¿Feminismo o Misandria?

EL FEMINISMO, como concepto, carece de odio o resentimiento hacia el género masculino; el feminismo es el principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre (según la RAE), y —por definición— busca la equidad.

Sin embargo, últimamente la polarización en la ola feminista —específicamente sobre si la convocatoria a la marcha de #8M deben o no ser exclusivamente mujeres— ha ido tomando una tendencia separatista con consignas llenas de discriminación y odio.

Eso ya no es feminismo, no es exigir equidad, es —en parte también— violencia de género en una versión mucho menos dañina quizás, pero sigue siendo eso: un extremo sexista. El término correcto es Misandria.

Misandria es el odio hacia los hombres; su contraparte es la Misoginia, que es el odio hacia las mujeres. Lo que debemos entender y recordar, entonces, es que la lucha hoy no es de género, sino que de clase.

Hoy se lucha para que mujeres y hombres tengan pensiones dignas; para que niñas y niños tengan una educación de calidad; para que enfermas y enfermos tengan salud de calidad.

Es una lucha por dignidad, por el respeto de los Derechos Humanos de mujeres y hombres y todas las tendencias sexuales y géneros que existen y quieren existir. Sin duda, existen reivindicaciones propias de cada género; para eso habrá tiempo una vez que la dignidad se haya hecho costumbre.

Pero, aquí y ahora, las diferencias sexistas deberían ser un problema secundario y de menos importancia a lo que es una demanda transversal. Hoy, no podemos perder tiempo en discusiones sexistas; no mientras nos sigan matando, torturando, mutilando y encarcelando a mujeres y hombres por igual. No mientras estén violando y violentando a niñas y niños por la violencia de Estado que hoy es sistemática, contumaz y transversal; no de género.

La lucha es de todas y todos.

Las compañías aseguradoras de Rentas Vitalicias, y el anuncio de Demandas Internacionales contra el Estado por el Tercer Retiro

Una cortina de humo que se desvanece con un soplo, cual huracán tras el aleteo de una mariposa…

EL PASADO 20 DE ABRIL del presente año, se publicó en el Diario Financiero una noticia que daba cuenta que el constitucionalista Francisco Zúñiga —fichado por las Compañías Aseguradoras de Rentas Vitalicias— advirtió que éstas pueden ejercer acciones legales contra el Estado en tribunales locales e internacionales, ello en el contexto del proyecto del Tercer Retiro; asimismo, las Compañías Aseguradoras de Rentas Vitalicias (C.A.R.V.), por medio de Mario Gazitúa (Presidente de la Asociación de Aseguradores), manifestaron tal tesis en el contexto de la comisión de Constitución del Senado mientras se debatía en torno al retiro de las rentas vitalicias. (Temática que era de especial preocupación para el Diputado Andrés Celis, según lo manifestó públicamente en la televisión abierta, sin perjuicio de que votó finalmente a favor del tercer retiro).

Lo sostenido por Gazitúa y su gremio y por el constitucionalista contratado al efecto, es algo nada más alejado de la realidad, y es necesario que en virtud del Derecho Social a la Verdad —reconocido por la Corte I.D.H. en el fallo del Caso Bámaca Vs Guatemala— hagamos un análisis serio y fundado de esta amenaza velada de acciones internacionales, que a nuestro juicio buscan desesperadamente dar pábulo para evitar que a los chilenos llegue su tercer retiro de las AFP.

Los fallos de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (Corte I.D.H.) disponen que la Convención Americana (C.A.D.H.) es Lex–Specialis, por lo que en su carácter SupraConstitucional (Caso Hilaire Vs Trinidad y Tobago; Caso Gelman Vs Uruguay) prevalece sobre cualquier otro tratado firmado por los Estados signatarios del Pacto, ello conforme lo establece el fallo interamericano del Caso de La Masacre de Mapiripán Vs Colombia (más todas sus sentencias formativas, anexas y complementarias).

Por otra parte, tenemos que conforme a la ‘Extensión Horizontal de las Garantías de la C.A.D.H.’ ’Plena Vigencia de las Garantías Interamericanas en las Relaciones Privadas’— (doctrina del  Juez Antônio Augusto Cançado Trindade, en el fallo de la Corte I.D.H. del Caso Blake, adoptada posteriormente de manera unánime por la Corte I.D.H.), las violaciones al Tratado cometidas por privados contra otros particulares, en complicidad con el Estado, o con su anuencia, permisividad, aquiescencia, culpa, dolo o mediando la ’Falta de Legislación’ u ’Operatividad Jurídica Adecuada’, tienen el régimen asignado para las vulneraciones al ‘Corpus Iuris Interamericano’.

Luego, tenemos que las C.A.R.V., están en una actual ‘Quiebra Técnica’, de lo que dan cuenta 2 entrevistas de Joaquín Cortez (Presidente de la Comisión para el Mercado Financiero —C.M.F.—) en 2019; el Comunicado del Banco Central Europeo en 2019; el Informe de Joaquín Cortez al Congreso en la semana del 24 de abril de 2020 (a propósito de la tramitación del Proyecto de Ley para la Suspensión del Pago de Cuotas de Créditos Bancarios —especialmente Hipotecarios—) en que reconoce la precariedad patrimonial de liquidez de las C.A.R.V.; y la declaración de Mario Gazitúa (Presidente de la Asociación de Aseguradores) del 20 de abril de 2021, en que manifestó que no tienen la liquidez para afrontar estos anticipos (Por lo que Manuel Riesco —Cenda— puso el grito en el cielo, con justa razón).

La actual ‘Quiebra Técnica’ de las C.A.R.V., se debe a que sus activos están considerablemente sobrevalorados y sus pasivos sideralmente subestimados, debido a que en Chile no se está operando con ‘Estándares Internacionales de Indicadores de Tasas de Cero Riesgo’, sino que por el contrario, la Comisión para el Mercado Financiero (C.M.F.) les ha otorgado salvavidas contables de tal manera que sus balances no arrojen el resultado que es obvio e indesmentible: Patrimonio Técnico Económico Negativo.

Cabe agregar que, hasta el día de hoy, ni las C.A.R.V. ni el Sistema Institucional Chileno —incluyendo a la Contraloría General de la República— han brindado una respuesta jurídicamente satisfactoria CONFORME AL DERECHO INTERNACIONAL de cómo es factible que las C.A.R.V. controlen actualmente a 5 AFP, cuando resulta ser que estas últimas deben estas sujetas a entidades que desarrollen un giro único.

