que dominan el escenario informativo nacional, certifican que la derecha económica y la derecha política han regresado al mismo temor insano que les sacudió la epidermis y el bolsillo a finales del año 1970. El largo paréntesis colmado de neoliberalismo salvaje, iniciado en 1973, está recibiendo andanadas de buen calibre enviadas por un actor nuevo, un actor que no pensaban que pudiese existir en este Chile semidormido políticamente, subsumido en las deudas originadas por el dinero plástico, el consumismo desatado y la indefensión en que le ha dejado un estado ausente… El pueblo, un gigante que gusta dormir durante largas décadas, pero al despertar cobra cuentas, pasa factura y explota en ira si sus demandas no han sido satisfechas.

Ese ‘paper’ en cuestión, menciona dos fases que la derecha usaría en el actual proceso constituyente. La primera de ellas apunta a internalizar en la gente la idea del ’rechazo’ a una nueva Constitución, llamando a votar de esa manera en la consulta plebiscitaria del próximo mes de abril. La segunda fase, en caso de triunfar la alternativa “Apruebo”, consistiría en lograr nuevamente acuerdos con la actual oposición para copar con elementos propios las comisiones constituyentes (en caso de haber triunfado también esa opción) , o trabajar unidos (oficialismo y oposición) en el supuesto que venciera la alternativa que deje en manos del Congreso la redacción de la nueva carta magna.

Me permito agregar una tercera fase a las anteriores, y creo que me asiste la razón histórica para hacerlo. Si la derecha es derrotada en abril, parece difícil que pueda quedarse tranquila aceptando y obedeciendo el mandato popular. Aplicaría, eso creo, la frase que Richard Nixon se despachó en octubre de 1970 en la Casa Blanca luego del triunfo de la Unidad Popular en las elecciones de septiembre de aquel año: “Haremos gritar a la economía chilena”.

Todo escéptico puede apostar sobre seguro que la derecha, si pierde su postura en el plebiscito de abril, retomará con fuerza las viejas prácticas y conocidas artimañas del desabastecimiento, la carestía, el desempleo, la violencia callejera, la procuración del caos citadino… Cuenta para ello con la ‘prensa canalla’ (léase Emol, Copesa y canales de TV abierta), con los gremios empresariales (Sofofa, CPC, Banca afiliada, Cámara de Comercio, etc.), y por supuesto con esa mano de gato que siempre le ha sido de extrema utilidad: el gremio de los dueños del transporte, los camioneros.

Frente a esa realidad (porque eso es, una realidad), el pueblo tiene pocas opciones, ya que aquellas organizaciones que deberían representarlo y defenderlo se encuentran en estado catatónico. El mundillo sindical, la Central Unitaria de Trabajadores, la Central Clasista de Trabajadores (o como se llame), los partidos políticos dizque izquierdistas y progresistas, los colegios profesionales, las federaciones estudiantiles, las poblacionales, las campesinas (especialmente aquellas conformadas por trabajadoras temporeras y temporeros), nuestros ’representantes’ en el Congreso Nacional, todos, sin excepción, con luz propia brillan por su ausencia, pusilanimidad y desunión. Forman el ‘gran archipiélago del pueblo chileno”.

Parece cuento de terror, o relato irrisible, pero ni siquiera en la dictadura los trabajadores chilenos estuvieron tan solos, vapuleados, explotados e indefensos como ahora. En aquella durísima época actuaban con valentía, unidad y decisión organizaciones como la Coordinadora Nacional Sindical (¡salud!, querido y recordado Manuel Bustos Huerta), el Comando Nacional de Trabajadores, la CEPCH, la CTC, la FEUC, la FECH, etc. ¿Y hoy?

El sistema neoliberal logró un éxito rotundo al dejar a los chilenos en la más absoluta indefensión. En nuestro país debes rascarte con tus débiles uñas. Nadie va a ayudarte si tienes problemas de salud, de educación, de pensiones o de jubilación. ¿Tienes problemas cardíacos, hepáticos, gástricos? ¡Paga! ¿Quieres que tus hijos se eduquen bien? ¡Paga! ¿No tienes dinero suficiente para ello? ¡Endéudate y endeuda a tu gente hasta la tercera generación, aunque eso reduzca tus ingresos en un 60% y te haga más pobre e indefenso de lo que eras antes de solicitar la ayuda bancaria!

No lo dude, amable lector, la derecha apuesta a continuar con ese mismo estado de cosas, y usted lo sabe, no se haga el despistado. Los ’coroneles’ de la UDI y de RN, apoyados desde fuera de sus tiendas por desquiciados como José Antonio Kast y algunos pastores de iglesias evangélicas que destacan por explotar a los fieles, moverán cielo, mar y tierra en procura de mantener incólume el statu quo que subyace en la Constitución de las bayonetas, esa de 1980 y sus reformillas indecentes realizadas por inefables izquierdistas como Lagos Escobar, el faraón’ del mega empresariado transnacional… el peor de todos.

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