La calle obliga, el número no importa

Bien por las organizaciones feministas que determinaron no pedir autorización a nadie y menos a un maltratador de mujeres, como es el actual Intendente, ese que tienen en su administración al menos dos muertos, cuando decidió copar la Plaza Dignidad y usar “tolerancia cero” en contra de los manifestantes, ese que salvó el pellejo por los cómplices parlamentarios de la derecha y algunos de la ex concertación.

Por Manuel Martínez Opazo (@capitancianuro)

MUCHAS VECES las cifras de una movilización, como la marcha de la mujer de este 8 de marzo, no coinciden en lo absoluto, son imprecisas y sólo hacen que los temas del porqué se generan tales marchas sean un asunto que debería ser los detalles y no el trasfondo.

En la marcha auto convocada el 25 de Octubre del 2019, identificada como la mayor marcha de la historia de Chile, se dijo que superó el millón y medio de personas, me recuerdo que a las primeras horas de esta actividad los medios y las fuentes de intendencia aseguraban que la cifra era más o menos de 80 mil personas, fue en ese momento que les envié, a Karla Rubilar y Carabineros de Chile, varios tweets refutando lo que decían, me basaba en mi experiencia de cuando organizamos el Loveparade 2006, nuestro cálculo de aproximación a lo que se reunió aquella tarde desde la ex Plaza Italia, hoy Plaza Dignidad, y el Santa Lucía cubría más de trescientas mil personas, entonces era absurdo que si había gente desde Manuel Montt hasta la Moneda, en esta actividad de Octubre, ellos dijeran que en el área había 80 mi; bueno, con las horas fueron entregando cifras que superan el medio millón, la verdad que eso es muy incierto y puede que llegarán a los dos millones y más de movilizados, entendiendo que es una masa voluble y no estática y además si les sumas los movilizados en regiones, es muy superior a cualquier pronóstico.

Ahora siempre en las manifestaciones políticas o en los actos religiosos a quienes organizan, les interesa darle aumento o disminución a la asistencia dependiendo quién sea el interesado, pero en lo personal cuando veo una multitudinaria manifestación solo me debo limitar a decir «acá algo está sucediendo y que debe ser noticia y marcar pautas para saber por donde se debe caminar o cambiar definitivamente la ruta de navegación». La calle es la expresión más auténtica de un pueblo que se mueve y exige cambios radicales, es la señal de advertencia para quienes gobiernan, es la luz amarilla o roja de decir esto está en condiciones de terminal mal, si no se escucha la calle.

Eso sí que no puedo ser tan pedante y decir que la marcha del 25 de Octubre y la de este 8 de Marzo fueron con un mismo objetivo, claramente que hay cosas similares, es sólo escuchar los gritos y consignas, pero tienen un trasfondo diferente, las mujeres marchan cada año por sus demandas y el pasado 8 de Marzo del 2019, antes de la explosión social fue también bastante multitudinaria su presencia en las calles, pidiendo reivindicaciones muy concretas y legítimas, mas en ese momento Chile estaba en ese letargo que he hablado en otras columnas y claro que si la marcha fue noticia, nada hizo cambiar a los que llevaban una agenda que desde la explosión social debieron radicalmente modificar o detener, no olviden que varios proyectos de ley que pretendían ser instalados en el congreso como parte de la agenda legislativa fueron reemplazados desde octubre por una agenda corta lo que dio paso a modificar toda la carta de ruta del furibundo gobierno, quedando de alguna forma paralizados y sin saber como reaccionar.

La calle obliga, un amigo me dijo el soberano pueblo al menos por un mes gobernó Chile y obligó a los poderosos y a todos los que ostentan el poder a frenar su agresividad y replantearse cómo se camina en medio de este momento complejo de la historia, la calle obliga a los administradores del poder saber que hay una multitud expectante y no acepta más excusas de parche, discursos vacíos sin contenido y mucho menos embustes que hasta antes de Octubre se los comían sin hacer ningún mayor reclamo. Se recuerdan como eran las marchas antes el estallido social, primero se debía pedír autorización, error y una estúpida forma, ya que jamás uno cuando protesta contra alguien le dice prepárate que mañana te voy a decir que eres tan o cuál cosa y lo haré de tal o cuál manera. Para esos guardianes de la autoridad esto seguro les parece muy absurdo y se llenan con su mediocre discurso del orden público y la seguridad, pero la verdad que no lo es, menos cuando un gobierno pierde legitimidad en todos sus planos.

