Pelotudos

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HOY DOMINGO LEÍ LA COLUMNA de Joe Black en El Mercurio indicando que los adultos en la pandemia se han comportado como niños que no hacen caso de las instrucciones que da la autoridad. Muy en desacuerdo con sus palabras escribo esta columna donde dejo claro que los niños sí han estado a la altura de los tiempos que vivimos y han sacrificado lo más valioso que tienen en la vida que es su propia niñez a causa del Covid-19 y, también, de los adultos que están a su cargo y que siguen dejando mucho que desear.

Producto de la pandemia se hizo necesario la implementación de medidas de control de la movilidad que tienen un objetivo muy simple de comprender que es frenar los contagios para que las personas no se enfermen y evitar que los que están dentro de los grupos de riesgos se mueran… ¿podría ser más claro y a la vez más importante la razón que sustenta las medidas tomadas…? Me parece que no.

Bueno, los niños lo entienden muy claro; si usted, querido lector, les consulta a los pequeños que tenga cerca le explicarán con manzanitas lo importante que es cuidarse para proteger la salud y la vida; sin embargo, los que no entendieron el mensaje fueron los adultos entre los 18 y 60 años y tienen —ante la pandemia— comportamientos que podríamos denominar como infantiles, pero está claro que son francamente pelotudos.

Los pusieron en cuarentena, pero los pelotudos salen igual; les implementaron un sistema de permisos para salir cuando quisieran hasta para pasear al perro… pero los pelotudos no sacaban el permiso y, entonces, comenzaron las amenazas de castigos por no cumplir las reglas.

Después se les indicó que debían tener distanciamiento social, pero los pelotudos no entendieron, por lo que hubo que hacerles marcas en el piso, de igual manera como se hace en los colegios para el baile del 18, para que supieran dónde diablos debían pararse… adivine qué… los pelotudos se aglomeran igual, pegados unos a otros.

El tema de la mascarilla es digno de un estudio, ya que después de explicarles mil veces su importancia y gastar recursos en videos y tutoriales de su uso correcto, los pelotudos la siguen usando en la barbilla, colgando de una oreja o simplemente no se la ponen; de nuevo, a amenazar con castigos y multas para aquel a quien el inspector sorprenda sin el uso correcto.

Se les pidió a los contagiados guardar cuarentena y quedarse en casa, pero salían a pasear y tomaban micro y metro para ir a la horrible Plaza de Armas. Entonces, empezaron a tomar la temperatura en todos lados a modo de prevención y, como guinda de la torta, esta última semana supimos que muchos tampoco declaran sus contactos estrechos y/o indican que son ermitaños que viven solos.

Se les explicó a los niños que no deben ir a clases porque hay un riesgo de contagio y aunque extrañan a sus compañeros y están aprendiendo poco y nada lo aceptan mientras que los pelotudos no paran de reunirse en grupos con vecinos para hacer asados o fiestas clandestinas por todos lados y todos los días.

Como los pelotudos no son capaces de entender que un bien esencial es sinónimo de ‘alimentos’ y ‘elementos de higiene personal’ hubo que hacerles un listado —con nombre y apellido— de qué era lo esencial y ponerle bandas con letras rojas de ‘Peligro’ a lo que no era esencial para que pudieran entender.

Les dieron a los pelotudos una banda horaria para hacer deporte, salir a pasear o ver si el pasto está más verde en la casa del vecino, son 3 horas hasta la 09:00 am y… ¿qué cree usted? A las 11 y media de la mañana todavía andan trotando.

Terminó la vacunación de los adultos sobre los 60 años con un excelente nivel de asistencia; empezó la vacunación del segmento de los pelotudos y son miles los que no van a vacunarse pese a que la cuestión es gratuita y podría salvarles sus vidas.

No se puede sindicar el comportamiento que la población adulta de nuestro país ha tenido como si fuera infantil porque un niño es capaz de entender, de empatizar con el resto y de seguir instrucciones y reglas cuando se les explica el porqué de las cosas.

Nuestro comportamiento ha sido pésimo, poco colaborativo e individualista, y no va a cambiar porque está alentado por un gobierno que no ha sabido marcar una directriz clara, tener mano dura y sancionar de manera ejemplar a quien incumple las reglas y por el otro lado una oposición ávida de poder que entre más enfermos y muertos haya, mejor, ya que así podría ser que los mismos pelotudos que votaron por las actuales autoridades los devuelvan al gobierno a fines del 2021.

Así ve las cosas un pelotudo común y corriente.

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