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El machista enfermo

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El machista enfermo

HAY UN VIEJO DICHO que reza: ‘Quien se acuesta con pendejos, amanece meado’. O sea, lo escribí así para que se entienda de buenas a primeras; por lo mismo, cuando Piñera genera comentarios machistas, xenófobos u otros, es claro que él cumple ese rol de pendejo y quienes lo han avalado por acción u omisión —luego— no deberían quejarse a la hora que se sientan maltratadxs.

Hace unos días atrás, el presimiente Piñera hizo una más de las suyas y —en un acto de rotería mayor— dejó a la presidenta del Senado, doña Adriana Muñoz, hablando sola, después que él había citado a los tres poderes del Estado a una reunión y posterior punto de prensa. Su actuación responde al machismo que está acostumbrado a destacar cada cierto tiempo. ¿Será por llamar la atención o para salirse de madre cuando siente que no está siendo objeto de la total atención? No sé, pero de lo que sí nos podemos dar cuenta es que para la investidura que el revierte, este acto proferido a la presidenta del Senado es de lo peor y acá es más que solo el desaire a doña Adriana, sino que el desprecio y poco respeto que tiene por los otros poderes del Estado.

En el 2011 recibió críticas internacionales, incluso, al decir una broma que comparaba a políticos con mujeres.

“¿Sabe usted cuál es la diferencia entre un político y una dama? Cuando el político dice que ‘sí’, quiere decir ‘tal vez’, cuando dice ‘tal vez’, quiere decir que ‘no’, y cuando dice que ‘no’, no es político. Cuando una dama dice que ‘no’, quiere decir ‘tal vez’, cuando dice ‘tal vez’, quiere decir que ‘sí’, cuando dice que ‘sí’, no es dama”, manifestó en ese momento.

Posteriormente en el 2017, mientras efectuaba una actividad de campaña en la ciudad de Linares, Maule Sur, volvió a mostrar la hilacha expresándose en forma violenta contra las mujeres. “Me acaban de sugerir un juego muy entretenido. Todas las mujeres se tiran al suelo y se hacen las muertas, y nosotros, los hombres, nos tiramos encima y nos hacemos los vivos. ¿Qué les parece?”, expresó sin tapujos para proseguir con el discurso.

En Octubre de 2018, mientras comunicaba un nuevo plan de desarrollo para la región de Tarapacá, comparó la minifalda con la forma de aplicar el programa que se encontraba presentando: “Para compartir este plan de desarrollo para la región vamos a aplicar el viejo y sabio principio de la minifalda, que tiene que ser lo suficiente larga para cubrir lo fundamental y lo suficientemente corta para mantener la tensión”, con las correspondientes risotadas de sus lacayos, quienes jamás le harán una protesta y siempre actuarán como los acompañantes del bufón.

En Marzo de 2020, mientras promulgaba la Ley Gabriela, Piñera recordó una frase que le decía su madre: Alguna vez: ‘si hay algo que mi mamá, Carolina, me enseñó es que nadie puede ponerle a uno el dedo encima, ni la mano, ni nada. Yo sé lo que es el amor propio’, acotó y luego, prosiguió: “Eso reflejaba una actitud que es muy necesaria, porque a veces no es solamente la voluntad de los hombres de abusar, sino que también la posición de las mujeres de ser abusadas. Tenemos que corregir al que abusa y también tenemos que decirle a la persona abusada que no puede permitir que eso ocurra, y que la sociedad entera la va a ayudar y respaldar en denunciar y evitar que estos hechos sigan ocurriendo”.

Así, lo más probable es que en privado sea más explícito su machismo; es cosa de ver el trato despreciable que mantiene con su mujer y aunque ella lo trate de aplacar no es uno si no varias veces que este trato misógino se le sale. Por mencionar sólo tres de los muchos episodios está ese cuando recibieron a los reyes de Noruega en la Moneda y Cecilia Morel trata de darle la mano y él se la niega; o el polémico momento, en noviembre del 2017, en que Sebastián Piñera empuja a su esposa en medio de un punto de prensa. Las RRSS no lo dejaron pasar, otro caso fue en el día de los enamorados del 2020, en que se muestra con los brazos cruzados a él sin ningún gesto de cercanía con su esposa. En fin, la historia de machismo y desprecio por las mujeres es demasiado evidente.

Ahora bien, pensar que un sujeto que ha mostrado ser de un muy bajo nivel, tenga otro tipo de comportamientos, resulta pedir un imposible, de igual forma cuando los parlamentarios le pusieron piso a este hombre, en noviembre del 2019, fue cuando asumieron que no les importaba su nivel de desprecio por todxs y, con ello, por las mujeres. Sabemos que el chancho no es culpable, sino quien le alimenta: esos que lo encuentran chistoso, a pesar de que nos insulte a diario, denoste a las mujeres, tenga comportamientos tan pequeños frente al nivel de su investidura.

Vivimos frente a un bufón deslenguado y con gestos de mediocridad que cuesta entender o soportar. No vi a la ministra de la Mujer, Mónica Zalaquett, levantando la voz; tampoco a la bancada de mujeres levantando su protesta, aunque fuera en RRSS. Tendremos que seguir soportando estas insolencias hasta marzo del 2022. ¡Qué pena por la convivencia nacional! Muchas veces desde La Moneda piden acercamientos, unidad y basta que salga el bufón ya sea en una entrevista, haciendo un discurso o generando una acción para saber que estamos al parecer pagando una suerte de karma.

Ojalá cuando nos toque otra vez ir a las urnas para elegir un Presidente o Presidenta veamos sus virtudes y su nivel de decencia y honestidad; no vaya hacer cosa que repitamos esta mala fórmula y —otra vez— pensemos que los Tiempos Mejores los puede traer un empresario de este nivel básico y pobre.

Es prudente no dormir con pendejos.

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