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¿Para qué una Nueva Constitución?

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¿Para qué una Nueva Constitución?

LA PREGUNTA PODRÍA RESULTAR para algunos evidente, pero en la evidencia muchos también pueden no entender qué es una Constitución y cómo se usa y sirve. Es bueno explicarlo para que no sientan que en este lineamiento de articulados elementales y profundos se deben dejar fuera temas de importancia que darán a la convivencia nacional y al buen entender como sociedad una guía de navegación en los ámbitos: sociales, culturales, económicos y —por sobre todo— en centrar al ciudadano como principal gestor digno que tiene derechos así como también debe responder por sus deberes. En otras palabras, una Carta Magna donde se impriman normas fundamentales, donde se establezcan regulaciones para regir jurídicamente al país, fijando los límites y definiendo las relaciones entre los poderes del Estado: el Poder Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial, diferenciándolos de sus independencias, pero haciendo ver en claro sus correlaciones como poderes de Estado.

Cuando se generó la Revuelta Social y se puso paños fríos —o se pretendió cambiar el rumbo de navegación de lo que la calle pedía— y se armó un tinglado de trasnoche aquel 15 de noviembre y se planteó derechamente armar todo para que se diera una Nueva Constitución, dejando atrás la fraudulenta carta que nos rige desde 1980, es cuando la Revuelta vuelve a tener un nuevo giro y nos enfrentamos a un proceso constituyente único en la historia de esta República, en que 155 electos ciudadanos sean quienes, de diferentes zonas del país, con pluralidad de pensamiento y culto e incluidos cupos especiales para pueblos originarios, se comience a dar vida a esa Constitución que debe nacer de una diversidad que se aplaude, pero que no está ajena a cuestionamientos de todo tipo y fuertemente cuestionada por una suerte de boicot de los sectores conservadores de la derecha, la cual se ha visto muy disminuida y con una escasa participación, como bien relato en columnas anteriores.

Desde su instauración, han proliferado las críticas a la Convención Constitucional a través de RRSS. Por ello, un equipo interdisciplinario de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV) firmó un convenio con la presidencia del organismo para realizar ‘un monitoreo sistemático del discurso de odio en el contexto digital’. Lo aclaro para esos que, levantando sus fake news, no hicieron más que declarar que poco menos les espiaban las cuentas personales y que, en una suerte de vigilancia remota estaban siendo presas de una persecución, donde se llegó incluso a plantear que esto era claramente un atentado a la libertad de expresión.

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Gracias a este trabajo realizado por la PUCV se detectaron en Twitter aproximadamente ocho mil cuentas truchas, es decir, que conforman una ‘tropa digital’ cuyo principal objetivo es atacar en forma coordinada a la Convención Constitucional y a su presidenta. Esto no tiene otro objetivo más que debilitar con infundios el proceso, infectar las RRSS de estas mentiras y, con ello, desarticular el proceso en su desarrollo, hacer que la opinión pública —desde este tipo de desinformación— se crea esa falsa imagen y termine por ver como un error su instauración y desarrollo.

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No solo se logra descubrir este tipo de acciones orquestadas, sino que, además, en el frontis del ex Congreso Nacional —epicentro de la actividad constituyente— un grupo reducido de individuos han llegado a insultar y agredir a Convencionalistas, como es el caso de la Machi Francisca Linconao, quien recibe insultos por parte de un grupo de mujeres y un individuo poseedor de una bandera chilena; claramente son patriotas (no se olviden que este concepto de ‘patriotas’ es muy usado por un sector de la derecha extrema). Agrede a un corresponsal de un medio digital, todo esto a vista y paciencia de Carabineros de Chile, esos mismos que con todos sus méritos —los cuales hemos retratado en más de una columna— deben claramente ser refundados como policía y no reformados que es lo que algunos proponen.

Hago un paréntesis: la Constitución del ‘80 es refundada en el proceso que estamos viviendo, porque el maquillaje y las muchas reformas no pudieron mejorar lo medular que era, justamente, la que convierte a esta carta en lo que es: un documento muy distante de lo que requiere la gran mayoría del pais, con un modelo agotado, además por ser escrita en dictadura y aprobada fraudulentamente.