Las C.A.R.V., siempre han sabido que —por el concepto que nos atañe— perciben montos en una operatividad esquemática que no constituye Seguridad Social, por lo que no tendrían cómo sortear —para con quienes eran dueños de los dineros (personas que trabajan)— su RESPONSABILIDAD INTERNACIONAL derivada de la Extensión Horizontal de las Garantías de la C.A.D.H.

Un ejemplo representativo de ello: José Ramón Valente (Ex Ministro de Economía de Piñera) refutaba públicamente y por televisión a Manuel Riesco —Cenda— (que tiene entre sus laureles, haber descrito detalladamente —en tiempo real— toda la madeja del colapso de las aseguradoras en la Crisis Sub–Prime del año 2008), afirmando que el Sistema de Reparto implicaba que las personas cambiaran el dinero contante y sonante que tenían en la mano, por un papel que dijera: ‘Vale Por’.  

Sin embargo, cuando las personas entregan sus dineros a las C.A.R.V., hacen exactamente lo mismo que José Ramón Valente criticaba: Les entregan un papel (contrato) que en buen chileno dice: ‘Vale Por’ (ya que la PROPIEDAD de los dineros pasa a las C.A.R.V).

Pero, la diferencia radica en que si las C.A.R.V. quiebran, paga el Estado. (Aún cuando la cobertura es más romántica que real: las C.A.R.V concentran el 54% del PIB de Chile. En la Crisis Sub-Prime, EE.UU. utilizó una Bazuca de U$ 125 mil millones. El PIB de Chile, en cambio, no supera los U$ 80 mil millones).

Bien saben actualmente las víctimas de la Aseguradora Le Mans qué es lo que sucede en Chile con las mensualidades que se espera recibir (como si fueran una pensión), cuando una aseguradora quiebra.

Conocida es, también, la ética de las Aseguradoras a nivel mundial; basta analizar la conducta de la compañía A.I.G. en la Crisis Sub-Prime del año 2008, respecto de lo cual, cuando se le preguntó a la institucionalidad respectiva, por qué nadie había regulado conociendo la debacle que se venía, la respuesta oficial —documentada— fue: ‘Nadie quería regular. El Sistema estaba generando demasiado dinero’.

Por otra parte, dura experiencia tiene Chile con la prestancia de la Industria Aseguradora, a propósito del ESCÁNDALO DE CONNOTACIÓN NACIONAL —para el mercado— REFERIDO A LA ADULTERACIÓN DE LOS CERTIFICADOS PREVISIONALES, donde el instructivo conjunto (en el que participó la ex Superintendencia de Valores y Seguros sobre el uso de Scomp) sobre Certificado de Ofertas (en su punto IV. 7) dice que las Compañías deberán establecer mecanismos de verificación de consistencia de la información entregada por el Sistema (por lo que cualquier error o incumplimiento que afecte a los afiliados o sus beneficiarios será de su responsabilidad); es decir, establecía de ese modo una primera barrera de contención que obligaba a las Aseguradoras a detectar si algún documento no cumplía con las condiciones que estipulaba la misma norma. En este caso, las Aseguradoras fallaron en sus controles por no detectar que los certificados usados por algunos intermediarios no eran los originales. Y en efecto, el escándalo estalló POR UNA DENUNCIA PARTICULAR.

Dado todo lo expuesto cabe preguntarse: ¿Las C.A.R.V., de mutuo propio, cometerán el SUICIDIO jurídico y MEDIÁTICO, de internacionalizar esta temática?

Creo que ni en un millón de años.

Por el contrario, serán los afectados los que llevarán a las C.A.R.V., ante Organismos Internacionales. En efecto, las AFP ya fueron llevadas a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.

Por todo lo expuesto, el ‘anuncio’ de Demandas Internacionales contra el Estado por el Tercer Retiro (de las C.A.R.V.), es un volador de luces, en razón de que el cumplimiento de la C.A.D.H. no puede generar —para Chile— responsabilidad internacional de tipo patrimonial; por el contrario, es precisamente el cumplimiento de la C.A.D.H. y el acatamiento de los fallos interamericanos (entrega de los dineros a sus verdaderos dueños, que debieron haber sido protegidos por un verdadero Sistema de Seguridad Social y no perjudicados por Compañías que están en una actual Quiebra Técnica) lo que evita que el Estado incurra en responsabilidad internacional, sobre todo cuando la C.A.D.H. prevalece sobre cualquier instrumento internacional que la Asociación de Aseguradores tenga en la mira como futura fuente redituable de ingresos.

Esta fórmula de solución de conflictos, mediante una prevalencia de los Tratados de Derechos Fundamentales —sobre otros instrumentos internacionales— no solo ha sido aplicada por la Corte I.D.H., sino también por la Corte Europea de Derechos Humanos, como sucedió en la sentencia del Caso Achmea, donde se estimó que las cláusulas arbitrales establecidas en Acuerdos para la Protección y Promoción de las Inversiones (APPIs) intra-europeos, socavan el sistema de acciones legales establecido en el derecho de la Unión Europea (UE), amenazando la autonomía, efectividad, primacía y efecto directo del mismo, además del principio de confianza mutua entre los Estados miembros (Sustento argumentativo conforme al artículo 267, del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea). Así, la Comisión Europea estableció que los Estados miembros tenían la obligación de terminar los APPIs celebrados entre ellos, de acuerdo al principio de PRIMACÍA del derecho europeo (Orden Legal de la Unión Europea).

En conclusión, el ‘anuncio’ de Demandas Internacionales contra el Estado por el Tercer Retiro, no es más que un Volador de Luces, un Castillo de Naipes que desaparece con un suspiro; una Cortina de Humo que se desvanece con un soplo, cual huracán tras el aleteo de una mariposa.    

Converso

LOS ABUELOS, dos seres dedicados su vida a la dramaturgia y a las tablas; padres de tres hijos varones, padecieron la mano dura de la dictadura en medio de un dolor que nunca supieron superar: es difícil resarcir cuando ese dolor es una suerte de pago karmático y tragedia.

Ellos fueron amigos personales del Poeta y Nobel; sintieron su muerte, que fue esa partida que se cruza entre el dolor y quién sabe qué más, ya que poco se cuenta del final de esos días de calvario para esta patria compleja, en donde nacía un engendro llamado dictadura.

