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La proa del Capitán Cianuro: “Con nuestras armas de las letras podemos hablarles a muchas generaciones de lo que pasó y pasa hoy”.

Más allá de la pandemia, Manuel Martínez va por un nuevo lanzamiento: esta vez se trata de su última obra: “THC: Tramas, Historias y Cuentos” en la Feria Internacional del Libro de Lima a realizarse en un par de semanas. Conversamos con él acerca de esta interesante obra y también de su perspectiva dentro del mundo literario nacional e internacional. Hasta nos quedó tiempo de dialogar acerca del nuevo proceso social y su particular reflexión sobre el presente y nuestro pasado.

RECUERDO PERFECTAMENTE ese mediodía de diciembre cuando acudí a un encuentro junto a Manuel Martínez, el “Capitán Cianuro”. Parece mentira que tras meses de encierro sanitario tras la pandemia aún pueda evocar el café en el cual nos parapetamos para conversar acerca de la revista y sus planes para el año que se avecinaba.

Lo primero que lamenté en marzo de este año era que tantos planes iban a destrozarse con el confinamiento al que nos aprestábamos todos. Pero, nuevamente me equivoqué: Manuel me había dicho que iba a participar en la Feria Internacional del Libro de Lima y no sólo lo veo ahí como un participante, sino que también con su libro nuevo. “El que la sigue, la consigue”, reza el viejo aserto.

Nada más conocer la noticia se me ocurrieron un montón de preguntas, a las que Manuel accedió gentilmente. Y es que cada vez que se lanza un libro es como asistir a un nacimiento: de un hijo, de un árbol… o de un libro. La humanidad lo merece todo.

Pero, más allá de ese extraordinario acontecimiento, veo que Manuel es, además, editor independiente; una cuestión que es mucho más meritoria dentro de nuestro país carente de esa avidez por leer. ¿Será por el IVA, por los autores que no terminan de seducir con sus historias? Manuel nos responde en esta entrevista, la cual transcribimos completa para ustedes.

Manuel, vemos que estás en una feria internacional lanzando tu nuevo libro. ¿Cómo se te da este nuevo desafío en tiempos tan distintos debido a la pandemia del coronavirus?

Bueno, asisto ya a la Feria Internacional del libro de Lima desde el 2009. Fui con mi primer libro que era una recopilación de mini ensayos que se originaron durante los años que fui columnista del desaparecido diario La Nación; en dicho medio escribía una columna semanal que se llamaba “Por Fuera del Poder” y ahí el libro tomó ese nombre. La feria del libro de Lima la conozco hace mucho tiempo y la verdad es que esto me posibilitó presentar años tras año mis ya 9 libros publicados, darme a conocer de alguna forma en Perú con mis obras y, además, poder ser invitado a otras ferias de libros del interior de Perú.

Soy parte además de la casa editorial “Gambirazio.ediciones” donde alojo algunas de mis obras en formato digital en las que se incluyen “THC”, mi última producción literaria y “Brujos, Magia y Conciencia, de los curanderos del Ucayali” y desde ahí nace también la posibilidad de poder estar en esta 25° Feria Internacional del Libro de Lima en formato virtual, producto del Covid-19. 

No es la primera obra que publicas ni mucho menos. ¿Cómo ha sido publicar de manera independiente?

Siento que ser independiente tiene ventajas y desventajas, las ventajas es porque tú eres tu editor, tu distribuidor y quien sabe lo que se hace con su producto literario, dónde lo lleva o retira, quien tiene el control de la edición y sabe perfectamente cuánto es su valor base y las ganancias a la hora de hacer la suma; está más allá de ser un oficio, termina siendo mi trabajo y por él me debo generar el día a día. Por lo mismo, me verás ofreciendo por mis plataformas de RRSS mis libros, promocionando mis letras y armando mi campaña marketera. Sé que si publico 1500 ejemplares sabré dónde están, tendré el control total y no estaré esperando que a los 6 meses la editorial te diga: “se vendieron X cantidad”, y debes creer porque seguro que ésa es la realidad, entendiendo además que una editorial no solo te publica a ti sino que a varios otros autores, y al distribuirse en una serie de librerías pasa a ser parte de un catálogo, que si no pegas -ya sea por estilo literario o por título-, los miles de otros libros te dejan placé, y puede que esto lleve a tu libro a quedar postergado a un cajón de retazos “sacar a luca”.