Entonces, si eso se está realizando hoy, ¿por qué a Carabineros, que ha demostrado su debilitamiento desde hace décadas, su accionar criminal desde sus altos mandos y lo poco profesional que resulta ser, se debería reformar? Hace unos días atrás, en la comuna de la Ligua, disparan dando muerte a una persona y luego aluden que fue el muerto quien intentó agredir a un carabinero con un machete y por eso se vieron en la obligación de disparar. Me pregunto: ¿no saben, como policías, reducir? No tienen suficiente formación para ello y solo si se ven agredidos disparan a matar: móvil exactamente igual usado en contra del malabarista de Panguipulli. Puede que estos ejemplos sean muy particulares pero, la verdad, el actuar de Carabineros deja mucho que desear y no es posible que quienes han obrado mal, terminen luego no siendo separados de la institución sino dando clases de formación para nuevos miembros de esta institución; o sea, las prácticas seguirán siendo las mismas y el profesionalismo… al carajo. Se debe crear una nueva policía profesional.

Volviendo a la Convención y tomado el tema de lo que significan ataques constantes y permanentes desde dentro del organismo, encabezados por varios que tienen claro domicilio político en la Derecha y desde ahí a los medios ——principalmente La Tercera y emol.com— el monopolio de comunicación de masas encabezan una línea editorial muy propia de intriga de estos dos grupos consorcios de medios. Estos han generado titulares de portada, entrevistas tendenciosas, columnas de opinión malintencionadas e incluso Cartas al Director, entre otras acciones. En definitiva, una nutrida artillería para darle al pleno de la Convención.

Los ataques se han centrado en la persona de la Presidenta de la Convección usando, por ejemplo, el hecho de que ella se dirigió a la Asamblea hablando en su lengua del Mapuzungun, y desde ahí generar una serie de infundios hasta decir que no era apta para el cargo e incluso creando el hashtag #DestitucionDeElisaLoncon; es bueno eso, pero conviene hacer una salvedad para los ignorantes que hacen observaciones al respecto: en España, frente al rey, los miembros de las comunidades Vascas y Catalanas se dirigen en sus lengua propia y nadie les altera aquello; en Perú, por mencionar otro ejemplo, ante actividades sociales e incluso protocolares, diferentes pueblos-naciones hacen lo propio y hablan en sus lenguas: Ashaninca, Shipibos, Aymaras, por mencionar algunas naciones que conforman el gran Perú. Entonces me pregunto ¿cuál sería el problema que los Mapuche ­—u otra nación originaria— hiciera aquello? ¿Allá si, acá no?

Por otro lado —y comprendiendo que aún la gran mayoría que votó por esta Convención no se ha dejado del todo influir— podemos hacer mención que cifras de O.P. del Centro de Estudios Interculturales e Indígenas (CEIA) en un estudio reciente denominado Pueblos Originarios y Nueva Constitución exponen que en la actualidad la presidenta de la Convención se ve enfrentada a la Derecha, a la que acusó de ‘fomentar’ las críticas al órgano constituyente e inventar ‘realidades inexistentes’.  Lo destacable de este estudio es que por sobre el 70% validan medidas que se han implementado en la Convención, como lo son incorporar intérpretes de las lenguas, la traducción de documentos oficiales de la convención, uso de las banderas de los pueblos originarios y, lo que mayor aceptación alcanza en esta consulta es que más del 90% está de acuerdo con entregar reconocimiento constitucional a los pueblos originarios que habitan Chile.  

Sin duda, los ataques no disminuirán la desesperación de la Derecha enfermiza; seguirán así, creando cada día mayores infundios, intentando que una vez expuesto al país la nueva propuesta constitucional se haga una nueva campaña para rechazar esta Carta Magna. Esperemos que la gente no se deje influir; esperemos que ustedes se hagan parte activa de lo que se está dando en la Constituyente y desechen a los que, desde su miseria, sólo intentan mantener la fraudulenta constitución del ’80 que para una gran mayoría es parte de una mala historia.

Continuará

1 Comentario

  1. Leer ,tempranito en la mañana, y sentir lo significativo que resulta el trabajo que hacen estos 155 constitucionalistas por nuestro país me regocija y me reafirma que » otro Chile es posible».
    GRACIAS capitán Cianuro por la claridad!

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