EL AUTOCUIDADO es muy necesario, y es claro que la gran mayoría lo aplica; sabemos que detrás —igual— hay una manera de utilizarlo en forma grosera por los grupos de poder, especialmente por los gobiernos que han logrado usar este control de masas a discreción y sin asco.

Que el virus existe, cómo ponerlo en duda, pero que las medidas han sido la mayoría absurdas o poco adecuadas —algunas abusivas e improcedentes— eso tampoco se puede dudar.

Las cifras se falsearon desde un principio: un ministro que decía que todo lo estaba haciendo y bien, desde generar arriendos ridículos como el de Espacio Riesco, hasta mentir en el número de fallecidos fue de lo más grosero y penoso que se puede relatar en este año de pandemia que ya se cumple. Tantas medidas que fueron a destiempo, sin control real y luego tratando de culpar a la gente de no cumplir aquellas que, por cierto, ellos mismos como autoridades hicieron poco o nada de caso. En ejemplos no nos quedamos cortos: Piñera, fotografiándose en zona de cuarentena frente a la estatua de Baquedano, en plena Plaza de la Dignidad y en una comuna con cuarentena; luego pasea por una zona costera sin mascarilla. O sea, la primera autoridad desdiciéndose de sus propias medidas que su gobierno implementó —desde el Ministerio de Salud— y luego desde ahí terminan culpando al ciudadano de a pie, afirmando que no cumple, que no usa las medidas en forma apropiada o tienden a desentenderse… cuando los malls abren como si nada, el Metro se mantiene permanentemente sin problemas, se debe entender que dentro de este medio de transporte el virus no resiste y todo ahí se transforma en un espacio inmune para las personas.

A un año de iniciarse la psicosis de la pandemia se puede resumir que la gente fue no toda presa del miedo, que los medios de comunicación tradicionales se dedicaron a jugar como siempre al jueguito de la autoridad, que estos trataron de convertir a los unos policías de los otros. Me recuerdo cómo una locutora de una radio digital pedía que si alguien descubre a un vecino infringiendo las normas sanitarias le denunciara a un número que implementó la PDI para estos casos; o sea, sapos en el vecindario.

Luego, la medida más absurda de todas: tomar la temperatura, como si una persona con más de 38 grados le fuera fácil salir a la calle; y bueno, el mentado toque de queda es de lo más aberrante que existe. Primero, porque no pueden pensar que el virus dejará de atacar de noche si hay toque de queda; lo segundo es que se sabe que esto no es una medida sanitaria, sino solo una medida de control: los gobiernos como el de Sebastian Piñera desesperado en su mala gestión busca de dónde agarrarse para frenar la movilización social, y qué mejor que tomarse de esto para seguir generando cierto control. Ellos, que perdieron todo tipo de autoridad y lo único que les hace efecto es reprimir y tratar, desde ese nicho, controlar. Lo que más me llama la atención es cómo se adormecieron los movimientos sociales y nadie levanta la voz para que el mentado toque de queda se acabe de una buena vez. No puedo pedir a la oposición parlamentaria que haga algo, porque esa sí que permanece atolondrada: el comité de expertos son otros que le llevan las de abajo al desgobierno y el Colegio Médico actúa con una ambigüedad que también es difícil de comprender. Pedir el fin definitivo de una medida absurda y poco clara corresponde sin duda a los miles de personas que aún no terminan de entender el para y por qué tal medida.

Entiendo que si hay en cada fase una serie de normas y que la fase 1 ó 2 llevan implícitas una serie de restricciones entre las cuales se priva de la libre circulación ya sea en fase 1 y, los fines de semana, en fase 2. Entonces ¿para qué mantener esta medida que sólo trae incertidumbre, y entendiendo que además hasta los aforos están estipulados? ¿Dónde está el fin u objetivo de esta medida que no se sostiene, además, constitucionalmente?

En Holanda, un tribunal de La Haya ordena levantar el toque de queda impuesto hasta el 2 de marzo; el argumento esgrimido es que la pandemia no puede calificarse de emergencia; es el primer país que, al menos, discute esto y un tribunal vela por las libertades individuales. En varios países la medida no existe, es el caso de Alemania, Portugal, Hungría, México. El Reino Unido tampoco lo aplica pero, a cambio, mantienen el cierre de fronteras. Bélgica y Suiza imponen toque de queda a sus zonas fronterizas; en algunos Estados de EE.UU. sí se aplica y en otros muchos, no.

Nada indica que sea una medida apropiada o que ella disminuya los casos de Covid-19 o que esto sea una medida sanitaria efectiva; entonces no se entiende por qué Chile deba seguir por un año manteniendo esta absurda medida. NO MAS TOQUE DE QUEDA.

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