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TIERRA -ABRAN LOS OJOS

A CHILE

                            I

Se quejan, escuchen el lamento persistente

Se quejan de que el Dictador les ha usurpado el agua

No se dan cuenta

Que no ha podido cambiar

El sabor de la uva.

                                                   II

La fina piel de cada gajo

Contiene el jugo sabroso

De la tierra que no se deja agarrar

Entre los garfios de crueles

Perfidias heredadas y aprendidas.

Y la carne virginal

Sin ninguna pepita

Que insidiosa perturbe

Su destino.

                                                      III

Se quejan, protestan, gritan,

Que el dictador tortura, mata, viola

Y encierra

Pero no ven

Que el dictador no ha podido desviar

El curso imperioso del río

Que en su canto

 Se ríe

De sus gesticulaciones

Públicas y privadas.

                             IV

Mis amigos se quejan, gritan, lanzan pedidos

Orales y escritos

Creen que votando

La tierra será liberada

Creen que dictando decretos

Un claro será asegurado

En el bosque ensombrecido.

                         V

Creen que votando y firmando

Con vehemencia

La vía hacia el pasado

De almas tan queridas

Será vengada

Será restituida la paz

De cuerpos desgarrados

Y almas torturadas

Se equivocan, la vía está vedada de antemano

Duermen en el sepulcro insondable

Déjenlos dormidos…

                        VI

Un sólo pedido

Un sólo canto debe ser lanzado al firmamento

Ese que no se dice en público

Ese que no se grita a la masa que no entiende

Ese que se resiste al majadero pedido

Entre bromas y llantos.

                       VII

Una ráfaga de metales nuevos

Saldrá de armas silenciadas

Que no sabían del nuevo destino

Que no habían sido antes

Puestas en fila ordenada.

Encárguenles nuevos mandatos invisibles

Esos que no se gritan

Esos que no se votan

Esos que no se firman en decretos

Orales ni escritos.

                                          VIII

Se quejan del Dictador que tortura, encierra, viola y mata

¡Abran los ojos!

No ha podido ensombrecer

El centellear de esas estrellas

Que siempre brillan en lo alto

Del firmamento.

                                         IX

Se quejan, gritan, protestan

Que el Dictador

 Les ha usurpado el agua

Mas, la parra sigue creciendo generosa

Con el mismo sabor de antaño

Y la jugosa uva no se deja amedrentar

Y, generosa rebosante de vida

Y de los sabrosos aromas

Del sol quemante

Se deja morder

Se deja atrapar entre los dientes

Que no encuentran ningún limite

Los gajos no oponen resistencia

A labios que atrapan sus gajos

Dulces y frescos.

                                         X

Mis amigos lloran, se quejan, gritan, protestan

Que el Dictador les ha usurpado el agua

Que le ha imputado impuestos a la Vida

Que corre cristalina por el río.

                                       XI

Mas, ellos no ven lo que la mirada

No ve de tan cerca, porque se enceguece

De todo lo que está cercano a la vista humana

Y se les escapa la esencia de las cosas

No ven que el Dictador no ha podido extirpar la parra generosa

No ha podido borrar el sabor de la uva

El dictador no ha podido desviar el curso del río

No ha podido apagar el centellear fulgurante de las estrellas

Que brillan incansables

En el firmamento

No ha podido

Impedir en canto del mar

Y su infatigable golpe de olas sobre la fina arena

de playas extensas que no oponen

Limite al horizonte que divide

Una hipotética separación

Entre Cielo y Océano.

                                XII

Ellos no perciben

que el susurro del agua

despierta al campesino

No saben que el alba le señala la luz

del nacimiento del día

que no se deja matar por mandatos asesinos.

Ellos no ven que el campesino escucha el susurro del río

que le dice que el nuevo día lo obliga

A controlar su campo florido.

 Ellos no saben que el susurro del río

Despierta cada día al campesino

Quién imperturbable se levanta cada día

Para vigilar sus parras desbordantes de uvas

Que no han perdido ni el sabor ni el color

Del sol quemante

Que les ha dado la vida.

                            XIII

Se quejan y gritan sus protestas ahogadas

Mas no ven

Que el Dictador

No ha podido apagar

Con su voz estridente

Los océanos que se rebelan

Con su canto sordo y amenazante.

                              XIV

Figúrese usted…

Le aseguro

¡Que no me lo va a creer!

 Que en Chile se lamentan de que el Dictador

Les usurpa el agua

Y no se dan cuenta

Mis amigos no ven

Que la tierra se enoja

Y que los cultivos a veces

Se enroscan y se rebelan

¡Los cultivos este año

¡No han dado más que espinas!

                                        XV

No ven que la tierra se enoja

Y se agrieta rabiosa

Decide no dar más que cultivos de ramas enroscadas

Y con espinas como clavos

Punzantes e hirientes

                                        XVI

El Dictador no ha logrado borrar el sabor de la uva

Cada gajo revienta de jugo sin medida

Cada gajo es de piel fina

que no se resiste al mordisco

 De dientes infantiles

 Que ignoran la paciencia del nacimiento de cada rama

 Para ser atrapada un día entre sus labios sonrientes y ávidos

Del jugo calmante

de sedes ancestrales

Que han atravesado cielos y constelaciones

Para llevar el mismo mensaje de una tierra inconsolable

Que perdura

Y que se resiste a ser usurpada

Y que a veces

Enojada se agrieta y protesta

pero elije pedazos

 de extensiones sin límite

 para quedar como une Madre

atenta y siempre generosa.

                           XVII

Abran los ojos

El Dictador no ha podido borrar el sabor de la uva

No ha podido desviar el curso del río

No ha podido apagar el canto sordo del mar

Que infatigable lanza su oleaje a la arena

No ha podido impedir

Que la hipotética separación

Intervenga entre Tierra, Cielo y Océano

No ha podido apagar el centelleante lenguaje

De mis estrellas en el firmamento…

Nadezhda Carmen Gazmuri-Cherniak

Paris 11 de abril de 2020

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