El documento, emitido hace poco menos de una semana por la Directora (S) del Trabajo al subsecretario del ramo, indica que si hay una eventual cuarentena total en contingencia por el COVID-19, ésta debe ser catalogada como «fuerza mayor» y no obliga al empleador a hacer el pago de las remuneraciones a sus trabajadores mientras la autoridad sanitaria -el Ministro de Salud- declare el cese de operaciones de las empresas con motivo de dicha cuarentena.

Por Daniel Romo Vega (@dromovega1)

Revista ChileLibre ha tenido acceso al documento emitido por la Dirección del Trabajo y repartido a gran parte de los empleadores de grandes empresas, explicando el probable escenario que se puede trazar de existir una cuarentena total como la que está exigiendo gran parte de la ciudadanía de acuerdo a la observación de infectados diarios con el COVID-19.

El polémico dictamen 1239/005 de la Dirección del Trabajo, donde exime el pago de remuneraciones a empleadores en caso de cuarentena total por COVID-19.

De acuerdo al dictamen 1239/005, emitido el 19 de este mes, se fija «el cierre de empresas y otras fuentes laborales por decisión de la autoridad sanitaria» y el «cierre de empresas, establecimientos, faenas u otras fuentes de trabajo efectuadas de modo preventivo por el empleador».

En principio se establece que «el empleador no puede eximirse de las obligaciones principales que nacen del contrato de trabajo sino en el evento de existir caso fortuito o fuerza mayor, u otra causa eximente de responsabilidad».

Lo anterior es sólo el comienzo, puesto que a renglón seguido se define el concepto de fuerza mayor: «imprevisto a que no es posible resistir como un naufragio, un terremoto, el apresamiento de enemigos, los actos de autoridad ejercidos por un funcionario público, etc.». La fuerza mayor -o caso fortuito- debe ser inimputable, imprevisible e irresistible.

Puntualizando el concepto anterior, la autoridad señala: «Analizada la eventual medida de cierre de empresas que podría adoptar la autoridad sanitaria, en el contexto de la crisis que nos afecta, posible sería sostener que tal medida podría ser calificada como fuerza mayor».

En el fondo, una cuarentena total es una medida de «fuerza mayor» en donde la autoridad sanitaria -el Ministro de Salud- podría decretar el cierre de empresas por un período determinado para la protección de la salud de los trabajadores con tal de evitar el contagio de COVID-19.

Muy distinto del caso que se genera cuando es el empleador quien «por decisión propia y en forma preventiva» cierra las operaciones de su empresa para el resguardo de la salud de los trabajadores: en este caso, se deben pagar las remuneraciones pactadas en los contratos de trabajo respectivos. Todo esto, «debido a una medida pactada unilateralmente por el empleador», señala el dictamen.

En resumen, la cuarentena total implica también el cese de pago de remuneraciones para todos los trabajadores que prestan servicio en las empresas, debido a la no obligación del empleador dada la orden expresa emanada de la autoridad sanitaria correspondiente. Vale decir, cierre por fuerza mayor o caso fortuito.

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