La presentación de Manuel Capitán Cianuro en su propio canal de Youtube. (Al final de esta nota entregaremos todas las direcciones de RRSS de este grandioso escritor)

La desventaja de estar en la autoedición, es porque puede que no llegues a todos los medios que desearías y muchos desconozcan de tu obra; pero para eso está tu tenacidad y capacidad de sacar la cabeza en medio de este océano de letras y decir “aquí están MIS LETRAS” …en eso sé que he logrado avanzar más que muchos, incluso quienes tienen sus obras en Editoriales rimbombantes. Además, en Chile, como ya conozco su público lector, o sea que sé que se consumen pocos libros, por lo cual la autoedición puede ser muy competitiva si se maneja bien. Pablo Huneeus es un ejemplo, por mencionar a alguien.

En estas ferias de libros, o en el mundo de las letras, ¿a quién recomiendas hoy en día que a tí te haya provocado con su escritura?

Tengo varios autores, jóvenes y no tanto que están en esa etapa de incursión en las letras y ya se nota que si se dedican en serio lograrán salir del cascarón; por ejemplo, un novelista de Bogotá: Julián Silva, tiene dos novelas y una serie de artículos y relatos, es muy prodigioso en su forma de moverse por las letras. Luego pienso en Julio Martín García, otro novelista español que, de verdad, es interesante conocerlo y ver cómo va generando una carrera literaria que sin duda España sabrá conocer y otras muchas latitudes. En México descubrí a un poeta que se los recomiendo de verdad: José de la Serna; en verdad es un tipazo que sabe adentrarse en la poesía social, romántica, propia de su pluma, de lo bueno que conozco por México. Luego a Claudia Salazar, peruana radicada en Nueva York, una muy buena novelista que sabe llevarte a diferentes situaciones y te adentra en sus historias en forma envolvente; ganadora del Premio Las Américas 2014 por su primera novela “La sangre de la Aurora”. Otro grande de las letras en mi buen amigo y poeta peruano Marco Martos, premio nacional de poesía del Perú. Si no lo han leído se los recomiendo. Al final, hay muchos buenos exponentes de la escritura, en Chile destaco a la señora Eliana Segura Vega, poetisa de Cauquenes; de lo mejor que he leído y conocido en el Chile actual, y de Argentina un creciente cuentista que estará en mi presentación del 26 de Agosto en la Feria del Libro Virtual: Luis Seroni (escritor y ex combatiente de la Guerra de las Malvinas), con dos libros publicados es, sin duda, uno de esos que está creando desde su experiencia letras con sentido. Bueno, se me quedan varios en el tintero que sin duda son buenos, no porque lo señalé yo, sino porque son apuestas propias desde sus letras.

¿Y qué tal va la competencia -por decir de alguna manera- con los escritores “editorializados”?

¿Sabes? En lo personal no siento que debo competir con nadie; no es mi tema, lo mío es escribir, darme a conocer y traspasar fronteras para que las letras sean más que quien las escribe. Eso es lo que quedará al final de mi ruta literaria. No veo necesidad de competir con nadie, aunque uno sabe que hay sombras en el camino, como todo oficio; hay envidias, te ven como amenaza y esos que en algún momento te desecharon porque sentían que eras un NN de las letras te comienzan a buscar, pero claramente no estás ya en ser parte de su búsqueda. Llegaron tarde.

Por eso mismo no me ubicaría en competir con nadie, no me gustan los concursos literarios, que son legítimos y claramente hay quienes les posibilita una plataforma de darse a conocer, pero poner un texto a competir está fuera de lo mio, es como decir “quién la tiene más grande…”

Oye, Capitán Cianuro, por favor…

Me refiero a la trayectoria… no seas mal pensado.

Ah. Ya entiendo. Entonces, ¿cómo ha sido tu relación con el mundo de los escritores nacionales actualmente?

Siempre trato de que sea buena; como te decía anteriormente hay quienes se sienten más que los muchos y esos “muchos” sabemos que son igual que todos.

¿Dónde lo notas?

