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No votes por ellos

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No votes por ellos

ESTE 21 DE AGOSTO la ex Concertación, o ex Nueva Mayoría —o como hoy se hace llamar, Unidad Constituyente— tendrá sus primarias y derechamente te digo: no pierdas el tiempo y no concurras a votar, no avales un proceso viciado por candidatos designados a dedo.

Carlos Maldonado, presidente del Partido Radical, fue en diciembre del 2020 cupularmente designado como precandidato presidencial sin una elección interna participativa de las bases… bueno, pocas bases tienen también en este partido de dinosaurios.

Luego, el Partido Socialista nominó ‘por encargo’ —al más puro estilo de Juan Guaidó— a Paula Narváez, cuyos únicos méritos son ser la protegida de la expresidenta Michelle Bachelet y haber conformado el gabinete de la exmandataria. Acá, solo la cúpula del partido se dio por enterada y sin hacer tampoco consulta a las bases repitieron la fórmula de los radicales; en otras palabras, para ellos las bases son solo instrumentales, pero para tomar tan profundas decisiones la militancia sobra

 Así para completar el tinglado el Partido Demócrata Cristiano también hizo un juego muy pedorro y designó ‘a dedo’ y mirando la encuesta Cadem —esa que no le apunta a ningún pronóstico electoral y es un instrumento de lo más manejado y mojado por el interior de La Moneda— quien hacia aparecer a Yasna Provoste con un alto porcentaje de posibilidades, por sobre la Senadora Ximena Rincón, la cual sí había sido elegida en una primaria interna en la cual participaron más de 27 mil militantes y simpatizantes de la DC (muchos más de los que se están pronosticando ahora en esta consulta ciudadana). Pero esto no le sirvió a la cúpula de este partido y atendiendo el requerimiento de Álvaro Elizalde, presidente del PS, quien se oponía ir en una primaria entre Narváez y la senadora Rincón, optaron por levantar a dedo a Yasna Provoste.

De esta manera, tres candidatos a dedo han viciado un proceso que, además, debió realizarse del mismo modo y tiempo que lo hizo #ChileFuimos y #AprueboDignidad. Pero no, ellos se sienten distintos, son distintos y cómo no, si este grupete es parte del problema y no de la solución.

Qué futuro de país podría ofrecer Maldonado quien mantiene en las filas del partido a traidores como el ex ministro de Justicia Jaime Campos que prefirió esconder el proyecto de Michelle Bachelet acerca del cierre de la cárcel de Punta Peuco y dejarlo perdido en un cajón del Ministerio de Justicia en su momento y no darle salida; así, la expresidenta quedó como la que no quiso cumplir una promesa de campaña. Este militante del PR jamás fue sancionado por su partido, es más se sienta como un distinguido señor.

Qué garantías dan los radicales con diputados que se cuadran con el gobierno de Sebastián Piñera, no en uno sino en varios proyectos que sabemos cómo vienen desde el gobierno de este presimiente. Además, es este el partido que con algunos de sus votos han salvado de acusaciones constitucionales justamente a Piñera y a otros ministros que no deberían estar ya en sus cargos, por no solo mala gestión, sino por actuar en algunos casos en forma negligente en extremo.

Luego, vemos al Partido Socialista y uno se pregunta: ¿qué garantías podría dar Paula Narváez para lograr un gobierno de inclusión? Si justamente a las bases de su partido las excluyen del proceso de partida en la nominación de ella. Si, además, detrás de ella está un Álvaro Elizalde, un José Miguel Inzulsa, un Camilo Escalona —por mencionar más de un dinosaurio— los que de alguna manera fueron quienes provocaron, con sus malas maniobras, desidia y despreocupación, siendo gobierno, el estallido social. Los sociolistos hoy no son parte de la solución para el país, sino del problema que Chile vive, manteniendo una cuota de responsabilidad de este partido cupular.

La Democracia Cristiana, esa que prometía que ganaría la gente, solo hicieron de aquello un eslogan con ritmo, pero al final no fue más que challas: se alejaron tanto de la gente que esta, hoy, no solo se hastió de ellos, sino que los siente también como parte del problema y no los ve en lo más mínimo como abanderados de la oposición; es más: varios de ellos que hoy alojan en #ChileFuimos —como el propio candidato de la derecha, Sebastián Sichel, y algún apoyo como Mariana Aylwin, al nivel de Cubillos— terminamos viendo cómo este partido tomó asiento en la Derecha y si bien aún hablan de sentirse de Centro Izquierda, a la hora de verles votar en el Congreso Nacional —como por ejemplo Matías Walker, en la negativa de hace unos días de dar luz verde a la acusación constitucional contra el ministro de Educación, vota en bloque con la Derecha y gracias a su voto el ministro se salva— sumado a los otros de la ex Nueva Mayoría, hacen comprender que ellos no responden a las bases y mucho menos al sentir de la gente. Este es el partido donde milita Yasna Provoste, ese en el que también la vicepresidenta, Joanna Pérez, con su voto permite que el proyecto de despenalización del aborto no prospere. Entonces uno los mira y se pregunta:  qué garantías ofrece este conglomerado de ‘Centro Izquierda-Derecha’.

El tiempo pasó y el Chile de los ilusos, de los ingenuos, de los que se les podía meter el dedo en la boca y el pic… en el ojo, en gran medida, no resulta tan fácil hoy; por lo mismo, ir a participar de esta ‘consulta ciudadana’ no es un acto loable, menos cuando las cúpulas impusieron sus criterios entre cuatro paredes.

¿Dónde está la democracia que tanto hacen gárgaras y dicen vestirse de ella? Más de uno responderá que esto que sucederá este sábado es un acto democrático, pero la democracia no es ir a las urnas y con ese ejercicio tengo lista la justificación para que ella exista: la democracia es participación de todos los actores sociales, en todos los planos del desarrollo de algún acontecimiento tan trascendental y relevante como el que se vive en este país cada 4 años, elegir las máximas autoridades.

Nos acostumbramos a manosear la democracia, así como en nombre de la libertad enarbolan banderas los negacionistas de la Derecha. La democracia que vivimos viene mal gestada: primero le llamaron democracia tutelada, luego, en la medida de lo posible, cupular, sin hacer participar a los muchos de la determinación de unos pocos; en definitiva, se impone un criterio uniforme, se hacen unos cuantos discursos, se va a los medios de comunicación y se anuncia que el partido dijo o determinó y, con eso, listo el entuerto para que la chusma inconsciente —como un presidente dijo hace más de un siglo atrás— vaya y vote. Los horrores de que la democracia viva en manos de un grupo de inescrupulosos dan pie para que las deshonestidades y otro tipo de vicios se impongan en medio de la sociedad; por lo mismo, llegamos al momento de crisis en que hoy vivimos, donde un presidente mantiene el poder en una forma muy extraña, casi ilegitima, si vemos que su aceptación popular es paupérrima y solo se sostiene por una oposición alicaída y cómplice de una Derecha arrogante y espuria.

Este sábado 21 de agosto no pierda su tiempo: no vaya a votar; estos, como lo dije, no representan la solución para Chile, solo son y seguirán siendo parte del problema y no la solución para calmar las aguas y poder navegar en un futuro más solido y menos complejo.

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