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Ganaron los malos

AL FINAL ganaron los malos y la cultura quedó en manos de cualquier insolente. Aunque pensamos que no importaba que ellos ganaran porque vendrían “tiempos mejores”. ¿Y que se logró? Acrecentar la miseria de un sector que por tradición se ha definido por la línea más miserable, con un desprecio por la cultura de los Derechos Humanos, confundidos en su ignorancia al momento de definirse; un sector compuesto por gente banal y liviana, de análisis pequeño y pobre, sin peso específico, incapaces de ser empáticos con la complicación de otros, prohibitivos en todos los planos, negando el aborto legal, la eutanasia, la unión civil -mucho menos la adopción homoparental-, defendiendo a los pedófilos, liberando de cárceles a los criminales de lesa humanidad de la dictadura…

Esos malos te hicieron creer que perteneces a la clase media, que todo lo que conseguiste fue por tu esfuerzo y para no dejar de serlo tendrás que vivir permanentemente endeudado, pero ¿a qué costo? Hace tiempo que la clase media se extinguió y fue reemplazada por un gran número de sobrevivientes -esos que les llaman los “aspiracionales”- con el temor de caer en la pobreza que cada día se acentúa más y se aleja de la elite, ahí estás esperando un crédito para seguir endeudándote, una suerte de poner más agua al recipiente que te tiene ahogado.  Te motivaron a convertir cual templo los malls, verdaderas catedrales del consumismo, donde los empresarios depredadores se instalan como sumos pontífices y los sacerdotes son esos que te venden sin escrúpulo el discurso de que compres por comprar; alimentas a los depredadores con tu consumo desmedido, estás en medio del tentáculo de ellos, los malos.

Te convencieron de que lo mejor era ser consumista y con eso te ofrecieron tarjetas y créditos; hoy cuando estás en medio del caos en vez de entregarte un porcentaje de tus fondos de pensiones para lograr sobrevivir, sale un senador advirtiendo que no se le puede entregar a gente que no necesita aquello. Como si las platas no fuesen de los trabajadores y de su esfuerzo acumulado por años de servir a la máquina empresarial que amasa y se apropia impunemente de tus recursos.

Ganaron los malos, los que no saben gobernar, los que buscan el empate a la hora de demostrar ser mejores; esos malos que, al opositor, le derraman el gran insulto del cierre de la discusión: “resentido”; todo lo plantean en forma errónea, hasta los chistes del “presimiente” son de mala sintonía. Ese presidente que se saca selfies, no cumple los protocolos que dictaminan, sale a comprar vino y… bueno, es el presidente, dirá una zarrapastra que se viste de senador después de raspar la olla, entendiendo que justamente la primera autoridad es quien debe dar el ejemplo en todo y no hacer que la chusma cumpla, pero él y sus cercanos no.

Ganaron los malos, los inútiles, los mentiroso; esos que usan la posverdad para cada uno de sus discursos y los ilusos les dieron el voto. Ganaron acompañados por ese universo que les importa poco que les sometan o exploten; bueno, se entiende que para que existan sometedores siempre en el grupo de los sometidos deben existir quienes les  agrada estar en ese estado de castración -no es solo el cerdo culpable de lo que come, sino quienes le dan su afrecho-, muchos siguen aun en la predicación de decir que todo es igual y está claro que no da lo mismo quien gobierna.

Ganaron los mediocres que durante la pandemia solo les importa que su economía “saneada” no sufra estragos; pero como lo dije en la columna anterior hay que entender que los que mantienen esta economía deben contar con los mínimos recursos para subsistir y fortalecer el sistema de salud de una buena vez, de lo contrario los esclavos enfermarán y comenzaran a morir; hasta ahí quedará su economía tan robusta con las que hacen gárgaras aquellos que secuestraron el poder.

Ganaron los malos cuando, además, la oposición se extinguió y comenzó a jugar con las cartas de los malos y se convierte en uno más de ellos, olvidándose de sus electores y buscando nuevamente una repulsiva forma de armar acuerdos alejados del sentir social. Por lo mismo me atrevo a reafirmar con más fuerza: QUE SE VAYAN TODOS.

Ganaron esos que usaron la torpeza de los anteriores para ocupar el poder, pero no para ser mejores, sino para ser peores que los anteriores. Es en estos días donde veo algunos de los malo que se transforman en ”virus buenos”; es cuando se ve que detrás de esto, no es la conveniencia del pueblo la que prima, sino desembarcarse a tiempo de un gobierno fracasado, acicalándose a lo que podrían crear como nueva alternativa, siendo el mismo contenido en diferente envase. Debemos estar atentos a los malos que usan nuestra memoria cortoplacista para embolinar la perdiz y salir cual aves rapaces a buscar electorado incauto. No olvidemos que detrás de los malos está la represión y los muertos de la explosión social que ellos trataron de justificar y menoscabar la vida de esos más de 30 asesinados por la represión ordenada por el Ministerio de Interior con la venia de quien ellos respaldaron para que fuese presidente.

Cuidémonos de estos que, con gestos bonachones, tratan de mostrarse cercanos; porque detrás de una oveja vestida de zorro, solo hay mal olor y todo huele a sangre.

Si me lees seguro estarás armando conjeturas acerca de “¿de quién será este texto de pluma ponzoñosa?”; pero es seguro que poco esgrimo a la hora de ver lo dañino que pueden ser los malos con el poder, más cuando han armado un Estado a su antojo, defendiendo una constitución espuria, usando los símbolos patrios como estandartes de lucha y vistiéndose de patriotas, de esa patria que no nos pertenece porque estos lograron por décadas entregar todo a las transnacionales, desde el terruño hasta los recursos naturales. Los malos ganaron y no nos dimos cuenta -o no quisimos darnos cuenta-, es más: compramos el discurso de que todos eran lo mismo y desde ahí no importaba quien gobernara. Pero la verdad sí importa y claramente hoy, en este momento tan complejo, se entiende que hay quienes podrían hacer las cosas mejor y estos que no han hecho nada bien solo han mentido y nos llenaron de trampas para creer que les importaba, cosa que claramente no es así.

Por esto y muchas otras cosas que darían para una enorme lista de enumerar, siento claramente que ganaron los más malos.

Te invitamos a opinar y debatir respecto al contenido de esta noticia.

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