Cuando salgo a ferias internacionales; en Chile, por medio de las diversas organizaciones gremiales de libros, hacen participar a escritores de sus gremios, y cuando pisan esos eventos uno ve que… ¡no tienen o escasean de público!, que pocos les conocen y ahí cae un poco el ego desarrollado acá adentro, ya que cuando te sientes el hoyo del queque y entras en otros escenarios verás que no eres más que un escritor más.

Mira te pongo un ejemplo: a Jorge Edwards le conocen mucho en Perú, llena un salón para 800 personas y más, un acierto tenerlo entre los invitados literarios de una FIL de Lima (hablo de años atrás). Luego, el mismo Jorge Edwards se presentó en la FIL de Buenos Aires y, la verdad que tuvimos que irle a acompañar a la sala, nadie le conocía y no superamos, entre “las galletas” incluso, las 10 personas.

El caminar en paralelo en diferentes zonas geográficas más allá de tu país es muy bueno. Cuando me preguntan “¿cómo te va con tus libros?” respondo que bien, porque me muevo bien en México, Perú, Argentina, Colombia y… ¿Sabes? En Chile cuesta mucho que te inviten, porque si es una feria regional quieren figuras que les da plataforma el mainstream, los emergentes o que no les traerán público, son poco llamados; ahora lo podría entender si las ventas se reflejaran en aquello, pero como somos una sociedad donde el libro se consume poco, el tema de llevar a una “figura literaria” no es relevante a la hora de cerrar cajas. Hay que entender que la promoción a la lectura es paupérrima, la gente no se engancha en la lectura, pero hay todo tipo de factores que influyen, desde las políticas educacionales, maya curricular, hasta mantener el absurdo IVA del libro.

Vengo desde el año 90` conociendo lo que es el IVA del libro, de no suprimir, y en cada reforma tributaria eso no se toca; claramente los gremios no han sabido tampoco patear la mesa, solo son grupos de amiguis que arman sus ferias y de ahí no salen, son gremios muy básicos y, la verdad, que cuando además están todos peleados no hay ninguna posibilidad de generar un frente común para afrontar este tema con seriedad y sin temor a que se les quite el patrocinio a la hora de generar sus ferias de libros.

La supresión del IVA tampoco será eficiente si no se parte de la base de una buena promoción a la lectura; aunque tengámoslo claro: quien lee crece, aprende, deja de creer en lo establecido, se cuestiona todo, se hace un ser despierto y eso a nadie de los que amasan poder les conviene… mejor que vean TV y se mantengan en la línea de crear idiotas desde la pantalla.

¿Crees tú que hay preferencias dentro de los organizadores de ferias o encuentros literarios con algunas editoriales?

Siempre es así, yo invito a los míos primero a la fiesta, luego a los buenos o los mejores. Oye, a Bolaño, que muchos te pueden decir “pero como no lo has leído”, se hace popular y material de lectura después de muerto; se tuvo que ir de Chile, así como a Gabriela Mistral en su momento le pasó lo mismo. ¡Cuántos años después del Premio Nobel le dan el Premio Nacional de Literatura! Te menciono esto porque claramente acá ninguna de las organizaciones tiene mucha claridad de para qué están y seguirán avanzando no del todo bien, hasta que se propongan lineamientos a nivel de país y no de provincianos. Imagínate: Chile tenía una feria internacional de libros dentro de las mejores de la región. ¿Y qué hicieron? Se pelearon todos, la feria se debilitó y hoy no es más que una muestra muy extraña que no se logra sostener. ¿Qué pasó ahí? Egos, peleas de infantes… no quiero entrar a analizar mucho, pero sí, creo que muchos lo tenemos claro.

Al final, las editoriales pueden hacer bastante, pero su esfuerzo  es muy “a la chilena”, parten como caballo inglés y llegan como el burro de feria. 

Hablemos de tu última obra, ¿qué puedes contarle a la gente?

Mi último libro es una obra con una serie de relatos y cuentos se titula THC, Tramas historias y cuentos.

