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Un cártel que se apropió del gobierno

MIENTRAS PERMANEZCA esta derecha gobernada por la mano funesta de Tatán Piñera todo corre riesgo y peligro; más aún cuando en el segundo piso está enquistado Larroulet y como ministro del interior un hombre vinculado a Colonia Dignidad y las violaciones a DDHH. Alcalde designado de Pinochet, partidario del golpe de Estado de 1973, parte dura de la UDI, no me queda más que pensar que Piñera hipotecó su gobierno para que estos fueran quienes administraran mientras él hacía negocios con China y el 5G. Hasta quién sabe qué otros entuertos nos encontraremos en un futuro no lejano.

Es de entender que un grupo de la UDI levantara la figura de la Pepa Hoffman como la posible candidata a la mesa interna de ese partido en reemplazo de la actual presidenta; no es sólo una de las muchas malas determinaciones, sino además usando como fuerza golpista el privatizar TVN y Codelco. Esas son cartas que siempre verán como posibles a la hora de seguir desvalijando el Estado. Que se pretenda privatizar el canal Estatal -que ya en su forma de operar es bastante parte de la competencia de los otros canales privados- no es ninguna sorpresa, menos cuando en el anterior gobierno de Piñera acabaron con el diario La Nación, se deshicieron de la Imprenta “Puerto Madero” y entregaron la plataforma online a un sobrino de la actual alcaldesa Evelyn Matthei. Ahí acabó el diario La Nación, ése que fue creado en 1910 por Eliodoro Yáñez, sin duda fue la única promesa en campaña que Piñera cumplió en ese gobierno.

Más allá de esa privatización, los deseos de pasar Codelco a manos privadas es algo que se pretende por un sector de la derecha hace bastante tiempo, y aunque hoy sea una empresa más dentro de las grandes transnacionales que operan en Chile en el mundo de la extracción de cobre no deja de ser importante y fundamental a la hora de armar el sueldo de la nación, entendiendo que muchos recursos naturales están -gracias a esta derecha y a los que se complacieron con la dádivas del sistema en los gobiernos de la concertación- entregando a privados; si hasta el mar está de alguna medida en manos de familias poderosas gracias a la tramposa Ley de Pesca. Muchas empresas que debiesen estar administradas por el Estado, o al menos conformar una suerte de convenio mixto, administradas y reguladas, mas se prefirió hacer que los “amiguis” fuesen secuestradores de estos recursos, que con la avaricia de ese empresariado deleznable nos siguen dejando sin nada. La lógica del explotador: buscar cómo solo tener explotados, creando leyes severas y lejanas a la masa laboral, garantizando lo privado por sobre el bien común y bienestar o, al menos, mejor calidad de vida a la hora de pensar en los ciudadanos de a pie. Claramente la masa, para este grupo de empresarios y administradores del poder, es eso: masa que no piensa y solo debe actuar para hacerles crecer la pirámide.

El modelo está en su peor momento, desnudo a los ojos de la mayoría, todo lo pensado y prometido se fue al carajo, los patrones que mostraron como una suerte de manual de cortapalos para ser implementados en otros Estados y gobiernos, se terminó viendo que todo era un patrón cojo, deficiente, sin resolución a la hora en que la chusma se agita y despierta.

La explosión de Octubre no sólo deja al descubierto 30 años de malas políticas por parte de todo el abanico político que sirvió de consolidador del neoliberalismo en sus gobiernos de pseudo izquierda acomodadiza y de esta derecha nefasta; acá no hay buenos y malos, hay un cúmulo de gente que vio la oportunidad de asegurarse en el poder y servirle a los que hacen el negocio oscuro a costa de los otros muchos serviles, entendiendo eso sí que en los explotados siempre deben existir, ésos que les agrada sentirse así y dan pie para que los explotadores existan.

Codelco es una empresa que debe seguir en manos del Estado, en manos de todos los chilenos; lo que es bueno para la UDI y el empresariado que les mantienen la caja, es malo para Chile. Cada vez que vemos una medida nacida de este partido de extrema derecha siento el temor de que ellos -por la desinteligencia de los otros- lleguen al poder; porque si hoy estamos mal, ni imagino como se estaría en manos de este cártel político.

En las últimas semanas han metido también la cola en el conflicto en contra el pueblo-nación Mapuche, con declaraciones destempladas, trasnochadas y acompañando al gremio más ruin de Chile, el empresariado camionero, esos que el cartel de golpistas no se lo podrán sacar nunca; esos que cortan carreteras y en La Moneda se les recibe en forma de premio, cuando la misma UDI con votos de colegas de la concerta no hace mucho promueven y aprueban la “Ley Antibarricadas» que considera un delito de obstrucción del tránsito; pero esto no aplica para el gremio de sus “amiguis”.

Cuando hoy veo al candidato eterno UDI, siendo panelista hasta del canal San Carlos, ya viejo, canoso, corroído, con esa sonrisa como haciéndose el bonachón… Sí, ese que escribió el libro “La Revolución Silenciosa” a fines del ’87 -por cierto, financiado por Codelco, la misma empresa que hoy pretenden privatizar sus cercanos amigos militantes-, un libro que muestra las bonanzas del sistema económico impuesto en dictadura y que hoy claramente estaría en las mismas condiciones que la constitución del 80,´es decir, para ser arrojado a la basura.

Cada momento que nos acercamos a las tomas de determinaciones como país, esta tropa  de extraños seres se apropian del Estado, tratan de armar todo a su antojo, pretendiendo incluso modificar lo que está acordado para el plebiscito, dejando fuera la opción de Convención Constituyente, por costos elevados como lo han argumentado; o sea, sabiendo que perderán por paliza su opción del Rechazo, pretenden una vez más dejar todo cocinado para que la próxima Constitución sea solo un canapé de entretención para la chusma que el 15 de noviembre se les pudo afilar con el mentado “Acuerdo por la Paz”. Dejar actuar a la UDI es dejar actuar a los seres más peligrosos y deleznables del país, esos que todo lo han regado de malas energías, donde o piensas como ellos o eres comunista o resentido, muy comúnmente ocupado este apelativo a quienes estamos pidiendo cambios de verdad o nos instalamos en veredas opuestas. Bueno, así son los extremos, de ellos hay que cuidarse, son capaces de mucho, una suerte de fanatismo casi religioso, que harán lo que esté en su posibilidad para impedir que su modelito se derrumbe. De todos depende que esto no tenga ningún asidero posible y que al final del mandato de Piñera, este partido se vaya con él, ojalá termine solo en un mal recuerdo de los muchos malos recuerdos que nos quedan aún de la dictadura, nunca olvidemos que hay muchos cómplices pasivos que ni por curados les salió la gracia de ser parte civil de esa dictadura donde los únicos que desfilaron por tribunales fueron los milicos, cuando una parte no menor eran civiles, como el propio ministro del Interior.

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