La fe es intangible, es algo que no puedes tocar. ¡Pero está! La vives y la sientes: es la fuerza del bien. » Tengo Fe», palabra corta… ¡Tengo fe, mi señor…! ¿Fe?

ESTA SEMANA todo Chile está con «fe» que todo cambiará; fe en las autoridades, en los políticos; mucha fe en dios, es por eso que existe un dicho: «la fe mueve montañas».

La fe es una creencia firme en que algo bueno va a ocurrir, o de que nada malo sucederá. Tal vez por eso se dice que la fe mueve montañas. Lo cierto es que sea cual sea la creencia exacta de cada persona, hay una realidad en la misma. Si tienes fe, las cosas acaban ocurriendo.

¡Tenemos en Chile un señor que tiene mucha fe! En ustedes, en la sociedad Chilena, en dios, en la «justicia».

Su nombre es Carlos Marchant Santana. Él, gracias a su fe, tiene fuerzas para luchar por décadas contra los abusos de poder de la corrupción imperante en los Gobiernos de turno. Lucha y lucha hasta el cansancio, pero jamás se rendirá: gracias a su fe, dice, «¡hasta la muerte si es necesario!  la muerte me hará  libre por justicia, por verdad».

Recién después de largos 14 años está logrando ser escuchado. Señores, ¡eso es tener fe! El sabía que más tarde que nunca estaría en esta posición, logrando ser escuchado por la sociedad Chilena. Se convirtió en una lucha transversal: son miles de personas de diferentes países que le entregan su empatía apoyando a su lucha con mucho cariño. Pero, ¿quien es esté señor?

Su nombre ya lo dijimos: Carlos Marchant Santana, es un chileno «patipelado» nacido en Santiago -barrio Estación Central-, familia esforzada de trabajo: 13 hermanos 3 hombres y 10 mujeres, chilenas esforzadas de trabajo, como todas las mujeres de este país: con ñeque.

Él representa al Chileno común y corriente, gracias a su empeño y trabajo logró mucho con el sueño de tener una vejez digna con un buen pasar junto a su mujer Ruth Sociedad.

Pero se le atravesaron personas malas -muy malas- que le hicieron perder todo. Hoy vive de la caridad de su familia e hijos y amigos; están solos, ya viejos, sin un futuro, con mucha incertidumbre porque le robaron todo, hasta sus sueños: el Banco lo despojó de lo poco que le quedaba, sin casa, sin trabajo, sin pensión… sin nada.

Pero él no califica para bonos o ayuda. El Estado… ¡nuevamente le falló! Pero el tiene fe en un Chile nuevo, lindo, donde será escuchado por las autoridades de su país.

Este señor fue perseguido maliciosamente, cruelmente, por un carabinero al cual se suma un juez prevaricador y otros más. Lo incriminaron en delitos inexistentes en tres oportunidades que hoy se conocen como «tongos». Efectivamente, por un tongo de Carabineros de Chile.

Fue víctima de crímenes de lesa humanidad, fue perseguido por Agentes del Estado. Señores: él tiene fe en la sociedad que no le fallará, que le ayudará a hacer pública esta historia de un hombre abusado por el poder, el sistema cruel y malicioso, ensañándose con una persona indefensa, fue reventado, se le negó auxilio, ignorado por la justicia Chilena. Estaremos contando su historia, se lo merece, por su trayectoria por su «jamás rendirse jamás» ante los abusos de poder jamás rendirse, dice.

Es una historia de lucha constante de no bajar los brazos jamás, ante los abusos de poder. Fe, esperanza y fe… en un cambio en Chile para que sea escuchado y no ignorado. Será un precedente para futuros casos.


EN UN CHILE NUEVO ESTE CASO NO PUEDE QUEDAR SIN SER REVISADO E INVESTIGADO.

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