Hace unos años, publiqué LSD: lugares, situaciones y destinos, un libro de relatos que jugaba con las siglas de aquella sustancia psicodélica que para muchos representa el pasaporte hacia viajes inéditos y experiencias extremas. Hoy, con este nuevo libro de título polémico -pero seductor-, invito a sumergirnos en una obra poblada de relatos urbanos. Esta vez, repito la fórmula con THC: tramas, historias y cuentos. Ahora, el juego de las siglas alude al componente de la marihuana y comparte con esa planta mística el poder para arrancarnos de la rutina con veinte cuentos breves en los que se abordan relatos de viajes y reseñas de personajes entrañables.

Para Chile es una auto publicación que he estado vendiendo en tiempos de pandemia con mucho ahínco y esfuerzo; pude hacer mi edición gracias al respaldo de “La Polla Literaria”. Y en Perú, Gambirazio Ediciones presenta THC en formato digital, adaptándonos a las exigencias que los nuevos tiempos imponen y haciendo que un libro tan ameno y práctico ya en su presentación física, sea todavía más portátil y oportuno en su versión ebook. Advierto que no se encontrará una apología a la yerba, pero el efecto estimulante y revitalizador está garantizado.

Manuel Capitán Cianuro posa frente a una multitud en el Love Parade de 2006 en Santiago

El Capitán Cianuro nos muestra su mapa de ruta de la rebelión en Chile.

Por cierto, no se me podía escapar la Revista ChileLibre: y es que, a medida que van transcurriendo las columnas y el tiempo, me doy cuenta de las similitudes que hay en varias situaciones de nuestro pensamiento. No dejo de ir al abordaje sobre este punto.

A través de nuestra revista, me he podido enterar mucho más de tu pensamiento sobre la causa mapuche, sobre la rebelión popular de octubre… y tantas otras cosas. ¿Cómo crees que vaya encaminado este movimiento social? ¿Es un todo, o son dos cosas diferentes?

Mira, insistiré en que siempre las muchas acciones terminan en una gran reivindicación; así parten los procesos sociales, las revoluciones… es cosa de leer algo de historia y saber cómo y por qué la gente termina después del hastío generando una molestia colectiva y un estallido de proporciones. Es cosa de ver lo que pasó en su momento en Francia -no hablo de la revolución francesa-, sino de la exploción de los Chalecos Amarillos, que no son los fachos locales que hacen como siempre la del loco. Antes, la Primavera Árabe; el mundo se mueve porque los que están dentro de la casa redonda se fastidian de ser tratados como alienígenas, patipelados, comeguaguas… y todos los apelativos que surgen de la casta dominante, esa que además está en el poder por circunstancias muy elementales de la democracia tutelada, en donde dos frentes, al más estilo Republicano y Demócrata yanqui, se turnan la cuotita de poder.

Chile despertó… no sé si todos, pero una importante parte de esta sociedad y, aún a pesar del confinamiento, sigue despierta; creo que puede tener algún anestésico local… pero los mismos ineptos que manejan el poder se encargan de mantener viva la rabia, generando toda la odiosidad de un estado de terror en la zona del WallMapu; a nadie que se precie de persona normal le podría parecer normal -valga la redundancia- lo que por décadas se genera en contra de ese pueblo-nación tan propio nuestro, pero tan maltratado por nosotros mismos a la hora de no tener políticas claras, de seguir usurpando sus tierras, dándoles adjetivos calificativos de la peor leche… entonces, hay un Estado-gobierno que no entiende qué es lo que está pasando, se distancia de su pueblo y se crea esa élite política que no sabe ni el valor del precio del Metro. Luego, te mandan -para más joderla- las famosas cajas de ayuda y estas son pensadas con la receta de quién sabe quién y hacen que cunda más la molestia. Si no estuviese el freno del Covid-19, es muy probable que estuviéramos sin el presimiente que habita La Moneda. Aunque sabemos que los que hacen de oposición son también oportunistas en alguna gran medida y siempre estarán dispuestos a tirar un salvavidas: ya lo hicieron el 15 de noviembre con su famoso “Acuerdo por la Paz” -porque así lo denominaron-, le creyeron a Piñera la “guerra contra el enemigo poderoso” llamado Pueblo; hasta en eso hay clara molestia, es como cuando todo está tomando un ritmo y “el diablo mete la cola”, diría mi abuela.