Los abuelos recuerdan cómo el dinero de ese Nobel fue administrado por una familia —conocida de la mujer del poeta— pero a la vez ellos, pensando en darle movimiento esa fortuna, terminaron pasando el dinero a un empresario muy influyente que estuvo identificado años más tarde como uno de los grandes instigadores para que se generara el golpe de estado y se implantara la dictadura. Él tomó la fortuna del Nobel y efectivamente la hizo crecer, pero a su vez este mismo empresario sería quien canceló durante al menos un año los sueldos de la policía política de la dictadura: en otras palabras, las platas del Nobel de alguna forma ahí fueron usadas también. Así es el horror de lo que nadie cuenta y ellos sí fueron parte de esa historia: la otra, no la que va en los libros, sino la que se narra en las tertulias de los horrores del régimen, que tampoco quedaron impresas en los informes de Verdad y Reparación.

Estos abuelos salieron al exilio junto a sus dos hijos y pronto se vieron en la necesidad de saber de dónde podían recibir una mantención; el hijo que se quedó determinó arrendar la casa de la familia, con el dinero que mensual —y religiosamente— recibían, se pudieron por varios años sostener; de lo que nunca se enteraron es que la casa fue arrendada a la policia política de la dictadura, la cual sirvió de centro de tortura y exterminio para opositores al régimen, algo muy similar a lo que Carlos Cerda escribirá en su novela titulada La Casa Vacía.

Los abuelos pudieron volver del exilio años más tarde, mas tuvieron que lidiar con tantos absurdos y se fueron a la tumba con el dolor de perder un hijo horriblemente asesinado por los servicios de seguridad, inculpado de terrorista. Este hijo les dejó una nieta, la pequeña fue cautiva de la soledad y tristeza compleja, los abuelos la acogieron, le dieron cariño, la apoyaron con su educación, la vieron crecer y la dejaron volar hasta otras latitudes.

A ella le conocí muy bien en Barcelona; antes de eso, supe de su existencia porque en una teleserie hacía el papel de la hija de una mujer que vivia en una torre; ya en la ciudad catalana me contó la triste historia de su vida y el fin horrible de su padre.

Trabajaba —en ese momento que le conocí— en una compañía de teatro, pero al comenzar a relacionarme en forma más cercana a ella, fui descubriendo que era una yonqui, y más que del teatro, vivía como dealer; se mantenía en una situación muy cómoda para como se vive en Barcelona, arrendando un piso completo, ahí próximo al Arc del Triunf. Si me lo hubiesen contado me habría costado creerlo.

Siempre utilizó su desgracia familiar, como en una ocasión se lo supo enrostrar un amigo en común; desde la lástima se le regaloneaba, pero fueron varios momentos complejos que me dejaron más que preocupado, pensar que su vida la había fabricado desde la desgracia familiar y el discurso lo sobrellevaba bastante bien, ya que donde iba siempre le hablaban con una suerte de cariño y lástima por el otro, ya que era la hija de…la nieta de…, entonces eso daba bastante rédito.

Me contó que había sido militante de las Juventudes Comunistas, pero más tarde se había desvinculado de aquello y su cercanía ideológica la llevó a la Concertación de Partidos por la Democracia; su madre estaba muy ligada a actividades políticas y eso también le significó de alguna manera una suerte de poder aprovechar el enganche de estar relacionada a una cierta élite del poder, pero claramente cargado a la izquierda, esa que en momentos parece una derecha conservadora de colores rojos.

Cuando retorné a Chile, una amiga en común me preguntó por ella y le dije que si le querían fueran por ella a Barcelona, de lo contrario quién sabe qué desgracia podrían tarde o temprano soportar, ya que la vida y forma que estaba llevando esta muchacha podía terminar en una desgracia de excesos y drogas.

Tiempo más tarde me recuerdo que nos encontramos en un conocido Centro Cultural, donde me enfrentó y me dijo que nadie me había dado el derecho de ponerle mal con su madre y familia, a lo que respondí: ‘qué bueno que acusaron recibo del mensaje y te fueron a buscar, de alguna manera deberías estar agradecida que alguien pusiera por aviso de lo que andabas en Barcelona y no era propiamente estudiando ni montando obras de teatro’.

Nos dejamos de ver, claramente desde ese desafortunado momento, aunque nunca dejó de estar presente en los medios de comunicación y eso me mantuvo al tanto de lo que hacía o dejaba de hacer. Primero, supe de su arrimo al naciente Frente Amplio, desde donde participó activamente en AC; terminó su impulso cuando fue nombrada como Diplomática en una embajada gracias a la cercanía de su madre con la Presidencia de la República; a su regreso del cumplimiento de ese cargo volvió al país y quiso ser candidata a diputada por un partido de izquierda, pero una noche de vuelta a su casa protagonizó un accidente, el cual le dejó fuera de la carrera parlamentaria: el parte informaba que conducía en estado de ebriedad; se tuvo que submarinear por un tiempo, luego apareció haciendo coqueteos a algunos personeros del gobierno de derecha levantando frases como: ‘todo no es tan malo como se pretende mostrar o ver’; eso le valió llegar a sentarse con el propio ministro del Interior y dar la sorpresa de que quien había sido la hija de uno de los asesinados en dictadura, se sentaba —sin escrúpulos— en la mesa de los cómplices de los asesinos de su padre.

Si sus abuelos estuvieran vivos para ver esta dramatización perfecta de la comedia griega, no sé si sentirían orgullo o asco.

Luego, se le vio con una asesoría para el gobierno de derecha: claramente el valor ofrecido era más que actuar de dealer y el apetito político o el complejo de figurar le harán mantenerse en la palestra sin complejidad alguna.

Con los años se sentó al lado de un candidato de la derecha y lo promocionó como una carta alternativa a la Presidencia de la República; en medio de aquello, un grupo de nefastos pseudos amiguis de izquierda escribieron una carta de desagravio por lo mal que le trataban por su giro de izquierda a derecha; si conocieran su pasado los timoratos esos, no habrían firmado tamaño absurdo de carta.

Así, su vida pasó del dolor y la tragedia a convertirse en quien sabe sacar provecho de la desgracia de su vida y acomodarse al momento.

Esto se podría leer como una forma diferente de ver una persona adaptando el síndrome de Estocolmo a su vida o testimoniando con su actuar la mejor forma de entender lo que es un real converso.

