#8M

Ser feminista es ser alguien que busca la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Soy una; No me importa el qué dirán. Estaré ahí en conmemoración y no haciendo fiesta.

Por @Mairatrix649

“LA MAYORÍA de los anónimos en los libros son escritas por mujeres”. Frase que me dejó para dentro.

El 8 de marzo es un día que no es para celebrar con mimos y relajaciones.

El 8 de marzo es una jornada conmemorativa que lleva más de un siglo, que hasta hoy seguimos luchando a través de la evolución mental que tratamos de hacerle a la humanidad para lograr una igualdad anhelada durante mucho tiempo. Hasta hoy, siguen los estereotipos colocados por una horda de personas que se creen superiores ante la otra persona, especialmente contra las mujeres —a quienes conmemoramos ese día—, porque siguen siendo consideradas como el “sexo débil”, sin que se den cuenta que ellas han logrado muchísimas cosas, el doble de trabajo que aún hacen y hacemos, y sin que sean destacadas, solo por el hecho de ser mujeres.

Durante la historia, se ha tenido pocos registros de aquellas que han logrado metas al mismo nivel de los hombres (incluso más). Recientemente se están haciendo investigaciones para imprimir, agregar y extenderlo a los ojos de las personas que han sido y están siendo educadas. Cuando yo estaba en la escuela, no mucho se ha puesto en las pizarras y libros los logros de mujeres en oficios que eran hasta ese momento “solo para hombres”, como las ciencias, deporte y matemáticas. No hace mucho pude encontrar en columnas sobre ellas que han logrado lo que hoy tenemos, con un mero nivel de sacrificio que la sociedad machista las condenaron, primero en las hogueras a causa de miembros de una Iglesia que hasta ahora es una (y pondría también LA) cuna de la misoginia, donde no hay ni una obispa, sacerdotisa de mayor rango, ni siquiera una Papisa. Si alguien recuerda el nombre de Juana de Arco, y solo eso; se ve que tienen mucho que aprender. Porque ella dio un gran paso en épocas de guerras, formando parte de los ejércitos, liderando grupos, para finalmente la horda de bellas sotanas y coronas doradas la condenaron por “bruja” y finalmente quemada. Al igual que Boudica, Cleopatra, entre muchas otras, quienes han sido mujeres muy inteligentes a la hora de dirigir a las personas el poder defender su propio pueblo, apenas son reconocidas en los libros y bocas de las personas.

Volviendo a lo de la fecha, comienza desde el año 1910, cuando las mujeres en España pudieron obtener su lugar en las universidades, cosa que antes solo los hombres podían acceder a dicho nivel de educación. Aunque no estaba prohibido, en ese momento era mal visto porque tenían esa ideología que el deber de la mujer era solo ser esposa y madre.

Lamentablemente aún hoy, hay gente que tiene ese pensamiento.

En 1911, se desata una de las enormes tragedias que azotó al mundo sobre la muerte de casi 200 mujeres que fueron encerradas en una fábrica y posteriormente quemadas adrede. Recordándome de aquel incendio de la Iglesia de la Compañía en el año 1863, donde más de dos mil personas murieron quemadas, mayoritariamente mujeres que estaban aprovechando de decir que también pueden como los hombres. Una tragedia indescriptible que llevó incluso a no poder identificar a muchas de ellas por el estado que fueron encontradas. Y no faltaron quienes dijeron que fue una “lección” para ellas solo porque se estaban al fin expresando, y que debían mantenerse en su inferior lugar.

Un poco más adelante, el voto femenino se logró en 1934, en ese momento era solo con las municipales, y recién en 1949 pudimos tener el derecho de elegir presidentes. En 2006 tuvimos nuestra primera presidente mujer, recordándonos que aún seguimos buscando nuestro lugar igual a la de los hombres y que algunos están pataleando porque no quieren compartirlo. Hasta hoy tenemos gente así. Y más aún cuando hablamos de mujeres machistas que nos juzgan de las peores formas, especialmente en lo físico (vestimentas, estado corporal, color de piel, etc.), más aún cuando pasamos por decisiones fuertes como el decidir por nuestros cuerpos; interrumpir embarazos, especialmente por las tres causales conocidas. Saber la existencia de personas que consideran hasta satánico el ver que una niña que fue abusada por un imbécil (ya sea familiar o desconocido) y pide un aborto, no faltan quienes le romantizan el embarazo, poniéndoles en la cara un rosario y dicen estar a favor de las “2 vidas”. ¿Y qué sucede al final? Es abandonada a su suerte, la apuntan con el dedo por “maraca”, “provocadora”, un sinfín de etcéteras cuando ¡estamos hablando de una niña! Niñas, adolescentes y mujeres que deben aún oír meros niveles de juzgadas, solo porque decidieron desde su propio libre albedrío y no por otro. En vez de ser apoyadas, son mal puestas en el mundo. Solo porque deciden qué usar, qué comer, qué leer, son apuntadas con el dedo para dejarlas en menos. Los feminicidios recientemente considerados como tal, aún falta mucho en completarla por especialmente la violencia en el pololeo, que aún no se tiene una condena segura. Se sabe de mujeres amenazadas por sus ex pololos, y que están libres de la vida disfrutando en hacerles la vida imposible. La justicia chilena, ni qué decir. Siguen tratando a la mujer de pecado original y provocadora del macho. En pleno Siglo XXI aún seguimos en la lucha de poder correr con las mismas zapatillas que usan los hombres y poder llegar todos a la cima sin ganadores ni perdedores. Con nada más el objetivo de llegar a aquella y el premio de haberlo logrado. Nada más.

Así que, prensabasura: en vez de ofertar maquilladas, spa y cosas referentes, coloquen un poco de historia de los logros de las mujeres y que el machismo ha tratado de ocultar. No es difícil. Tampoco el decir que el 8 de marzo NO es un día para celebrar. Es un día para recordar, para conmemorar por qué seguimos en la lucha. #NiUnaMenos, #AbortoLegalYa, #EducaciónNoSexista, y muchas otras etiquetas que seguirán en la palestra, hasta obtener la justicia de género que tanto queremos. Ser feminista es ser alguien que busca la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Soy una; No me importa el qué dirán. Estaré ahí en conmemoración y no haciendo fiesta. Espero que ustedes también, les deseo toda la suerte del mundo y que podamos lo más rápido posible —y sé que será difícil el camino— para finalmente decir que tanto un hombre y una mujer escalaron y llegaron al mismo tiempo a la cima. Sin prejuicios y sin contratiempos.

Empecemos desde ahora; ¡ya!

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