La portada de su nuevo libro

Si el wingka y el Mapuche logran mirar a este territorio como una gran Nación donde la multicultura se imponga y seamos capaces de dar autonomía a los que deben tenerla, seguro que podremos construir una nueva gran nación; mientras estemos en veredas distintas, en cuadras diferentes y nos llevemos como buenos y malos, esto es muy complejo de abordar. Difícil tarea la de las generaciones futuras, pero siempre se puede más; y si no, pregúntenle a Nelson Mandela o Mahatma Gandhi: cuando el bien común se impone por sobre la mezquindad de unos pocos todo se puede lograr.

¿Crees que como país estamos preparados para enfrentar los procesos que se avecinan?

Como país estamos preparados para muchas cosas y también sorpresas; no olvides que somos un país sísmico, o sea siempre estamos en movimiento; sabemos sobreponernos incluso a una dictadura cruel y despiadada que nos marcó una historia de la que no había precedente alguno. El tema está en cómo nos manejamos, seguimos sacando “ciegos a mear”, mantenemos diputados como la (María José) Hoffman o senadores como “el raspa-ollas” de (Iván) Moreira. Si esa es nuestra lógica estamos muy lejos de enfrentar un nuevo Chile.

Pero está claro que hay un cambio paradigmático en este 2020: el Covid-19, más allá de lo perjudicial que resulta para la salud de la población, vino a desnudar una serie de mentiras que tenemos asumidas como realidades sociales y anormalidades que habíamos instalado como normales. Por décadas normalizamos que los servicios básicos fuesen privados y que en manos de estos privados funcionarán mejor; error, no por ser privadas las cosas mejoran y lo vimos además en lo que es la salud, las pensiones miserables y el famoso “sistema previsional”, tantas cosas erróneas que debemos corregir y no seguir permitiendo. Este tiempo de confinamiento es también, de alguna forma, mirarnos para adentro: preguntarnos dónde estamos, cómo nos estamos haciendo cargo de la sociedad que arrastramos hasta antes de la explosión social.

Si logramos sacar provecho de este tiempo de encierro, de esta prisión preventiva -donde también comenzamos a apreciar la libertad-, de seguro que sí estaremos preparados para afrontar el devenir que se aproxima; de lo contrario, estaremos volviendo a esa anormalidad que hasta el 18 de Octubre era justamente no normal.

Estamos convencidos que la literatura -y muchos escritores actualmente- no pueden restarse de este proceso. Pero, en tu opinión, ¿cómo crees que pueden ser más funcionales dentro de este nuevo proceso social?

Que escriban más, que sean capaces de abrirse a dibujar la historia que están viviendo y que han sido testigos de vivir; que se dejen de ser políticamente correctos a la hora de decir lo que es pan y vino, adornar la realidad con palabras rimbombantes es retraerse de lo que está pasando. Somos los articuladores de las letras de lo que se está viviendo: así lo fueron muchos quienes escribieron en su momento la historia, y no me refiero a los asesinos que muestran la historia a su antojo y tratan de exculparse de su responsabilidad.

Con nuestras armas de las letras podemos hablarles a muchas generaciones de lo que que pasó y pasa hoy, si no sabemos sacar al menos una frase que refleje esto que nos pasa, creo que no somos escritores, solo somos saboteadores del teclado o de la pluma.

Si tuvieras que escribir la historia de este proceso, ¿lo harías en prosa o en verso?

Me encanta el verso, vibro con la poesía, siento que se puede escribir una epopeya lírica sin temor a dejar fuera cada detalle. Soy de los que se imaginan en medio de la batalla escribiendo detalles de ésta, de la misma forma relatando desde la poesía una hermosa situación social que no solo sea generada en la violencia o desazón sino en esa forma de vernos como iguales. En algún momento me costó definirme como poeta; hoy no solo me defino, sino que siento que la rima es lo mío y, claramente, si tuviese que escribir esta historia lo haría en verso… Soy un poeta que no tengo arraigo ni destino, solo navego por este camino hasta donde las letras me dejen avanzar, luego se quedarán ellas en este mundo alentando a otros a tomar mi posta y escribir su propia historia y afán.

A Manuel Capitán Cianuro, como le gusta que le llamen, lo pueden encontrar en sus redes sociales:

En Instagram: @capitancianuroescritor

En su fanpage: https://www.facebook.com/MARAMAOPA

En Twitter: @capitancianuro

O en su canal de Youtube: Capitancianuro

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