Me recuerdo la marcha del 1 de Mayo del 2019, los trabajadores se desplazaron por una berma de la Alameda, como corderos que marchan por el corral que se les permite, ahí que me preguntaba ¿qué es esto?, marchar por marchar, como para que se diga que están ejerciendo su derecho a manifestarse, aunque no se pueden salir del carril y no pueden pasar la hora permitida, porque si no hacen caso se les reprime y se acaba el derecho, pero eso se acabó en octubre cuando el pueblo se empoderó y le dijo a los administradores del poder que no eran los dueños de nada y que se debían al pueblo y no al revés. Cada manifestación es una expresión de las masas, en donde esta un sentir, ya sea de celebración, conmemoración o demandas de lo incumplido, en esto último estamos, y no debemos, ni podemos, soltar la calle, aunque el establishment se complique y los partidos políticos en sus representados sean quienes alardeen, sientan que todo está descontrolado y pidan que se notifique a la intendencia de las marchas, lo cual no seria solo un error sino esta autoridad tendría responsables para encarcelar y hacer caer el peso de sus leyes absurdas como la de seguridad interior del estado que la sacan a cada rato.

Bien por las organizaciones feministas que determinaron no pedir autorización a nadie y menos a un maltratador de mujeres, como es el actual Intendente, ese que tienen en su administración al menos dos muertos, cuando decidió copar la Plaza Dignidad y usar “tolerancia cero” en contra de los manifestantes, ese que salvó el pellejo por los cómplices parlamentarios de la derecha y algunos de la ex concertación.

Viernes tras viernes miles de personas se dan cita en plaza Dignidad, pero también en muchas plazas de ciudades de Chile, porque nunca olvidemos que Chile despertó desde Arica a Punta Arenas, es cosa de ver en Antofagasta, Valparaíso o Concepción, por mencionar algunas ciudades, mueven una multitud que dice al gobierno que su tiempo terminó.

Movilizarse es parte de un ejercicio práctico de educación cívica, entender que tenemos deberes, pero también derechos los cuales muchas veces los vemos vulnerados , ya sea por una ordenanza del alcalde de turno o el Intendente designado, tantas cosas que debemos conocer y las desconocemos porque también nos desentendemos y dejamos que los menos determinaran como podíamos y debíamos actuar, no siempre el chancho es el culpable de su engorda, sino quienes le alimentamos, sabemos además que aún sigue un grupo tratando de mantener todo igual y entre ellos están los parlamentarios que se han empeñado a ponerle palos al puente de Piñera, un puente que debieron tirar en la acusación constitucional que sí procedía y era justa, más cuando el ministro del interior se le dio curso y fue puesto a margen de su cargo, se entiende que un sistema presidencialista todo recae como responsabilidad primero y última en la persona del presidente, y si se destituye al ministro del interior que le responde a él en estricto rigor, porqué este debería seguir al mando de la nación?, pasa que el parlamento juega el juego de la complicidad y todos debería poner su cargo a disposición, adelantar las elecciones y jugarnos por un nuevo cambio de gobierno, en donde el tema de cambio de Constitución siga su curso sin alteración a lo diseñado, hoy quienes gobiernan son parte del problema y no la solución.

La calle nos pertenece, las plazas son nuestras, cuando entendamos eso sabemos que las podemos usar y movilizarnos, movernos hasta moverlos, sin duda daremos un nuevo gran paso. El poder debe estar al servicio del pueblo y no amedrentando a la población o dando por respuesta represión, si seguimos en las calles Piñera más temprano que tarde deberá dar un paso al lado, lo esperamos hace tiempo y fuera de los pronósticos de los agoreros ya sea de seuda izquierda y los pocos que le apoyan de la derecha, este tipo no dio el ancho y es hora que Chile retome una ruta distinta en todos los planos, incluso en este sistema neoliberal que nos ha tenido por décadas en la desigualdad y agobio de un país indigno, seguimos en las calles y sin importar el número de los más o menos, tenemos claro que son muchos los que vamos a continuar movilizarnos cada día hasta que la dignidad se haga costumbre.

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