Cualquier coincidencia con la realidad es perfectamente real.

Fraude al Derecho: Inconvencionalidad del Requerimiento de Inconstitucionalidad presentado por el Gobierno, a causa del tercer retiro de las AFP

EL EJERCICIO DE UNA FACULTAD LEGAL meramente interna, es jurídicamente ilícita, cuando su objetivo es contrario al objeto y fin de la Convención Americana de Derechos Humanos (C.A.D.H.); así por ejemplo, si un Congreso aprobara una reforma constitucional para proscribir la esclavitud, la presentación de un requerimiento de Inconstitucionalidad (por motivos de Quórum o de exclusiva iniciativa Presidencial) sería Inconvencional, al versar el fondo de la materia sobre una temática proscrita por la C.A.D.H.

Mas aún, el fallo de un Tribunal Constitucional que por dichas razones formales acogiera el Requerimiento sin ejercer Ex–Officio el ‘Control Difuso de Convencionalidad’ sobre el fondo de la materia, sería no solo ilegítimo, sino también Inconvencional, al procurar BURLAR la Convención Americana de Derechos Humanos, que tiene un rango SupraConstitucional.

El Requerimiento de Inconstitucionalidad presentado por el Gobierno de Sebastián Piñera, a causa del tercer retiro de las AFP, representa la hipótesis descrita.

Lo anterior, debido a que pretende mantener la usurpación de la disponibilidad de la propiedad de las personas de los dineros que están en poder de un Sistema que no es Seguridad Social (es decir las AFP, 5 de ellas controladas por las Compañías Aseguradoras de Rentas Vitalicias, las cuales se encuentran en una actual ‘Quiebra Técnica’).

Según el art 21 de la C.A.D.H., solo la Seguridad Social —inexistente en Chile— puede en este caso, limitar la disponibilidad de la propiedad de dichos dineros por parte de sus dueños —las personas que trabajan— (Corte I.D.H., Casos 5 Pensionistas Vs Perú y Lagos del Campo Vs Perú), impidiendo que se les usurpe dicho atributo esencial del dominio a través de una normativa propia de regímenes de facto, como lo es el DECRETO LEY 3500, que a la luz de lo señalado por la Corte I.D.H., no es una verdadera ley.

Luego, al no existir en Chile un verdadero Sistema de Seguridad Social, prevalece plenamente el Derecho de Propiedad, que debe su origen antropológico, a la necesidad de que las Élites no monopolicen los beneficios de una vida en sociedad, excluyendo a los humildes del desarrollo y el progreso: he ahí la razón de que solo la función SOCIAL puede limitar la Propiedad, como EXPRESAMENTE lo establece la C.A.D.H.

El Requerimiento de Inconstitucionalidad del Gobierno, pretende establecer un Sistema de Exequatur (para que el Estado pueda elegir qué fallos Interamericanos cumplir y cuáles no, lo que está PROSCRITO por el Derecho Internacional), apostando a que el Tribunal Constitucional emita un fallo INCONVENCIONAL que BURLE así la C.A.D.H.

Por todo lo expuesto, es jurídicamente contraria a Derecho la presentación por parte del Gobierno de Piñera del referido Requerimiento de Inconstitucionalidad, excusándose para ello en el ejercicio de una facultad legal meramente interna, ya que, con eso, lo que se persigue es burlar la C.A.D.H. por una vía OBLICUA (estableciendo un sistema de Exequatur), actuando de manera contraria a su objeto y fin (Ver fallos de la Corte I.D.H. de los Casos La Cantuta Vs Perú, Almonacid Arellano Vs Chile, Trabajadores Cesados del Congreso Vs Perú, Atala Riffo Vs Chile y Radilla Pacheco Vs México).

*Nomenclatura:
C.A.D.H.: Convención Americana de Derechos Humanos.
Corte I.D.H.: Corte Interamericana de Derechos Humanos.

 

Huellas de las miradas

LAS HUELLAS QUE DEJAMOS —y que nos dejan— son el reflejo de nuestra vida; buena o mala, pero nuestra vida.

Hice un ejercicio pidiendo un concepto sobre la vejez; participaron muchas personas en Twitter y con cada uno de esos pensamientos construyo estas líneas. Vayan para ustedes las gracias.

Tras ver la película del hogar de adultos mayores me asaltaron mil preguntas, miedos, verdades y mitos; son tantas interrogantes sobre esa edad, la tercera o la cuarta, como la quieran llamar. Lo único cierto es que todos caminamos hacia ella. ¿Cuándo llega esta edad? Según la OMS es a los 60 años, pero para muchos no es reflejo de estar en el ocaso sino —por el contrario—  de estar viviendo lo que antes les fue prohibido: la libertad que entrega la partida de los hijos del nido, jubilar o simplemente cumplir con lo que se propusieron; les deja este breve espacio, que les permite soñar, pasarlo bien, establecer rutinas propias y no impuestas, vivir con tranquilidad, con claridad y sabiduría.

Pero en $hile la tercera edad o la vejez, no ha escapado al modelo cruel que nos domina. Y que separa la vejez, en al menos tres sub categorías.

A la clase acomodada se hace más fácil atender a un adulto mayor: residencias top, actividades, un equipo multidisciplinario, dieta equilibrada, vida social…

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Pero para la gran mayoría de nuestra población es otra la realidad. Una que se aleja de los escaparates, de lo cotidiano y se acerca a la fragilidad.

La vejez en este otro gran grupo de nuestra sociedad se define con miedo, con pobreza, abandono, dolor, tristeza, deterioro, olvido. El adulto mayor está —de una u otra forma— condenado a todas ellas, se convierte en un problema que no todos pueden sobrellevar: los hijos deben trabajar, no hay dinero suficiente para sus cuidados, no hay quien se encargue de ellos en lo emocional y físico, pasan a ser la carga que la sociedad no quiere llevar.

Pensar en la vejez asusta en un sistema como el Neoliberal, que también arrastra sus tentáculos hacia esta población, cansada y empobrecida. No creo que sea por casualidad.

Cuando se romantiza sobre los adultos mayores, que a sus 80 años trabajan vendiendo cuchuflís en las playas o en los supermercados empacan alimentos, no estamos dignificando la vejez, estamos explotándola, estamos entregando al empresariado mano de obra barata y eximiendo al estado de sus responsabilidades; al hacerlo somos cómplices pasivos de este escenario.

Los ministros de este Gobierno se han reído de la precariedad con la que se sobrevive en Chile: nos envían a tomar locomoción más temprano, a tener vida social en los consultorios, invitan a ahorrar en la dieta básica… si tan solo comprendieran que la casa propia dejó de ser un sueño, que las horas al médico son para mil años, que la salud privada solo obliga a la bicicleta mensual, que nada es amigable luego de llegar a la edad dorada. Los adultos mayores deben vivir con los hijos como allegados o arrendar viviendas o piezas, con pensiones indignas que les permiten comer o pagar el techo, obviamente casi sin salud.

Claro que ser viejo da miedo: da miedo enfermar y no ser autovalente, depender de otro para realizar cualquier actividad, tener que pedir permiso para opinar ya que —al parecer— con los años también se pierde esa posibilidad.

Al hacer el ejercicio y pensar en la vejez lo que más me aterra es olvidar, no reconocer a mis hijos, no recordar quién fui, lo que me forjó, mis amores y mis dolores, mis alegrías y aprendizajes.

Yo, que lucho por la memoria, convertirme en un ser sin pasado ni presente ni futuro me asusta; ser una pieza más del mobiliario del hogar de alguno de mis hijos o —peor aún— de una casa llena de viejos que no saben quiénes son, ni quiénes fueron. Me pregunto, ¿qué pasa con la vida en ese momento cuando la mente decide viajar y nos deja deshabitados? ¿Será que no pienso, no siento, olvido por completo o me refugio con un pequeño recuerdo y lo atesoro sin que nadie pueda llegar a él? ¿Me convierto en una pequeña niña en busca de una madre muerta hace décadas, que no viene y que jamás vendrá?

¿Hasta dónde me sirve la experiencia acumulada, la sabiduría, hasta dónde puedo ser feliz con la vida misma? ¿A dónde van los recuerdos, será que se pierden en la esquina del corazón? Las calles, las historias, los rostros, los abrazos… ¿será que los guardamos tan dentro que no podemos llegar al lugar en donde los guardamos?

Esa vejez que imagino está lejos de esta otra, la que se vive en el abandono máximo; esa que recorre las calles, esa que tiene frio y que tiene hambre, esa que no tiene hijos con nietos los fines de semana. Esa vejez que no sabe de calendarios porque ya dejaron de importar, esa donde no hay cumpleaños ni navidades.

Esa pobreza que huele mal, porque han quedado en el peldaño más bajo de donde comienza la sociedad: los marginados, los ermitaños, los abandonados, ellos que han encontrado un espacio en alguna vereda o en el banco de una plaza; esa vejez de perros callejeros y piojos, esa vejez sin dientes e incoherencias.

En nuestro país la pobreza de esa vejez se traduce en ancianos recogiendo latas, buscando en la basura algo de dignidad, pidiendo limosna en alguna esquina; y para cuando cae la noche, refugiarse en la oscuridad abrigados por algún noble perro, olvidando una ciudad que no sabe de ellos y que los excluyó para siempre.

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El modelo Neoliberal, también los ha borrado, no ha dejado espacio para ellos; no tienen ni saben de bonos, ni de 10% de las AFP, ni de los candidatos a presidentes. Simplemente los han anulado de la agenda social.

Para el Chile que perseguimos, esta lección que vivimos hoy debe ser la mejor aprendida, las políticas que promuevan el cuidado y el respeto por el ser humano —desde que nace hasta que parte— deben ser prioridad.

Una nueva manera de mirar la vida se debe forjar en nuestra sociedad; la Dignidad debe ser tan amplia, que todos tengamos espacio en ella.

Guardemos cada batalla dada, cada abrazo regalado, cada palabra ofrecida, porque otros ya no están para hacerlo. Luchemos por reconstruir nuestra memoria país, que los jóvenes sepan de estas historias y de las vidas que pelearon por conseguirlo; que logremos por fin la verdad y la justicia que nuestras madres han buscado por años y así por fin puedan partir sin deudas.

La memoria la hacen los pueblos y nos pertenece.

En recuerdo de mi madre, de sus padres, de los olvidados, de los desaparecidos de los ejecutados, de todos aquellos que caminan las calles sin rumbo.

HVOM.

Ya no hacemos ni haremos Historia

En un sistema como el actual, saber y pensar, recordar y reflexionar, son verbos primo hermanos del dolor y de la decepción.

SOY UN HOMBRE VIEJO, felizmente viejo, y mi final se acerca a tal grado que ya me es posible entenderlo y aceptarlo. Es palabra empeñada por la naturaleza, promesa que ella jamás ha incumplido. Todo lo que tiene un comienzo, cuenta con un final. Es lo único cierto que existe en este mundo de las cosas y de los seres, ello es así y no hay nada ni nadie que pueda torcer el rumbo de lo natural.

¿Qué me aflige, entonces? ¿Sabe, amigo lector, qué es lo que realmente me duele y me provoca escozor en una herida que es cultural e ideológicamente política y que arde de vez en cuando sobre el crucigrama de mi alma? Los años pesan, claro que sí… pero, más pesa el tener información básica de los hechos históricos y entender —eso sí que duele— cuán lejos estamos hoy, en esta segunda década del siglo XXI, de provocar cambios relevantes en la Historia de nuestro tiempo, cambios que sean prolegómenos de una era más placentera, justa y libertaria para la inmensa mayoría de estos seis mil millones de seres que pueblan el planeta.

Vivo en el campo, desde hace 27 años, y he aprendido a respetar la sabiduría de aquellos que, con dificultad, pueden leer de corrido y sin fallas más de tres líneas y entender a cabalidad lo que han leído, pero no obstante saben de la vida y de la realidad mucho más que cien doctorados en universidades que cobran caro por dibujarte un diploma. ‘El que sabe mucho, sufre demás porque descubre verdades que hieren’, me dijo hace una punta de años aquel buen amigo de Rinconada de Idahue, que Dios decidió llevárselo a campiñas etéreas para que encabezara zarandas de uvas celestiales. ‘Es peligroso pensar, amigo’, escribió Luis Advis en su Cantata de la Escuela Santa María. En un sistema como el actual, saber y pensar, recordar y reflexionar, son verbos primo hermanos del dolor y de la decepción.

¿Cómo bautizarán esta época los historiadores del siglo próximo? La era chata del neoliberalismo consumista… esa podría ser una definición apropiada. Las décadas del individualismo contumaz. El tiempo de la memoria perdida. La catástrofe del estado de bienestar. En fin, títulos habrán de sobrar, supongo. Sea cual sea el nombre escogido por los investigadores apuntará necesariamente a la despolitización de la memoria, o en términos simples, a los años cuando se buscaron escondrijos para ocultar la Historia y manipular la verdad sobre personajes relevantes del pasado.

Miramos hacia atrás, remontamos décadas, siglos, y atesoramos —valorándolas en su justa medida— las acciones de quienes abrieron caminos y dejaron huellas por las que transitaron nuevas generaciones. ‘Al andar se hace el camino, y al volver la vista atrás se ve la senda que nunca se ha de volver a pisar’, escribió el poeta español Antonio Machado… pero esa senda es la que nos permite el camino presente, y debemos conocerla para saber de verdad hacia dónde vamos… o hacia qué lugar nos lleva su tránsito.

Conociendo el pasado, podemos rememorar a figuras trascendentes en la marcha de los pueblos a través de la Historia, desde Pericles y Cicerón hasta Martí, Gandhi, Mandela, Luther King, Walessa. Por ello, en la Historia nuestra, la chilena, todas las generaciones de estudiantes —y particularmente, de electores— requerirían conocer a fondo vida, pensamiento y obras de personajes como Balmaceda, Recabarren, Eloisa Díaz, Amanda Labarca, Clotario Blest, Aguirre Cerda, Elena Caffarena, entre muchos otros que en su momento y época a hicieron camino al andar, cambiando el curso de la Historia y dejando huellas imborrables para las generaciones posteriores.

Hoy no solo ya no existen Ché Guevara, Mao Tsé Tung, Ho Chi Min, Salvador Allende, Carlos Prats, Silva Henríquez… tampoco existen ateneos literarios ni graneros mesopotámicos de cultura. Unos y otros, personajes y organizaciones, son rostros del pasado. Lo triste es que en el presente se procura que no tengan futuro. ¿Quién defenderá a la gente de a pie de aquí en más? ¿Quién la educará? ¿Quién la sensibilizará? Los que hicieron Historia mostraron caminos y coadyuvaron en la construcción de un mejor porvenir general… ¿y nosotros qué hacemos, en qué estamos?

Nosotros, en esta segunda década del siglo XXI, donde el sistema neoliberal salvaje domina escenarios y fronteras, nos encontramos incapacitados para hacer Historia, pues lo único que realmente parece interesar y gobernar a la actual sociedad es el dinero, plástico o papel moneda. Arte, cultura, humanismo, solidaridad, participación, responsabilidad… son características consideradas inútiles frente al verdadero dios que gobierna a los países desde las alturas de la Banca y la Bolsa: el dinero.

Los verdaderos administradores de Chile no son los gobiernos ni las ideologías otrora en pugna, sino que son —y seguirán siéndolo por mucho tiempo— los dirigentes de grupos multinacionales financieros o industriales, e instituciones supranacionales como el FMI, Banco Mundial, OCDE, OMC, Bancos centrales, y otros. Ahora ya sabemos que, si bien esos dirigentes no son elegidos por ciudadanía alguna, sus decisiones impactan de manera directa y brutal sobre nuestra sociedad, la que en absoluto es informada oportunamente ni consultada respecto de los objetivos, planes y programas que aquellos dirigentes desarrollarán.

Lo anterior alcanza su mayor nivel de horror al confirmarse que precisamente esos poderosos grupos económicos e industriales son las principales fuentes de financiamiento de partidos políticos de todas las tendencias,  con lo cual se demuestra que tales organizaciones se han situado no sólo por sobre las tendencias político-partidistas y los estados, sino también, más delicado y definitivo aun, por encima de la democracia.

Una vez infiltrado el Estado, los políticos-empresarios comienzan su labor de zapa en beneficio de las mega corporaciones dispuestos a poner trabas a todo aquello que signifique posibilidades de reflexión, conocimiento y humanismo. Por eso (y lo estamos viendo y viviendo en Chile con lo realizado durante 25 años por el duopolio), resulta fundamental para el éxito del plan predador impedir que los jóvenes piensen, que se empapen con conocimientos de la Historia, la Filosofía y la Educación Cívica. No vaya a ser cosa que la cabrería se entere de cómo eran Chile y el mundo antes de nuestra llegada y desee sacarnos del escenario’.

Para este nuevo orden —que marca a fuego el comienzo del siglo XXI— todo lo que estimule el pensamiento crítico y el despertar espiritual, es considerado subversivo. Así se explica que la información haya sido reducida a las burdas notas de prensa que entrega la televisión, misma que está en manos de los directivos de esas gigantescas organizaciones. Pronto, y no es un despropósito afirmarlo, las RRSS serán también controladas por un establishment que querrá evitar la propagación de ideas revolucionarias atentatorias contra el statu quo mega empresarial.

Lo dicho: nosotros, los de a pie, ya no hacemos Historia, pues pertenecemos a un nuevo estatus que los dueños del capital, de las armas y de la política bautizaron con el nombre de clientes, usuarios, consumidores. A muchos viejos, como el suscrito, sólo nos resta una esperanza para el futuro de las generaciones que recién comienzan su andar. Lo dije al iniciar estas líneas:

Todo lo que tiene un comienzo, cuenta con un final. Es lo único cierto que existe en este mundo de las cosas y de los seres, ello es así y no hay nada ni nadie que pueda torcer el rumbo de lo natural.

Ayudemos entonces a la madre natura y apurémosle el tranco al cumplimiento de la palabra que ella empeña siempre. El gigante dormido, llamado Pueblo, habrá de despertar en cualquier momento… y ese será el momento del despertar. Entonces, y sólo entonces, los de a pie harán Historia nuevamente.

Un parlamento de mierda

EL TÍTULO DE ESTA COLUMNA no es del todo decoroso, pero cuando vemos tantas ambigüedades o visualizamos que el parlamento es tan mediocre como el Gobierno, uno se pregunta qué es lo que hizo tan mal el pueblo para merecer estos representantes, en donde los muchos hacen el trabajo para que unos pocos se enriquezcan.

La corrupción se supo instalar como una bacteria —como un virus—, el clientelismo y el favoritismo son prácticas usadas muy seguido, el tráfico de influencias reina, así como las coimas se imponen, desde los más simples funcionarios que aprendieron a trampear, hasta el superior que vestido en forma especial sabe robar.  Así con una buena retórica, requisito indispensable para postular a ser un servidor público; todo se podrá alcanzar, la élite medianamente educada se sabrá por los muchos imponer, más importante aún es estar apoyado por un pituto que tenga algo de poder o alguna persona influyente que pudiese recomendarlo para tal o cual cargo o determinada función pública. Los favores —eso sí— se pagan, ya sea con otros favores o mediante alguna trampa que se sepa diseñar.

El servicio público es un medio efectivo para enriquecerse rápidamente si tienes un poquito de astucia; y lo mejor de todo, que se han habilitado una suerte de proxenetas especializadas en realizar dicho comercio de recomendaciones, algo al estilo de lobbistas. Muchos trámites se realizaban utilizando alguna forma de soborno, por pequeño que fuese; por eso, cuando un funcionario de menor categoría se presenta ante uno superior, para congraciarse con este muchas veces entrega un presente que puede ser insignificante, pero eso se anota y se considera para otros favores, estilo tarjeta de crédito ‘favoricard’.

El Ejército tampoco escapaba de esta corrupción, pues los soldados se libran de sus deberes de servicio pagando a los oficiales con otros favores; de este modo, los soldados pierden del mismo modo natural su tiempo en los regimientos, dedicándose a los placeres que encuentran en el acuartelamiento, favorecidos por los oficiales sobornados. Además de la renta de cada cual pagada mediante las arcas del estado, los soldados obtenían dinero del pillaje de algún robo mal informado.

El soborno, el tráfico de influencias y la extorsión reinan en este imperio; no hay excepción, es parte del sistema. El gobierno es considerado como una ‘empresa económica privada’, varios senadores saben cómo es el ‘procedimiento senatorial para enriquecerse’. Mas el enriquecimiento de los funcionarios —la mayor de las veces— se hace directamente de las arcas del Estado, por medio de las dietas que absorben la mayor parte de los fondos asignados.

Mientras tanto, el pueblo es oprimido en demasía, y como corderos poco reclaman; es difícil que se destituya a algún funcionario y, cuando se hace, es para calmar los ánimos de la gente.

Cuando la corrupción es demasiado explícita el funcionario puede ser sancionado o destituido, pero siempre eso demora o enceguece a la justicia, lo que significaba que el inculpado —a lo más— se queda sin empleo y, en el peor de los casos, no podrá volver a ejercer una actividad de Servicio Público; se conocen varios casos los que, sin embargo, posteriormente fueron reintegrados en otros lugares del aparataje.

Acceder al parlamento equivale a algo muy parecido a adquirir un título nobiliario, convirtiéndose en un importante honorable; algunos han logrado esta actividad casi de por vida.

Y es sabido que cada uno de los honorables tienen una tropa de protegidos, de clientes, a quienes disponen en funciones importantes por medio del intercambio de favores (uso de la ’favoricard’); así se identifican dos grandes clases de clientes: unos sometidos al patrón —que buscan sus favores o su protección— y otros que son buscados por los propios honorables, quienes influencian por medio de ellos.

De esta misma forma, las familias ricas pueden acceder hacer parte de la élite y comprar o mantener senadores; cargos muy costosos, pero pagaban con gusto para luego obtener favores.

Pero los excesos cansaron al pueblo y este Congreso se agotó porque la mediocridad fue tan grande que en algún instante debía esta democracia mal gestada sucumbir; por eso, está claro que fue un parlamento de mierda el romano… ¿o acaso usted creía que yo hablaba del parlamento local?

Basado en el libro ‘La vie privée dans l’Empire romain’ de Paul Veyne

¿Qué es ser zurdx? ¿Es una moda? ¿Con salir a marchar a Plaza de la Dignidad o gritar contra Piñera ya soy zurdx?

Para ser llamadxs ZURDXS, primero entendamos bien de qué estamos hablando… Yo te diré lo que es ser unx verdaderx zurdx.

EN ESTOS MESES, me ha tocado ver a algunas personas —y leer por las RRSS— cómo la gran mayoría se adjudican el ser zurdxs. Suben sus fotos y se pavonean con consignas tales como: ‘Todos contra Piñera’, ‘Abajo este Gobierno’, ‘Renuncia Piñera’, etc., etc. Pero, cuando veo a tanta gente con el puño levantado, me entran muchas dudas: ¿sabrán la diferencia entre lxs zurdxs y lxs izquierdistas? ¿Será una moda o realmente es el cambio social definitivo y no pasajero?

Sin ánimos de afrentar —ni nada por el estilo— creo que es necesario aclarar qué es ser unx verdaderx zurdx.

¿Qué es ser izquierdista?

Izquierdista es una clasificación sobre las orientaciones políticas que agrupa a éstas, y que tienen como punto central la defensa de la igualdad social, frente a la derecha, que considera las diferencias sociales como algo inevitable, normal o natural.

Sé que con esta nota más de algún enemigo me ganaré, y varios me odiarán al dar mi opinión, porque inevitablemente se sentirán aludidos. Solo espero que se pongan a pensar y se hagan esta pregunta: ¿soy realmente zurdx?

En mi opinión, me parece que en los llamados nuevos ‘zurdxs’, hay muchos que ni siquiera conocen qué es una ideología. No distinguen sobre el marxismo y nunca han leído a Vladimir Lenin o a Karl Marx. Menos han escuchado sobre la Revolución Bolchevique, y creen que cuando se habla del Octubre Rojo es por el 18 de octubre, cuando empezó el Estallido Social en Chile. Y para no quedar fuera de la actualidad, con estar en contra de Piñera, ya se creen que —con solo eso— basta para ser llamados ‘zurdxs’.

¿Será esta forma de protesta suficiente para considerarse zurdx? ¿Escuchar a Víctor Jara y los Inti Illimani, o las canciones de protesta social contra este gobierno… llevar en tu cuello una pañoleta con el famoso perro Matapacos estampado… o ir los viernes con una capucha de esas que venden en la cuneta?

Yo de verdad no lo sé. Son tantas las interrogantes que no puedo responderme… quizás lo hacen porque para muchxs es hasta cool.

Si te crees un verdadero revolucionario por asistir cada viernes a protestar a la Plaza de la Dignidad con tu chela o mojito, y gritar tu rabia en contra de este gobierno; por escapar de los pacos, por tirar un par de piedras frente al monumento de Baquedano… o arrancar cuando viene el zorrillo y —si te mojan— al fin lo sobreviviste para contar la experiencia extrema a tus amigos:

Weón, yo si luché y sobreviví al guanaco y a los pacos cuando luchaba en Primera Línea”.

Lo digo, porque es verdad que he visto a muchos decir que ahora ‘son todos luchadores de la Primera Línea’.

Muchos de los que luchan a diario (y no solo los viernes) en Plaza de la Dignidad —hablo de los verdaderos luchadores— son esos que no andan sacándose fotos y jactándose de ser Primera Línea. No van con la chela en la mano, sino que llevan sus escudos y se enfrentan directo contra el represor: ese carabinero psicópata que dispara a los ojos de estos valientes luchadores, y cuando los detienen, los golpean y torturan. Los acusan de terroristas y los encarcelan pidiendo las penas del infierno.

Muchos de ellos no tienen color político y —menos— militancia en algún partido. Y para qué hablar que salen de vacaciones: son gente que salen de sus trabajos y van directo cada día a defender y luchar por los derechos de todos, y tratar de cambiar por fin este país de mierda.

Para ellos no es una moda y no se hacen llamar zurdxs. Tampoco asisten solamente los días viernes. Para estos luchadores es consecuencia social: la que ven cuando se violan los Derechos Humanos y el Gobierno hace oídos sordos a las demandas del Pueblo.

No se enojen conmigo, pero es la verdad: para ser llamados ZURDXS, primero entendamos bien de qué estamos hablando. ¿Porque entendieron… verdad?

Pelotudos

HOY DOMINGO LEÍ LA COLUMNA de Joe Black en El Mercurio indicando que los adultos en la pandemia se han comportado como niños que no hacen caso de las instrucciones que da la autoridad. Muy en desacuerdo con sus palabras escribo esta columna donde dejo claro que los niños sí han estado a la altura de los tiempos que vivimos y han sacrificado lo más valioso que tienen en la vida que es su propia niñez a causa del Covid-19 y, también, de los adultos que están a su cargo y que siguen dejando mucho que desear.

Producto de la pandemia se hizo necesario la implementación de medidas de control de la movilidad que tienen un objetivo muy simple de comprender que es frenar los contagios para que las personas no se enfermen y evitar que los que están dentro de los grupos de riesgos se mueran… ¿podría ser más claro y a la vez más importante la razón que sustenta las medidas tomadas…? Me parece que no.

Bueno, los niños lo entienden muy claro; si usted, querido lector, les consulta a los pequeños que tenga cerca le explicarán con manzanitas lo importante que es cuidarse para proteger la salud y la vida; sin embargo, los que no entendieron el mensaje fueron los adultos entre los 18 y 60 años y tienen —ante la pandemia— comportamientos que podríamos denominar como infantiles, pero está claro que son francamente pelotudos.

Los pusieron en cuarentena, pero los pelotudos salen igual; les implementaron un sistema de permisos para salir cuando quisieran hasta para pasear al perro… pero los pelotudos no sacaban el permiso y, entonces, comenzaron las amenazas de castigos por no cumplir las reglas.

Después se les indicó que debían tener distanciamiento social, pero los pelotudos no entendieron, por lo que hubo que hacerles marcas en el piso, de igual manera como se hace en los colegios para el baile del 18, para que supieran dónde diablos debían pararse… adivine qué… los pelotudos se aglomeran igual, pegados unos a otros.

El tema de la mascarilla es digno de un estudio, ya que después de explicarles mil veces su importancia y gastar recursos en videos y tutoriales de su uso correcto, los pelotudos la siguen usando en la barbilla, colgando de una oreja o simplemente no se la ponen; de nuevo, a amenazar con castigos y multas para aquel a quien el inspector sorprenda sin el uso correcto.

Se les pidió a los contagiados guardar cuarentena y quedarse en casa, pero salían a pasear y tomaban micro y metro para ir a la horrible Plaza de Armas. Entonces, empezaron a tomar la temperatura en todos lados a modo de prevención y, como guinda de la torta, esta última semana supimos que muchos tampoco declaran sus contactos estrechos y/o indican que son ermitaños que viven solos.

Se les explicó a los niños que no deben ir a clases porque hay un riesgo de contagio y aunque extrañan a sus compañeros y están aprendiendo poco y nada lo aceptan mientras que los pelotudos no paran de reunirse en grupos con vecinos para hacer asados o fiestas clandestinas por todos lados y todos los días.

Como los pelotudos no son capaces de entender que un bien esencial es sinónimo de ‘alimentos’ y ‘elementos de higiene personal’ hubo que hacerles un listado —con nombre y apellido— de qué era lo esencial y ponerle bandas con letras rojas de ‘Peligro’ a lo que no era esencial para que pudieran entender.

Les dieron a los pelotudos una banda horaria para hacer deporte, salir a pasear o ver si el pasto está más verde en la casa del vecino, son 3 horas hasta la 09:00 am y… ¿qué cree usted? A las 11 y media de la mañana todavía andan trotando.

Terminó la vacunación de los adultos sobre los 60 años con un excelente nivel de asistencia; empezó la vacunación del segmento de los pelotudos y son miles los que no van a vacunarse pese a que la cuestión es gratuita y podría salvarles sus vidas.

No se puede sindicar el comportamiento que la población adulta de nuestro país ha tenido como si fuera infantil porque un niño es capaz de entender, de empatizar con el resto y de seguir instrucciones y reglas cuando se les explica el porqué de las cosas.

Nuestro comportamiento ha sido pésimo, poco colaborativo e individualista, y no va a cambiar porque está alentado por un gobierno que no ha sabido marcar una directriz clara, tener mano dura y sancionar de manera ejemplar a quien incumple las reglas y por el otro lado una oposición ávida de poder que entre más enfermos y muertos haya, mejor, ya que así podría ser que los mismos pelotudos que votaron por las actuales autoridades los devuelvan al gobierno a fines del 2021.

Así ve las cosas un pelotudo común y corriente.

El Poema es Protesta

Son 47 años.
Tanques y aviones.
Ataque violento y cobarde.

El inicio del genocidio…

Dictadura que aun dura.
Que deambula(ba).
Entre las calles.
Sin sombras.

Son 47 años.
Que no terminan.
Y serán 48, 49… ¿Cuántos más?

Nunca se fue.
Solo se disfrazó.