Una vez más, los indignantes politicastros que llevaron al país al caos actual y obligaron al pueblo a alzarse en procura de satisfacción a sus justas demandas, pretenden ahora ser quienes dirijan y nutran el proceso constituyente. Vergonzoso. He aquí dos ejemplos de lo dicho.

Por Arturo Alejandro Muñoz (@artamumu)

LAS COFRADÍAS políticas chilenas tienen piel de cocodrilo, difíciles de enseñar, duras de entendederas y con epidermis tan sólida como coraza de acero. No sólo en su epidermis, sino también en su cerebro. Ellas creen que el jueguito que acostumbran administrar es del gusto del respetable. Dan por entendido que las corrupciones, traiciones, volteretas, discursos vacíos y jugarretas varias, forman parte del quehacer habitual, normal y legal de los parlamentarios. Lo que es peor, creen que lo anterior es aceptado por la ciudadanía con palmas y abrazos.

Están tan arraigadas esas ideas en las tiendas partidistas que, cual más cuál menos de sus principales miembros, se permiten realizar acciones que en otros países más civilizados les significarían varios años en el chucho y pérdida de sus bienes mal habidos. De hecho, en China los cuelgan, en Alemania, Francia, Perú, Brasil, los encarcelan. En Chile los reeligen.

No sólo los reeligen…también aceptan (los chilenos) que tales engendros continúen actuando en descampado, alentados y protegidos además por el apoyo de aquellos medios de comunicación de masas que hemos bautizado como ‘la prensa canalla’, ergo, todos los canales de TV abierta, El Mercurio y La Tercera con sus satélites LUN, La Segunda, La Cuarta, y el 90% de los diarios regionales dependientes y/o asociados a ellos.

Si a lo anterior usted, amable lector, agrega el trabajo en beneficio de lo mismo (la alienación del electorado y de la sociedad civil) que ejecutan al menos dos de los tres poderes del estado en abierta concomitancia con los intereses de mega empresariado y la banca, podrá colegir que en términos reales se ha estructurado una especie de ’dictadura perfecta’ dentro de un régimen supuestamente democrático, con pinta de democrático, con traje de democrático…pero con sangre, alma y mente totalitarias.

Las vueltas de carnero de Andrés Allamand son un clásico de lo dicho. Fue el ícono derechista en la lucha de ese sector contra la ley de divorcio, pero una vez que esta fue protocolizada, él la aprovechó…y se divorció. Lo mismo podemos decir del propio Allamand y la ya desgastada firma del ‘Acuerdo por la Paz’ signada por todos los partidos políticos (exceptuando al PC) la noche del viernes 15 de noviembre del año 2019. Andrés Allamand, al día siguiente, casi queda afónico de tanto pontificar alabando al mencionado ’acuerdo’. Meses después, no sólo lo desconoce, sino también lo ataca con saña enfermiza.

¿Y el ex secretario general de la OEA, José Miguel Insulza? En su época de ministro del gobierno de Frei Ruiz-Tagle (otro que bien baila), luchó con dientes y garras para lograr que el gobierno del Reino Unido liberara a Augusto Pinochet. ¿Lo hizo por ’alta política’? ¿Por miedo? No…lo hizo porque Pinochet representaba al 1% más rico del país y al total del mega empresariado transnacional existente en nuestro territorio, y tal defensa le permitía seguir actuando como rémora o sanguijuela de la política local, cobijado por los dueños de la férula.

Sin ir más lejos, ello le sirvió de aval para que EEUU lo aceptara como Secretario General de la OEA, desde donde atacó imprudentemente a todos los gobiernos no neoliberales de la región. Ahora se permite reaparecer insinuando que la actual crisis que experimenta la sociedad civil chilena “es una oportunidad para que las fuerzas progresistas trabajemos unidas, por un país más justo, democrático y pacífico”, soslayando mefistofélicamente que políticos como él son los responsables del estallido que continúa despertando conciencias dormidas.

Allamand e Insulza, dos individuos colonizados, son los paradigmas de la traición, la corruptela y la demagogia…dos personas provenientes de la vieja política que poseen no sólo la responsabilidad de los deslices comentados sino, además, fueron actores de primera línea en oscuros acontecimientos ocurridos en el desarrollo político nacional. Ambos deberían estar internos en alguna celda de cualquier cárcel pública. No sólo ellos, por cierto, también deberían estarlo individuos como Hernán y Carlos Larraín, Rodrigo Hinzpeter, Felipe Guevara, Andrés Chadwick, Sergio Melnick, Pablo Longueira, Andrés Zaldívar, y un largo etcétera que alcanza a más del 70% del actual Congreso Nacional y del mundillo político actual.

Para colmo de males, aunque al parecer ni siquiera es considerado así por buena parte de la sociedad civil, violentistas, sediciosos, clasistas, bravucones y delincuentes, han decidido salir a la calle para despotricar violentamente contra quienes claman igualdad de derechos y satisfacción a demandas justas y necesarias. Ese tipo de personas, amantes y fanáticas del neoliberalismo salvaje, dicen ser representadas por tiendas partidistas de derecha, cuyos dirigentes y parlamentarios nada expresan ni balbucean cuando sus ‘representados’ cometen fechorías rayanas en el fascismo. Simplemente, callan, y con ello otorgan validez a las tropelías señaladas.

Por su parte, quienes aseguran ser representantes de la mayoría absoluta del pueblo chileno, condenan las acciones que este realiza en beneficio de mejoras sustantivas que nunca han llegado y que sólo podrían llegar si continúa protestando y movilizándose. El discurso ‘pacifista y amigable’ que esos representantes acostumbran lenguajear va en beneficio no sólo de la paz y la concordia sino, principalmente, de garantizarle al 1% de la población (que es el mismo sector que ampara y acaricia los intentos sediciosos de algunos de sus ‘representados’) el mantenimiento del statu quo y la acumulación de riqueza de manera indebida, inmoral e ilícita.

Es ahí donde se hermanan los eméritos dirigentes de aquellas dos coaliciones políticas asociadas en lo que siempre se conoció como “duopolio”, y que no ha fallecido, como es posible observar. Parece escena digna del teatro del absurdo, pero estos mismos sujetos que arrastran verdaderos prontuarios en asuntos públicos, pretenden convencer a la ciudadanía que ellos deben encabezar y estructurar el proceso constituyente, aplicando a rajatabla el sistema de los 2/3, con el cual, obviamente, nada cambiará y todo seguirá igual, pero dirán a los cuatro vientos que se trató de un proceso absolutamente democrático, un orgullo para nuestro país y un ejemplo para el mundo. Así estamos.

Deja tu Comentario

comments

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *